La Oposición Misógina

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La Oposición Misógina

Por Zianya Martínez | miércoles, 27 de mayo del 2020.

Por primera vez en la historia de México se había conformado un gabinete paritario al mismo tiempo en que se celebra la paridad de género en el poder legislativo. A veces pareciera una cuestión de cuotas y números pero en la realidad, el fondo de la necesidad de que las mujeres estemos en espacios de toma de decisiones se vuelve cada vez más fundamental, sobretodo en un contexto en el que las secretarias de Estado y muchas representantes populares son atacadas por su físico o cuestionadas por sus capacidades por el simple hecho de ser mujeres.

En los últimos días, a partir de la filtración de un video que implicaba una invasión a la privacidad, fueron evidentes los ataques a la Secretaria del Trabajo Luisa María Alcalde, la mujer más joven del gabinete. Mucho se le criticó por no haber usado cubre bocas en un supermercado después de haber hecho una llamada para lo cual ella mismo reconoció su error, sin embargo la mayor parte de ofensas y el linchamiento político se centraron en su físico y se presentó una gran campaña de hostigamiento y acoso por parte de usuarios de la oposición en redes que entre varias cosas hacían referencias hacia su cabello. 

Este acontecimiento no es el primero que expone uno de los principales problemas al que las mujeres de la esfera política se enfrentan a diario y que en tanto que no sea nombrada, difícilmente podrá erradicarse: la violencia política de género. A lo largo del tiempo las limitadas oportunidades de que las mujeres tuvieran acceso a la educación o al mercado laboral, las triples jornadas de trabajo y la violencia de género, han sido solo algunos de los obstáculos más significativos que históricamente nos han marginado como mujeres para poder ocupar espacios de toma decisiones. Como si esto fuera poco, después de haber vencido algunos de estos obstáculos, resulta absurdo que al llegar a espacios como una secretaría de Estado se cuestione más a las mujeres por su cabello que por su trabajo.

No es casualidad que hasta hace unas semanas los ataques a Rocío Nahle cuestionaran su capacidad para dirigir una negociación en un sector que históricamente ha sido lidereado por hombres y al que ella ha contribuido con una gran trayectoria académica y profesional que se caracteriza por romper con los llamados techos de cristal. Tampoco es un hecho aislado que cuando la oposición misógina nombra a nuestra secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, tengan que hacer referencia a su estado civil y a su pareja sentimental ; o bien que como sucede con la senadora Citlalli Hernández y la secretaria Luisa Alcalde a quienes se les hace referencia por sus rasgos físicos con el único objetivo de violentar mujeres y golpetear al proyecto político que representan.

Es un hecho que el ser mujer no nos convierte automáticamente en seres humanos perfectos para tomar decisiones, al igual que tampoco lo hace el ser hombre (masculino) y poco se cuestiona. Es por eso que en la historia muchas mujeres han luchado para que hoy nuestras secretarias junto con todos sus conocimientos y toda su experiencia profesional y académica nos estén dignificando desde su trinchera. Hoy pareciera que ser mujer política, en tiempos donde la oposición es de lo más misógina, implica un intento no solamente de invisibilizar el trabajo que hacen a diario las secretarias de Estado, sino también de ridiculizar su aspecto físico o sus relaciones personales anulando el derecho a tener una vida privada, a cometer errores en algo que pasaría desapercibido si fuese hombre y anulando básicamente nuestro derecho a ser humano por el sencillo hecho-e incómodo para algunos de ser mujeres.

Como Luisa, como Irma, como Rocío, como Olga, como Citlalli, como Claudia y como muchas más, habemos miles de mujeres haciendo política- en las calles, en los espacios de representación y en el gobierno- que estamos hartas de que invisibilicen nuestro trabajo y nuestras capacidades, que estamos hartas de que las referencias a nosotras sean por nuestro físico y no por nuestra experiencia profesional, hartas de que se nos nombre siempre por nuestras relaciones de pareja y no por los espacios que construimos y ocupamos. Las mujeres de la Cuarta Transformación hoy le decimos a esa oposición misógina que nuestras secretarias y nuestras representantes no están solas, que si tocan a una respondemos todas y que les guste o no, por el bien de todas y desde nuestros espacios y nuestras alianzas, lo vamos a tirar.

Por Zianya Martínez | miércoles, 27 de mayo del 2020.

Zianya Martínez

Feminista, militante de morena, del movimiento estudiantil y de la chinaca feminista. Economista y gestora intercultural en formación. Twitter: @zianyismar

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