Ciudad de México a 16 enero, 2026, 15: 51 hora del centro.
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Los frutos de la justicia social

Andres Flores

Durante décadas, los gobiernos neoliberales repitieron el mismo mantra, ‘‘primero hay que enriquecer a unos cuantos para que eventualmente el bienestar se derrame al resto’’. Pero la realidad fue otra, mientras unos pocos acumulaban riquezas inimaginables, millones de mexicanas y mexicanos sobrevivían con lo mínimo, atrapados en la pobreza y el olvido político. Esa fue la promesa rota del neoliberalismo. La Cuarta Transformación, sin embargo, rompió con ese dogma, por primera vez, el bienestar del Pueblo se colocó en el centro del proyecto nacional.

El cambio comenzó con el Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien hizo de los programas sociales una política de Estado, y no un instrumento de manipulación política. Hoy esa visión de justicia social y bienestar continúa, se profundiza y se fortalece bajo el liderazgo de la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha dejado claro que uno de los pilares de su gobierno será la ampliación y consolidación de los programas sociales, con un enfoque humanista, científico y de derechos humanos.

Los resultados están a la vista, según el Consejo Nacional de Población y el INEGI, de 2018 a 2022, 5.1 millones de personas salieron de la pobreza en México. El ingreso corriente total de los hogares del país aumentó 11% en términos reales entre 2020 y 2022. En ese mismo periodo, el ingreso promedio del 10% más pobre de la población creció un 18.3%, mientras que el del 10% más rico de México disminuyó en un 1.5%, lo que representa un avance claro en términos de redistribución del ingreso. Por primera vez en mucho tiempo, los que menos tienen están mejorando más que ‘‘los de arriba’’.

Programas como la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, que en 2018 beneficiaba a 5 millones de personas, ahora alcanza a más de 12 millones de adultos mayores en todo el país. En 2024, este apoyo se duplicó respecto a 2020, y Claudia Sheinbaum ha anunciado que no sólo se mantendrá como un derecho constitucional, sino que buscará mecanismos para garantizar su suficiencia presupuestal en el largo plazo.

En educación, las Becas Benito Juárez ya benefician a más de 12 millones de estudiantes de nivel básico, medio superior y superior, y han sido clave para reducir el abandono escolar, especialmente en zonas rurales y marginadas. En 2023, más del 60% de los hogares del país recibió al menos un apoyo de algún programa social del Gobierno Federal.

A esto hay que sumar programas estratégicos como Sembrando Vida, que apoya a más de 450 mil campesinos y campesinas en todo el país, reactivando economías locales y cuidando el medio ambiente; o Jóvenes Construyendo el Futuro, que ha dado una oportunidad laboral y formativa a más de 2.6 millones de jóvenes que antes eran descartados por el mercado laboral.

Este modelo transformador funciona porque pone por delante la justicia social, no el lucro. Porque asume que el bienestar del Pueblo no es un obstáculo al desarrollo, sino algo fundamental y necesario para poder alcanzarlo. Como lo ha dicho nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum, “no puede haber gobierno rico con Pueblo pobre”.

Los gobiernos de la Cuarta Transformación han demostrado que otra política económica es posible, una que no sólo genera crecimiento, sino que lo distribuya con equidad a todas las personas. Y eso se traduce no sólo en estadísticas, sino en millones de historias de vida, como la de la abuelita que hoy tiene una pensión digna, en el joven que no tuvo que dejar la escuela, en la madre que pudo salir adelante con un apoyo mensual, en la familia que hoy come mejor porque hay trabajo.

Quienes criticaron estos programas, quienes dijeron que eran “populismo”, “dádivas” o “estrategias clientelares”, hoy se ven rebasados por la realidad, en México está disminuyendo la pobreza y la desigualdad gracias a un Estado presente, activo y comprometido con el bienestar del Pueblo.

Hoy la esperanza tiene rostro de continuidad, pero también de innovación, de ciencia, de planeación. La llegada de Claudia Sheinbaum no es sólo el inicio del segundo piso de la Cuarta Transformación, sino la garantía de que este proceso se profundizará con visión de futuro. Con una Presidenta que cree en el conocimiento, pero también en el poder transformador de la justicia social.

La Cuarta Transformación no llegó para administrar la pobreza, como hacían los gobiernos neoliberales, llegó para erradicarla. Con Claudia Sheinbaum al frente, México consolida un modelo donde los derechos sociales se garantizan y el bienestar del Pueblo es prioridad. A quienes apostaron por el fracaso les duele ver a un país que hoy camina con dignidad, justicia y esperanza.

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