En nuestra era —denominada de la información— se ha demostrado la importancia de poder tener acceso a la información para contar con los elementos suficientes y tomar las mejores decisiones. La sociedad exige, por ende, que los medios de comunicación y los agentes que participan en el proceso de comunicar sean interlocutores profesionales y con solvencia moral, aunado a que sean sensibles, den por legítimas y defiendan las demandas de la ciudadanía y consideren lo anterior siempre que generen información que les afecta. Lo anterior ha resultado en que la actividad de informar sea considerada una función pública, debido al impacto, beneficios, riesgos e implicaciones que genera el ejercicio profesional de comunicar.
No hay duda de que los medios de comunicación fueron parte fundamental de la contienda electoral recién concluida. Cuando hablábamos de comunicación masiva —a menudo denominados simplemente «los medios»— se solía hacer referencia a la prensa escrita y a las emisoras de radio y televisión, pero en los últimos años esa definición se ha ampliado para abarcar internet, en sus diversas formas y otras nuevas vías de distribución electrónica de noticias y entretenimiento, potencializando su trascendencia. Ahora bien, aunque la principal preocupación es el derecho que tiene la ciudadanía a obtener información completa y verídica, ello constituye solo una parte de tan importante derecho. Si bien los medios no constituyen la única fuente de información para la ciudadanía —en un mundo dominado por las comunicaciones masivas— son, en gran parte, los que determinan la agenda política —incluso en los lugares más alejados— y un ejemplo claro lo constituye que, el acceso a los medios y la cobertura de las elecciones se haya convertido en un criterio básico para los grupos de observación electoral.
En una sociedad democrática, las autoridades deben no sólo respetar, sino trabajar para que sea una realidad que las y los ciudadanos tengan garantizado su derecho a estar plenamente informados/as, así como los medios de comunicación tengan las garantías para informar y expresar sus puntos de vista. Como sociedad, es importante fomentar un nivel de reflexión profundo en niñas, niños y adolescentes —nuestros futuros profesionistas y, por ende, generadores y consumidores/as de información— que sea determinante para lograr desarrollar en ellos/as, un sentido de compromiso sobre qué significa la responsabilidad de informar y de mantenerse informados/as. Debemos, como ciudadanos/as y como sociedad, estar conscientes de que el derecho a la libertad de expresión —garantizado a nivel internacional en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos— se debe aplicar y respetar en todo momento.
Según especialistas, la trascendencia de los medios de comunicación en la sociedad atraviesa al menos por tres temas: la libertad de expresión, el derecho a la información y la formación de opinión pública. Sobre el primero es muy importante considerar que la ciudadanía cuente con espacios donde diferentes actores políticos, líderes y sociedad civil puedan dar a conocer su punto de vista sobre diferentes temas, lo que resulta fundamental para posicionarlos, dar a conocer propuestas, etc., considerando siempre que la pluralidad debe ser representada. En lo que respecta al derecho a la información, se refiere a la participación de las y los ciudadanos en los asuntos públicos y al derecho a saber y contar con información veraz, clasificando la información como un bien necesario para que los miembros se involucren en los asuntos de la comunidad. Sobre la opinión pública, distintas teorías indican que los medios de comunicación quienes la forman; al proveer a las y los ciudadanos de información, filtrar temas y posicionar otros, los medios funcionan como “embudos” que permiten que la ciudadanía forme su opinión sobre ciertos asuntos o debates.
Está demostrado que una ciudadanía informada es siempre más participativa e involucrada en las decisiones públicas, que sin duda debemos tomar todas y todos, con plena responsabilidad. Los medios de comunicación son una herramienta para que la información llegue a la ciudadanía, pero, además, son un canal para que la misma conozca sus derechos y los debates públicos.
Reconocer la importancia de los medios de comunicación en toda sociedad democrática implica reconocer su papel como socializadores de información y respetar su carácter libre y autónomo para que puedan ejercer una función tan importante, en un contexto donde la pluralidad de opiniones es siempre necesaria.
Es claro que la libre expresión no es un derecho exclusivo de los medios de comunicación y de los/as periodistas, en virtud de que es un derecho humano esencial, pero en gran medida —en toda sociedad— la libre expresión que se garantiza a los medios constituye un termómetro eficaz para determinar la que goza la ciudadanía. La democracia tiene en los medios de comunicación el instrumento más eficaz para lograr la participación de la sociedad, para que su pensamiento y orienten la acción cotidiana de las autoridades, de los gobiernos. Vivimos tiempos decisivos, de verdadera transformación, y los medios de comunicación serán el factor que determine —por mucho— la participación ciudadana, tanto por representar el escenario para dar a conocer sus necesidades, opiniones, posturas, como por lo mucho que influyen en la opinión pública. En consecuencia, agradezco mucho tener la invaluable oportunidad de comunicarme, y hago propio el llamado a que escuchemos y demos voz a la ciudadanía, y para ello se necesita que seamos responsables, sensatos/as y tolerantes, pero también, asumo que se demanda nuestra valentía, honestidad y compromiso.




