La oportunidad de retomar el rumbo: las 10 verdades obradoristas

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La oportunidad de retomar el rumbo: las 10 verdades obradoristas

Por Antonio Attolini | lunes, 21 de septiembre del 2020.

Han pasado ya dos años desde que Morena entró en una larga espiral de disputas internas y sinsentidos, mismas que nos han alejado del Pueblo de México, dejando solo a nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador en el momento que más nos necesita. Morena ha fallado en defender al Presidente frente a los conservadores que buscan apabullarlo, al tiempo que él está ocupado en su labor para sentar las bases de la Cuarta Transformación.
 
Como militantes y simpatizantes del movimiento nacional más importante en los últimos 30 años, es nuestra responsabilidad estar a la altura y retomar el rumbo: requerimos regresar a los principios obradoristas para dejar de una vez por todas de vernos el ombligo y regresar a nuestro cometido de hablar de lo que a la gente realmente le preocupa y le duele. Quiero recordarnos a todos cuáles son los principios fundamentales para salir de este letargo:
 
Las 10 verdades obradoristas

1.    La auténtica democracia es el gobierno del Pueblo, por el Pueblo y para el Pueblo. Esencialmente mandar obedeciendo.  

¿Quién mejor para decidir cómo resolver los problemas de una colonia, del municipio o del país que quienes viven ahí? Morena debe ser un partido orientado al Pueblo, donde se ponga fin a las prácticas cupulares del centro del país. Debemos lograr que se establezca un diálogo constante y circular con cada uno de los estados y municipios de México donde se discutan las estrategias de acuerdo a las necesidades particulares de cada región. Los plebiscitos, la revocación del mandato y las consultas ciudadanas son ejercicios fundamentales para escuchar al Pueblo de manera cotidiana.
 
2.    Para un obradorista no hay nada mejor que otro obradorista. Toda corriente o facción es antipopular, y por lo tanto, no obradorista.
 
Hace falta abrir espacios y erradicar la idea de que el partido le pertenece a alguien o a un grupo en particular, porque no es así: el partido es de todos los mexicanos. Toda compañera o compañero que participe activamente en la vida pública del país de la mano de nuestro movimiento merece nuestra confianza, respeto y apoyo, porque busca acabar con la corrupción y con los privilegios, así como poner el poder público al servicio de los demás. Es una tarea que enaltece, dignifica y convierte en virtud la labor política. 
 
3.    Son tres los principios fundamentales del Obradorismo: no mentir, no robar y no traicionar al Pueblo.

Nuestro movimiento debe aspirar a ser creador de un nuevo sentido común, para que una vez finalizado el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el Obradorismo se consolide como una nueva corriente de pensamiento, para que no haya mexicano ni mexicana – sin importar la edad, lugar de nacimiento, clase social, etc. - que vea como algo normal e inherente en nuestra nación la corrupción y el despilfarro de los políticos frente a la pobreza de nuestro Pueblo. Participar en el gobierno solo tiene sentido cuando recordamos constantemente de dónde venimos y hacia dónde vamos, son nuestros actuares y nuestras convicciones las que deben marcar nuestro rumbo de la mano de la gente.
 
4.    Para el Obradorismo la política no es un fin, sino el medio para alcanzar la felicidad del Pueblo. Nuestra filosofía es que podamos ser felices buscando la felicidad del prójimo. 

Nos mueve el cambio en este país, la alegría de saber que cada uno de nosotros tiene la posibilidad de trascender su existencia si trabajamos arduamente de forma colaborativa para transformar la vida de los demás. Buscamos constituir una sociedad más justa, más equitativa, más humana y, sobre todo, donde cada mujer y cada hombre cuenten con las condiciones para desarrollarse en lo personal y en lo social con libertad y dignidad. Ese es nuestro compromiso.
 
5.    Los y las obradoristas somos hombres y mujeres libres, conscientes, honestos, de buena voluntad y corazón. Sostenemos que el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás. 

Rechazamos la ambición individual que ha sido la madre de todos los males en los gobiernos anteriores y que ha causado dolor, miseria y muertes a lo largo y ancho del país. Anteponemos el proyecto colectivo de nuestro movimiento, reconociendo que se debe priorizar a las personas que históricamente han estado más desprotegidas, excluidas y vulneradas por el mercado, aceptando que su bienestar a mediano plazo nos beneficiará a todos en lo individual y en lo colectivo.
 
6.    Nuestro movimiento lucha por la transformación pacífica y democrática de México. Abrimos la puerta a todas las corrientes de pensamiento y a todas las clases sociales. Los obradoristas somos demócratas, republicanos y profundamente humanistas.

Luchamos por sostener un diálogo libre y democrático al interior de nuestro movimiento, la pugna que verdaderamente importa es en el terreno de las ideas. Fue precisamente la diversidad de pensamiento y sentires lo que hizo que 30 millones de personas se unieran en torno al Presidente Andrés Manuel López Obrador y decidieran concederle su voto aquel 1 de julio del 2018. Morena, por lo tanto, no tiene un pensamiento o concepción única del mundo, ni aspiramos a eso. Hacerlo atentaría contra los valores de pluralidad y democracia.
 
7.    Consideramos que el principal problema de México es la corrupción y la deshonestidad de sus gobernantes. Los obradoristas nos proponemos acabar con la corrupción, la impunidad, el abuso del poder y los privilegios. 

El Presidente ha sido vivo ejemplo y en nuestro movimiento debemos seguir el mismo principio para priorizar el bienestar del Pueblo antes de los intereses individuales. Es fundamental dejar claro que el partido del Pueblo no puede permitir excesos ni dar cobijo a quienes se han enriquecido al amparo del poder público. 

Es necesario reconstruir desde abajo un método para la elección de candidatos, así establecer reglas claras para  sancionar a quienes abusen del poder.
 
8.    La tarea de todo obradorista es separar al poder político del poder económico para impedir que el gobierno esté al servicio de una minoría en lugar de representar a la Nación. 

Rechazamos cualquier intento para secuestrar la democracia, nuestras instituciones y las decisiones del Estado. Condenamos cualquier intento de  usurpar la soberanía que solo corresponde de forma legítima al Pueblo de México para decidir lo que nos incumbe a todos.
 
9.    El Obradorismo busca poner la economía al servicio del Pueblo, no aceptamos el predominio del dinero sobre la dignidad, la moral y el bien común. ¡Arriba los de abajo y abajo los privilegios! 

El patrimonio nacional pertenece al Pueblo, nunca más habrá privatizaciones de nuestros recursos naturales, nunca más permitiremos que sea el Pueblo de México quien pague por los errores de unos cuantos. Todos los programas del gobierno deben de estar encausados a crear empleos y beneficiar al Pueblo.
 
10.     Los obradoristas rechazamos todas las lacras de la política neoliberal: el amiguismo, el influyentismo, el nepotismo, las prácticas antidemocráticas y la corrupción.

Representamos algo más grande que nosotros mismos, el chaleco guinda es signo de la Transformación de la vida pública, por ello es responsabilidad de cada uno de nosotros cuidar los principios a partir de los cuales decidimos. El elemento más valioso que tiene una persona para hacer política es su palabra, cuando esta ha perdido la confianza de los otros, lo ha perdido todo. De nosotros depende que la palabra “política” vuelva a ser honorable.

Comprometido con el futuro de la Cuarta Transformación, haciendo de estas diez verdades obradoristas -como lo han sido hasta ahora- la brújula de mi caminar, hoy extiendo una invitación a toda mujer y todo hombre mexicano libre y de buena voluntad para escuchar el llamado de la democracia y sumarse activamente al nuevo proyecto que busca alcanzar una transformación en unidad. 

Como candidato a la Secretaría General de nuestro partido, los invito a que juntos construyamos un porvenir donde tengamos claro, más allá de pugnas internas, que el Obradorismo se construye con la participación y con el trabajo perseverante de cada uno de nosotros, pero sobre todo los principios que diariamente demuestra en su gobernar el Presidente de la República. Si el Pueblo mexicano así lo decide, me comprometo a reordenar nuestra casa para que esta vuelva a hacer uno de los pilares fundamentales que acompañen la historia del cambio que votamos por construir en el 2018. Sigamos haciendo historia. 
 

Por Antonio Attolini | lunes, 21 de septiembre del 2020.

Antonio Attolini

Aspirante a la Secretaria General de Morena. Politólogo. Lagunero de Torreón. #ElNorteNoOlvida

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