La vocación médica, nuestra mejor arma contra el COVID19

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La vocación médica, nuestra mejor arma contra el COVID19

Por Yoalli Palma | jueves, 26 de marzo del 2020.

Por allá en el 2009 con la famosa influenza H1N1 yo cursaba el internado médico de pregrado, el eslabón más bajo de la cadena médica como es conocido entre todos. De los 12 meses, con estancias obligatorias en el hospital cada tercer día, había dos meses en los cuales estabas exento de guardias: la rotación en una unidad de primer nivel que se dedicaba a la prevención. Por eso fue mi sorpresa cuando al inicio de todo ese caos sanitario contando aún con poca información vi a mi compañera Diana que rotaba en una unidad periférica dar consulta en el Hospital en el área de  urgencias. Aún la puedo recordar con una bata amarilla. Cuando le pregunté qué hacía ahí en lugar de rotar en las “playas de comunidad” como la conocíamos popularmente, me contestó: “Me marcaron de enseñanza, hacen falta médicos y pues aquí estoy”. Por curiosidad quise saber si habían llegado a un acuerdo para ese extra de trabajo (vacaciones, menos guardias, monto económico) y me enteré que no, que era voluntario y sólo quienes quisieron asistir estaban ahí ayudando en lo que podían, anonadados al ver pacientes de 30 años sanos sucumbir ante una neumonía agresiva con poco equipo de protección ante la elevada demanda de pacientes y fue la primera vez que pude ver en carne propia lo que era la vocación médica.

Hoy tengo la fortuna que aquella doctora que fue mi compañera es ahora mi amiga. Y si algún médico me está leyendo sabe que una de las palabras que más nos conflictúan es esa: vocación. Ese término a veces es acertado y a veces no. Por ejemplo cuando recién egresé de la carrera, una conocida en una reunión familiar llegó a pedirme una receta para un padecimiento que tenía. Le expliqué que el tratamiento se debía dar en un consultorio posterior a la exploración física y recuerdo que me dijo: “No es para tanto, estos médicos jóvenes tan faltos de vocación”, y se retiró indignada ante mi sorpresa. Pero si nos ponemos a analizar etimológicamente la palabra vocación deriva del latín vocatio que significa llamar, es decir, un llamado hacia una ocupación. 

Y este llamado en la situación del COVID19 estoy segura que se acompaña de mucho miedo y frustración entre mis colegas dado que nunca, por muchos años que lleves en esto, es fácil ver morir personas sin poder hacer mucho por ellas. Y por el comportamiento del virus y por las experiencias en otros países sabemos que a pesar de las medidas anticipadas que se han tomado, va a pasar. Y además, tal y como sucedió en el 2009 y tal y como pasó en este año en otros países hay médicos que perderán la vida en el intento de controlar esta pandemia. 

Ante este escenario he visto muchas reacciones en mis colegas que llaman mi atención. Algunos exigen que les den mascarillas N95 incluso estando en triaje ( el área en la que se filtra a los enfermos por gravedad). Otros  por el hecho de acudir a un hospital aunque no estén en contacto directo con pacientes enfermos por COVID19 exigen todo el equipo de protección personal. La OMS ya emitió un comunicado para el uso racional de los equipos de protección personal y para las dos situaciones mencionadas no se requiere ningún equipo de protección. Es muy importante que el personal médico sepa esto y lea las demás recomendaciones incluyendo que las mascarillas N95 o similares son exclusivas para los que hacen procedimientos en pacientes enfermos como la intubación. La relevancia de esta información es porque habrá falta de equipo de protección y de equipo médico para atender enfermos con COVID19 en poco tiempo y no por culpa del gobierno. 

Ya está descrito que vamos a repetir la misma historia que en otros países con sistemas públicos de salud más robustos tal y como lo comunicó la Organización Mundial de la Salud, principalmente porque la cantidad de contagios supera la producción de material pero también aunado a la desinformación y a las compras de pánico.  Actualmente las mascarillas médicas se han agotado en algunas farmacias en esta fase de la contingencia, lo que dificulta el tratamiento de la población que en este momento es la más vulnerable: los enfermos de COVID19 y sus cercanos. Además de ellos estas mascarillas son para los que limpian hospitales, son para los médicos que atienden casos sospechosos y confirmados, son para enfermeras que  toman signos vitales a los hospitalizados, no para aquellos con miedo a contagiarse (algo casi inevitable con el pasar del tiempo, por cierto) que salen a surtirse al supermercado.

En otras palabras: para salir adelante necesitamos el esfuerzo de toda la población aunque no siempre se sigan indicaciones. Por supuesto que me frustra quienes no respetan la sana distancia, quienes no suspendieron sus vacaciones o decidieron celebrar bodas o cumpleaños en esta crisis, pero es parte del comportamiento humano, no todos fuimos educados de la misma manera y como bien dice el dicho no puedes medir a todos con la misma vara. Pero bajo este escenario vamos a salir adelante. Ahora que aún no empieza lo peor de la pandemia tenemos que estar anímicamente preparados. Respirar, entender, comprender, saber que esto es parte de nuestra profesión y si en algún momento algún colega siente demasiada frustración les recomiendo leer las palabras de Esculapio para recordarnos la razón de estar aquí, bien describe que: “Te verás solo en tus tristezas (...), solo en medio del egoísmo humano. Ni siquiera encontrarás apoyo entre tus colegas, que se hacen sordos por el interés o por orgullo. Únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte entre tus fatigas (...); pero si, indiferente a la buena fortuna, a los placeres de la vida; si aun sabiendo que te verás solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante serena para satisfacerte por el deber cumplido; si te juzgas bien pagado con la dicha  de una madre, con una cara que te sonríe porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte; si ansías conocer al hombre y penetrar en todo lo trágico de su destino, entonces adelante: ¡hazte médico, hijo mío!

 

 













 

Por Yoalli Palma | jueves, 26 de marzo del 2020.

Yoalli Palma

Yoalli Palma. Cursó la carrera de Medicina en la UNAM y la Especialidad de Gineco-obstetricia y subespecialidad de Medicina Materno Fetal en el Instituto Nacional de Perinatología. Apasionada del yoga y enemiga de planchar batas blancas.

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