Pluma Patriótica

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La vida no vale nada para Acción Nacional en Guanajuato

Después de 30 años de gobiernos panistas, en Guanajuato se vive la peor crisis de inseguridad y de violencia en la entidad; se volvió un lugar peligroso que vive una realidad muy cruda. El crimen organizado ha cobrado fuerza durante esas décadas gobernadas por los conservadores; se sabe: el gobierno estatal y el partido en el poder tienen una importante relación de complicidad (por decir lo menos) que, desde la región, se percibe como una asociación delictiva que tiene ardiendo la región sin tregua alguna. Y Guanajuato pide paz.

Es evidente de quién es la responsabilidad de esta escalada de violencia en la zona. Es fundamental señalar a la Fiscalía del estado de Guanajuato, dirigida por Carlos Zamarripa Aguirre —que lleva 12 años en la titularidad de ese cargo— quien, a pesar de su deficiente y fatal desempeño, fue ratificado por el gobernador panista Diego Sinhué Rodríguez Vallejo. Además, le falta un periodo de 7 años más al frente a esa institución, lo que suma dos décadas en un cargo importantísimo y en el que su saldo ha sido terrible. ¿Por qué Zamarripa sigue ahí?

En esa región del Bajío nació el cartel Santa Rosa de Lima, dedicado a la venta de drogas (principalmente cristal); apenas hace unos 3 años, uno de sus fuertes era la venta y tráfico de huachicol, ya que la zona permitía esa peligrosa e ilegal práctica.

El gobernador Diego Sinhué presume gobernar la Suiza de América, pero sus cifras de homicidios dolosos, de feminicidios y el subregistro de estos, hace que sea más acertado llamarle la Siria de América, y es muy triste.

En esta entidad se encuentran 2 de los municipios más violentos y con mayor número de homicidios dolosos en el país: León, con 633 homicidios dolosos en 2020, y Celaya, con 493 el mismo año según cifras oficiales. Duele que a la derecha panista le sea tan indiferente la vida de la población más vulnerable de esa región, duele que sean cínicamente descarados al tratar de manipular la realidad y promover la idea de una entidad desarrollada económicamente —cuando eso es absolutamente falso y existe una profunda brecha de desigualdad—. No hay opciones para las y los jóvenes, hay muy pocas escuelas de educación media superior y superior, se necesita educación pública y oportunidades de trabajo para las juventudes guanajuatenses.

Hasta que llegó el gobierno de la Cuarta Transformación se intentó pacificar Guanajuato, por ejemplo: el operativo de captura contra José Antonio Yépez alias “El Marro”, líder del cartel de Santa Rosa de Lima el pasado mes de agosto de 2020, fue dirigido por ejército mexicano y la Guardia Nacional. El gobierno federal tuvo que asignar un importante número de elementos y cuarteles de la Guardia, con la finalidad de apoyar la seguridad en la entidad. Agresión Nacional Guanajuato solo vive entre la apariencia, el turismo y el montaje.

¿Por qué la ciudadanía guanajuatense sigue votando por los verdugos? ¿Qué más hace falta que suceda?

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