junio 12, 2021

Pluma Patriótica

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miércoles, 12 febrero, 2020
Lula libre

Lula libre

“Todos los días ustedes (sus simpatizantes) eran el alimento de la democracia que yo necesitaba para resistir la canallada que un lado podrido del Estado brasilero hizo conmigo y con la sociedad brasilera”  Luiz Inácio Lula de Silva, 8 de noviembre del 2019.

El encarcelamiento de Lula fue un proceso turbio, donde no se ha comprobado el supuesto caso de corrupción. No hay un documento que avale la presunta adquisición de un departamento, por parte de Lula. De acuerdo con la sentencia, esa misma era la prueba fehaciente de que el expresidente estaba ocultando su propiedad. Hoy podemos comprobar lo que ya sabíamos, en realidad se trató de un ‘golpe blando’. El ala conservadora pervirtió a tal grado las instituciones que sacó al puntero de las elecciones de 2018 para hacer ganar a su candidato (Jair Bolsonaro).

Después de 580 días, Lula volvió a ser libre. Una multitud lo esperaba afuera de la cárcel de Curitiba, al día siguiente fue recibido en el Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo (donde empezó su carrera política). Lula mencionó en su primer reencuentro con la gente tras más de un año que si no fuera por todas las personas que pasaban diariamente a decirle “buenos días, Lula”, “buenas tardes”, “buenas noches”, seguramente no habría aguantado todo este tiempo preso. Hay una cierta identificación entre el líder y el pueblo, que va mucho más allá de alguna explicación ‘racional’, una suerte de rol afectivo en esta relación provocada por el carisma, el origen común, el acompañamiento de las demandas populares, el sentimiento de representación de la mayoría de los brasileiros de ver a alguien como ellos gobernando el país.

En La Razón Populista[1], Laclau advierte que la legitimidad del líder emerge de su propia identificación como parte del grupo. Él es uno más del grupo, pero no cualquiera, sino el primero del grupo, el primus inter pares. Como la Marcha Peronista dice: “Perón, Perón, sos el primer trabajador”.

La exaltación y la identificación de las emociones en torno a una característica en común que el grupo y el líder comparten, la cual puede ser un concepto, un mito, una historia, un horizonte de futuro o una institución. En este sentido, el dirigente no puede ser presentado como despótico o narcisista porque su liderazgo emergió de un ente compartido con la multitud.[2]

Sin Lula, el PT no encuentra el rumbo, se convierte en un partido burocratizado, alejado de la gente y resguardado en Curitiba y São Paulo. Los detractores del lulismo dicen que sólo se encargó de crear una base clientelar. Lo que no pueden explicar es cómo la gente cambió el sentido de su voto en 2018. Si fuera meramente una relación clientelar, el PT se hubiera mantenido en el gobierno. Se trata de una relación afectiva entre el líder y su pueblo mucho más compleja. A través de Lula, el sector más olvidado del país amazónico recobró su dignidad, el estigma con el que cargaban por su ‘color de piel’, por vivir en las favelas se fue borrando a través de su incorporación social. Con Lula, Brasil pasó a ser un país mayoritariamente de clase media.

La construcción populista no se trata simplemente de articular las demandas populares. Es esencial la capacidad del actor político, su carisma e identificación con la gente para constituir dicha articulación.

El lulismo sabe que en 2018 le arrebataron la victoria y ahora regresa con más fuerza. Lula es la gran esperanza popular brasilera, es él quien sostiene la unión de diversos sectores del pueblo. “Quisieron encarcelar una idea y las ideas no se encierran” Lula da Silva.

[1] Laclau Ernesto, La razón populista. (2005). Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, Argentina, p. 312.

[2] Biglieri y Perelló, “Laclau with Freud, or the Path towards Psychoanalysis as General Ontology”, en Política Común. Vol. 9, (2016). Disponible en: https://quod.lib.umich.edu/p/pc/12322227.0009.002?view=text;rgn=main al 15 de abril de 2019.

Alex Moreno. Licenciado en Geografía, UNAM-Universidad de Hamburgo. Primer lugar del Concurso Nacional de Tesis (2017), por la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales. Estudia la maestría en Ciencia Política en la Universidad de Essex.

@alexmrhdz

Otros textos del autor:

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-El rumbo de Greta

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