En un país donde la soberanía nacional es un principio inquebrantable, resulta preocupante ver cómo figuras de la penosa oposición mexicana, como la senadora Lilly Téllez, utilizan plataformas extranjeras para intentar debilitar nuestra independencia.
En dos entrevistas recientes en Fox News, Téllez ha pintado a México como un “narco-Estado” infestado por cárteles aliados al gobierno, implorando “ayuda” estadounidense que, en el contexto, huele a intervención militar.
En su primera aparición, transmitida hace unos días, afirmó que los mexicanos “tememos la alianza entre el gobierno y los cárteles” y que la asistencia de EE.UU. contra el crimen organizado es “absolutamente bienvenida”, refiriendo que las y los mexicanos claman por intervención externa. En la segunda, afirmo que México necesita “sacar a estos narcoizquierdistas del poder”, mostrando escenarios de bombardeos como el de Irak contra ISIS.
Esta postura no solo pretende poner en riesgo la soberanía, sino que parece un acto de venta descarada de la patria a intereses extranjeros. Pero lo más interesan es, ¿con qué calidad moral, cree la senadora que sostiene sus palabras? ¿Cuál ha sido su papel dentro de la política mexicana? ¿Qué iniciativas ha sostenido? ¿Es una digna representante del pueblo de México como para afirmar que las y los mexicanos queremos intervención? Su voz solo podrá tendrá eco en espacios que resuenen con su postura imperialista y antiderechos.
Ante la crítica que recibió, Téllez intentó retractarse diciendo: “No pedí intervención, solo ayuda”, distorsionando sus propias declaraciones. Quizás posteriormente, intentando evitar responsabilidad, se percató de lo absurdas y, sobre todo, lo inconstitucional de sus declaraciones
La lamentable aparición contrasta con el enfoque de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha priorizado una colaboración bilateral con EE.UU. en temas de seguridad y migración, basada en responsabilidad compartida, comunicación fluida y respeto mutuo, sin un ápice de subordinación.
En reuniones con funcionarios estadounidenses, como el secretario de Seguridad Nacional, se han avanzado acuerdos en control de fronteras y combate al crimen organizado, proponiendo incluso un pacto amplio que incluye comercio, sin ceder soberanía. Sheinbaum ha sido clara: “Colaboramos con EE.UU. en seguridad, pero no aceptamos intervenciones”.
Pero la oposición no aprende. Figuras como Xóchitl Gálvez emergen de las sombras para defender lo indefendible, calificando las acusaciones contra Téllez como “un exceso de Morena” y desviando el foco hacia supuestos pactos criminales del gobierno anterior, que costaron 210 mil vidas.
Gálvez expresa toda su solidaridad con Téllez, ignorando que invitar a potencias extranjeras es traición histórica, comparable a los conservadores del siglo XIX que llamaron a un emperador foráneo.
Lamentablemente este es el nivel de oposición que tenemos en México. No hay propuestas, no hay proyecto. Que deleznable que su participación solo sea solicitando la intervención extranjera. Las y los mexicanos no pagamos a la senadora con nuestros impuestos para que desde su cargo intente golpear la soberanía y dignidad nacional
Y aquí radica el drama mayor, su mayor problema, la oposición mexicana carece de una sola persona que represente seriedad. Fracturada, sin narrativa ni base social sólida, se reduce a estas demostraciones vergonzosas, limitándose a vociferar mentiras y montajes.
Si no cambian, seguirán siendo el hazmerreír de la historia.




