Lo que viene

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Lo que viene

Por Kenia Antuna | jueves, 08 de abril del 2021.

El miércoles 24 de marzo, en la conferencia mañanera que acompañó el Presidente de Bolivia, Luis Arce Catacora, hubo un intercambio de ideas con los medios de comunicación en el que se tocaron temas geopolíticos en común entre México y Bolivia, principalmente los recursos naturales. 

El Presidente Andrés Manuel López Obrador hizo alusión al modelo económico instaurado con la llegada del expresidente Evo Morales, en el que hubo un crecimiento económico sostenido —4.8% anual— tenía tres características que lo hacían equitativo: la repartición de riqueza, la renta y repartición de utilidades de las empresas por parte del Estado y la explotación de los recursos naturales regida por el Estado. En este último aspecto se hizo especial énfasis, ya que como en casi todos los países Latinoamericanos, los recursos naturales y su explotación son blanco de los países más industrializados y motivo de conquista. 

Cuando intervino el presidente Arce, no escatimó en decir que no solo la nacionalización del litio, sino su industrialización, fueron los motivos políticos del golpe de Estado en Bolivia —una de las naciones con las principales fuentes de litio en el mundo—, que al mismo tiempo fue auspiciado por otras causas y por quienes, al igual que en México, lucraban con estas por propósitos diferentes.  
Bolivia, antes de la llegada del Movimiento al Socialismo que encabeza Evo Morales, tenía casi un 50% de su población en pobreza extrema, cifras que cambiaron drásticamente durante su administración, hasta llegar al 15%. El camino fue arduo y requirió de un importante apoyo popular que se concretó por la vía electoral; hubo un cambio radical en la vida de las personas, así como una nueva clase media que se ubica principalmente en La Paz, que, aunque no es la capital de Bolivia, sí es un importante centro político y electoral. 

Durante la administración de Evo, había reclamos y manifestaciones muy particulares; incluso cuando los principales gremios —como el obrero, los mineros y los campesinos— estaban aglutinados en el MAS y en el Gobierno, había otras demandas que no sólo respondían a causas legítimas, sino a intereses económicos fuera del Bolivia y —por supuesto— a una clase media desideologizada y manipulada por los medios de comunicación. 

No solo por los medios de comunicación, sino por esta recién nacida clase de media y activistas, Evo fue acusado de hacer de Bolivia un modelo extractivista que atentaba contra el medio ambiente, un país con una importante vocación minera y niveles de pobreza extrema tan altos. Tenían la astucia de criticar este modelo desde la comodidad de sus celulares que, dicho sea de paso, ocupan minerales. 

También lo acusaban de ser un dictador “macho”, al grado que una de las más importantes referentes feministas académicas, Rita Segato, hizo declaraciones públicas en contra del mandatario en momentos clave que impactaron a nivel internacional, pasando por alto que en la creación del MAS también se gestó el feminismo comunitario como un modelo ejemplo para toda Latinoamérica y como una alternativa frente al feminismo occidental. Estas manifestaciones y reclamos lograron su objetivo: cambiar la atención del tema de fondo, al grado que había “intelectuales” justificando el golpe de Estado por estos otros errores del gobierno. 

El neocolonialismo como un modelo vigente ha retomado las causas del feminismo y ambientalismo como favoritas para intervenir en los gobiernos democráticamente electos. No es casualidad que, de pronto, existan programas y artistas feministas o promoción de reciclaje de manera masiva y una campaña abierta en contra del petróleo; hay una clara intromisión cultural que es fácilmente aceptada por las clases medias con algún grado de capital social que les permite simpatizar; mientras insisten que la Cuarta Transformación “es más de lo mismo”, apuestan por la despolitización de la sociedad para —según sus cálculos— volver al poder.  

Actualmente, este modelo se ha adaptado a las circunstancias de cada país; en el caso de México, está la injerencia de las asociaciones civiles y la postura de los órganos supuestamente autónomos en temas delicados, todavía cuando podrían ir en contra del interés nacional. Que el bloque conservador se haya vuelto ambientalista y feminista, parecería indicar que estas causas podrían ser el caldo de cultivo de otro objetivo, por lo que solo la politización de los temas públicos y los movimientos permitirá definir la división de lo que realmente conviene a la nación —como es el caso de la explotación de los recursos naturales y estratégicos (hidrocarburos, gas, electricidad y litio) por parte del Estado—.

Los actos de soberanía en países colonizados y en vías de desarrollo han traído consecuencias que marcan los hitos de la historia; por ejemplo, el cardenismo fue la causa de creación del PAN —aunque digan que fue la lucha democrática opuesta al modelo hegemónico del PRI—. En el fondo, esta élite antinacionalista afín a los grupos más conservadores y fascistas se organizó en un partido político opuesto al modelo de soberanía nacional que introdujo Lázaro Cárdenas.

La historia como maestra de vida ha demostrado que solo la organización del Pueblo puede combatir las embestidas de las élites que velan con todos los medios por sus intereses y cómo, sin importar la articulación del bloque conservador, la soberanía popular es la única vía de paz y desarrollo de los Pueblos. México, al igual que Bolivia, enfrenta las agresiones neocoloniales y el sabotaje de algunos compatriotas, que en la búsqueda del reconocimiento de la élites, traicionan al Pueblo. 

No nos extraña entonces, que se agudicen las persecuciones públicas al Presidente por no ser “ecologista” y la judicialización de los procesos electorales o de los principales proyectos de desarrollo. El bloque conservador —al no ser electo por la vía democrática—acudirá a todos los métodos posibles para volver; muestra de ello fue Bolivia y, por eso, insistimos en que el golpe que padeció el hermano Pueblo de Bolivia no sea en vano y que de ello podamos aprender. 

Por Kenia Antuna | jueves, 08 de abril del 2021.

Kenia Antuna

Servidora del Pueblo, politóloga por la UNAM, militante de izquierda. Aprendiz del General Lázaro Cárdenas y del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

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