jueves, 16 abril 2026

La salud como derecho: feminismo y atención médica en la CDMX

En la Ciudad de México se está gestando una transformación profunda en el ámbito de la salud pública. Bajo el legítimo mandato de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, y el liderazgo de Nadine Gasman al frente de la Secretaría de Salud capitalina, la política sanitaria ha dejado de ser una simple administración de recursos para convertirse en un instrumento de justicia social. Una justicia que reconoce que la salud no es neutra, que las mujeres han sido históricamente excluidas de los centros de decisión y que el bienestar debe incluir una vida libre de violencias también dentro del sistema de salud.

Las ciudades son las personas, los amigos, las comunidades; el convivir diario que realizamos en un espacio. En ese tenor, en consonancia con las políticas públicas en salud de la ahora Presidenta, la Dra. Sheinbaum, reinterpretar el espacio urbano como el lugar donde se hace la justicia y prosperidad para las mujeres nos hace una sociedad más igualitaria. Dicho de otro modo, cuando existe enfoque de género en la política pública, es posible ser más inclusivo con comunidades marginadas, como la LGBTTTIQ+ y, sobre todo, recordar el rol de las mujeres como fuente de cohesión en nuestra sociedad.

En la misma línea, la llegada de la Secretaria Gasman marcó un giro decisivo hacia un modelo de atención con perspectiva de género. No como una promesa más, sino como una urgencia histórica. Millones de mujeres enfrentan barreras invisibles pero determinantes para acceder a los servicios de salud: jornadas de cuidados no remunerados, trabajos precarizados, desinformación sobre sus derechos y una institucionalidad que muchas veces las infantiliza o descalifica. La consecuencia es una exclusión sistemática del derecho pleno a la salud.

La propuesta de Gasman es desde su enfoque de médica y política: colocar a las mujeres en el centro de la política de bienestar. Esto implica diseñar servicios desde la empatía y la equidad; no desde la frialdad técnica. Reconocer que una mujer que cuida a su familia no puede esperar horas para ser atendida, o que una adolescente no debe temer pedir anticonceptivos por miedo a ser juzgada. Todo eso también es salud.

Este proyecto responde al espíritu de la Cuarta Transformación: poner a las personas ignoradas y menospreciadas en el centro de la acción pública. Gasman, médica de formación y ex titular del Instituto Nacional de las Mujeres, no improvisa: ha dedicado décadas a la defensa de los derechos sexuales y reproductivos. Conoce las cifras y también los testimonios. Y sabe que, sin igualdad en la salud, no hay una ciudad próspera, feliz y, mucho menos, pareja.

La Ciudad de México avanza con clínicas móviles, espacios seguros, capacitación con enfoque de género, acompañamiento psicosocial y campañas de educación comunitaria. Este modelo, profundamente territorial y popular, tiene la posibilidad de convertirse en referente nacional. Coherente con el mandato popular que legitima a los gobiernos emanados de Morena.

Vamos por más de 30 años de gobiernos de izquierda en la CDMX. Todos con su propia esencia y visión, tomando en cuenta y atendiendo necesidades ignoradas por décadas. Desde el liderazgo científico de la Dra. Claudia Sheinbaum, el avance de la Dra. Nadine Gasman va en consonancia con construir la prosperidad que necesitamos. Dicha prosperidad pasa por poder tener acceso a una salud más allá de ideologías de eficiencia.

La 4T camina con firmeza en la capital. Y lo hace, como debe ser, con una mirada feminista, popular y profundamente humana. Gracias a mujeres como Nadine Gasman, la vida digna para todas está un paso más cerca de ser realidad.

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