Ciudad de México a 20 enero, 2026, 6: 49 hora del centro.
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La participación ciudadana en el presupuesto participativo

postal PP horizontal Cristina Cruz

Un derecho que fortalece la democracia

La Ciudad de México ha establecido mecanismos innovadores para fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones públicas, siendo el presupuesto participativo uno de los más destacados. Este proceso permite a los habitantes de cada colonia o pueblo decidir directamente en qué proyectos se invertirán los recursos asignados a su demarcación, promoviendo una gestión más transparente y alineada con las necesidades reales de la comunidad.

Desde que se implementó este mecanismo de participación ciudadana, el presupuesto participativo ha demostrado ser mucho más que una herramienta administrativa: es una fuente de cohesión comunitaria y una forma de empoderamiento real. Al permitir que las y los vecinos identifiquen, propongan y prioricen los proyectos que realmente necesitan, se fortalece el tejido social y nace un profundo sentido de pertenencia.

Porque cuando un proyecto es pensado, defendido y elegido por la propia comunidad, quienes lo impulsan no solo se benefician de su ejecución: se convierten en sus guardianes. Lo cuidan, lo protegen y lo hacen crecer. Lo sienten suyo. Así, el presupuesto participativo transforma calles, pero también transforma vínculos, inspira confianza y renueva la esperanza colectiva.

Gracias a este mecanismo, muchas obras y servicios que antes parecían inalcanzables hoy son una realidad que mejora la calidad de vida de miles de personas, y lo hace desde abajo, desde lo cercano, desde lo comunitario.

Este crecimiento se refleja también en cifras contundentes, que dan cuenta del entusiasmo ciudadano.

La Ciudad de México ha consolidado el presupuesto participativo como un auténtico ejercicio de democracia directa, en el que vecinas y vecinos deciden cómo se invierte una parte del presupuesto de su comunidad. Este mecanismo, que ya representa el 4 % del presupuesto anual de cada alcaldía, ha ido ganando peso progresivamente desde 2020 hasta alcanzar ese nivel en 2023, de acuerdo con el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM).

Este 2025 marca un hito histórico: el IECM recibió 22,702 proyectos ciudadanos, la cifra más alta de los últimos seis años, superando incluso los 21,964 de 2020 y los 16,617 de 2024. Este crecimiento refleja un interés creciente por parte de la ciudadanía en incidir directamente en su entorno. De esos proyectos, el 59.42 % fueron considerados viables, es decir, 13,035 propuestas estarán en la boleta de la consulta del próximo 17 de agosto.

Pero quizá lo más innovador de esta edición es la inclusión del voto digital. Por primera vez, los habitantes de la ciudad podrán votar desde su celular, usando la app oficial IECM SEI, entre el 4 y el 14 de agosto. Este paso hacia la participación electrónica rompe barreras tradicionales de tiempo y movilidad, y representa una apuesta por hacer el proceso más accesible, especialmente para jóvenes, personas con discapacidad o quienes no pueden acudir físicamente a las mesas receptoras el día de la consulta.

Sin embargo, a pesar de estos avances, el presupuesto participativo todavía enfrenta desafíos que deben atenderse. La baja participación en algunas demarcaciones, la influencia de intereses partidistas y la falta de información clara son obstáculos que limitan su verdadero potencial pero aún con estos retos, la participación ciudadana sigue avanzando. Hoy tenemos una ciudadanía más informada, más activa y con más herramientas para incidir en su entorno.

Es fundamental que la ciudadanía entienda que el presupuesto participativo no es un trámite menor ni una consulta simbólica. Se trata de una oportunidad concreta para transformar el entorno, mejorar servicios y espacios públicos, y construir colectivamente una ciudad más equitativa. ¡Participar es decidir!

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