Los prejuicios son un mal diagnóstico

compartir

Los prejuicios son un mal diagnóstico

Por Yoalli Palma | jueves, 04 de junio del 2020.

Cursaba el cuarto año de la carrera de Medicina cuando tuve una fuerte discusión con mis compañeros de clase. En nuestra clase de Antropología Médica e Historia de la Medicina nos pusieron un video donde una mujer con preeclampsia  (cuando se sube la presión en el embarazo) se negaba a acudir al seguimiento en el Hospital correspondiente porque no se sentía segura y donde los médicos la regañaron por tener sobrepeso. Ante este panorama decidió continuar el seguimiento con la partera. Al salir de clase uno de mis compañeros dijo: “Y luego por qué se mueren”. Cuando empecé a discutir su argumento banal y simplista me fui adentrando a peores comentarios como el típico de si son pobres para qué se reproducen y no pude dejar de asquearme de que esa creencia llevó a médicos que juraron ayudar a los demás; llevar a cabo esterilizaciones sin consentimiento en la población indigena hace algunos años cometiendo así un crímen de lesa humanidad. Cuando subió de tono la discusión terminó tachándome de exagerada. No le di importancia a este hecho aislado para mí hasta que varios años después me adentré de lleno a la Obstetricia donde me quedé horrorizada por la manera en la que abiertamente lo digo: menosprecian a las parteras y a la medicina tradicional mexicana.

Primer error: nuestra formación médica salvo pocas excepciones nos educa muy poco en la antropología médica. Este tema de vital importancia no forma parte del programa académico de muchas escuelas de Medicina. Podría numerar cientos de casos personales donde no logramos cumplir el objetivo de preservar la salud y que simplistamente muchos colegas dicen: “¿Por qué no quieren hacer caso?”, olvidando que el paciente que tenemos enfrente es una persona con creencias, estilo de vida y formación distinta a la nuestra.

 Si algún colega está leyendo esto le pregunto: ¿Sabes qué es el pan puerco y su utilidad en la medicina tradicional? ¿Has escuchado el término de interculturalidad en salud? y por último les digo: ¿no consideras que el hecho de que el 21.5% de la población en México se auto describen como indígenas es razón suficiente para practiar la interculturalidad en la medicina? Esta se define como: “la capacidad de moverse equilibradamente entre conocimientos, creencias y prácticas cuturales diferentes respecto a la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, el cuerpo biológico, social y relacional. Percepciones que a veces pueden ser incluso hasta contrapuestas”. Es decir, ese argumento de una médica que nos narraba que durante el Servicio Social de la especialidad en Oaxaca las pacientes “Prefieren ir a morirse con las parteras” habla de una completa ignorancia en un tema que debería ser experta. No importa cuántos artículos leas, si no logras entablar una relación basada en el respeto a las creencias de tus congéneres habrás fracasado como médico. Me quedé con ganas de preguntarle de dónde había sacado que ella era una mejor opción que las parteras. Si analizamos  las estadísticas  en Mexico no se cumplió el compromiso de reducir la mortalidad materna en tres cuartas partes como se acordó en el marco de los Objetivos del Milenio entre 1990 y 2015. ¿Qué pasaría si los obstetras y los médicos generales que atendemos mujeres intentáramos entender la forma con la cual las pacientes viven el embarazo? ¿Qué pasaría si respetáramos y pararan los memes y burlas en algunas embarazadas  que traen un segurito, un listón rojo o hasta un San Benito amarrados al vientre? Otro ejemplo: no saben la cantidad de embarazadas que al interrogarles algo me responden: “ay, doctora, no me vaya a regañar, pero la verdad es que…” Y automáticamente las detengo y les aclaro que yo emito recomendaciones, que esa tradicional manera en reprender a las pacientes es arcaica o que debería serlo. El miedo o el temor impiden una adecuada relación médico paciente. Quizá en la consulta prenatal el típico: “Tiene que bajar de peso” se debería sustituir con un: “¿Qué acostmbra comer? ¿Dispone de tiempo para hacer ejercicio? Y con base en eso recomendar ciertos cambios en el estilo de vida, no creer como receta de cocina el hecho de decir: “Haga ejercicio y haga dieta” cambiarán los resultados.  

La capacitación intercultural debe formar parte obigatoria del pregrado de Medicina y de las distintas especialidades. Entender que aunque las percepiones de la situación que viva la paciente  puedan ser opuestas a nuestras recomendaciones,  resulta prioritario el respeto a las creencias y costumbres de las personas, sobre todo en un país multicultural como el nuestro y tratar de entablar una relación donde ambas partes puedan aprender. Es enriquecedor lo que nos aporta el acercamiento con las parteras y todo lo que podríamos lograr para disminuir la muerte materna si renunciáramos a la soberbia que caracteriza a una gran cantidad de médicos. Personalmente en el trabajo de parto he podido aplicar muchas de las técnicas que las parteras han recomendado con excelentes resultados en favor de las pacientes.

Basta de creer que solo nuestra medicina enseñada institucionalmente es la única que debe existir. Tenemos una responsabilidad histórica de trabajar codo a codo por la salud de todos sin olvidar el respeto que le debemos a la interculturalidad. 

Por Yoalli Palma | jueves, 04 de junio del 2020.

Yoalli Palma

Yoalli Palma. Cursó la carrera de Medicina en la UNAM y la Especialidad de Gineco-obstetricia y subespecialidad de Medicina Materno Fetal en el Instituto Nacional de Perinatología. Apasionada del yoga y enemiga de planchar batas blancas.

Ver todas sus columnas

Comentarios