Pluma Patriótica

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Macuspana: historia de un segundo lugar y de una segunda oportunidad para Morena

Los deportes siempre habían sido mi pasatiempo favorito; el béisbol, el fútbol y el voleibol eran los que más practicábamos los compañeros de juegos, tanto de la escuela como en la calle; el trompo o puya, como le llaman en Macuspana, las canicas y volar papalotes eran los pasatiempos entre los que nuestras tardes y fines de semana transcurrían. Un día nos avisó la maestra de nuestro salón de clases que habría un concurso de matemáticas en el que se premiaría a los niños que mejor supieran realizar operaciones, y tal vez haya sido ese el único período de mi infancia en el que me olvidé de jugar. Sabía que era bueno para las operaciones matemáticas y estaba dispuesto a ganar ese concurso y de paso ganarle al único niño que nadie superaba en nada, tenía los mejores exámenes, las mejores tareas, las mejores exposiciones; iba siempre pulcro e impecable; era el mejor para los trabajos en equipo, y sacaba las mejores calificaciones… Era el mejor en todo y era momento de demostrar que al menos en algo no sería el mejor, pero para ello sabía que tenía que prepararme al máximo, pues no sería cosa fácil vencerlo. Hablé con mi padre, a quien las matemáticas le fascinaban, sobre mi proyecto y estuvo encantado de ayudarme. Durante semanas mis tardes completas las utilizaba solo para realizar todo tipo de operaciones matemáticas.

Por fin llegó el gran día y ahí estábamos todos en el patio, con los pupitres en el exterior pues el concurso sería ante toda la escuela. Al inicio éramos más de 30 los niños, después de un buen rato de alta concentración y absoluto silencio, se leyeron los primeros resultados y quedamos únicamente cinco finalistas. Por supuesto, ahí estaba él, tranquilo como una esfinge con los brazos sobre el mesabanco; yo sentía que el corazón estaba a punto de escaparse de mi pecho, me sentía seguro pero el hecho de estar entre los finalistas ya comenzaba a ejercer presión. Llegó el momento de los siguientes ejercicios, eran difíciles, pero justo lo que habíamos practicado mi padre y yo, de manera que, al cabo de pocos minutos, entregué seguro mis hojas con ejercicios. ¡Era el primero en hacerlo! Él levantó la cabeza, me miró y sin una mueca regresó a su hoja concentrado; una vez terminados todos y calificados los ejercicios, las maestras dieron los nombres de los tres finalistas, mis rodillas flaquearon cuando escuché mi nombre; no podía creerlo, sentía que el mundo estaba observando el concurso por televisión y en sus casas ya coreaba mi nombre como si de un ídolo de fútbol se tratara. Mi cabeza era ya un volcán de nervios en erupción, para colmo las maestras anunciaron un descanso que únicamente ayudó a acrecentar mis nervios, yo ya estaba con el lápiz en la mano como incansable gladiador con su espada dispuesto a seguir en la batalla, olía el triunfo y quería sangre, por fin vencería al invicto de todos los tiempos. Anunciaron que regresáramos a nuestros lugares y ahí estábamos listos: yo, un mar de nervios y sudor, con las manos húmedas como ranas, él, inmutable, con su cabello cubierto de gel, peinado de raya a un lado y sin una gota de sudor, con una sonrisa enigmática que no dejaba notar ningún sentimiento ni pensamiento. Comenzó el ejercicio final y cuando me entregaron la hoja y vi los ejercicios finales fue como si Pelé en persona me estuviera diciendo: “ven, estás listo para ser parte de mi equipo de ganadores”. Los ejercicios finales eran justo como los que mi padre más me había puesto, de manera que algunos hasta parecían copias con las mismas unidades. Mi corazón palpitó a mil por hora, busqué la cara de la maestra a ver si me hacía algún guiño de complicidad conmigo y con mi padre por ese regalo tan hermoso que acababa de darme, pero no, ella platicaba plácidamente con la directora del colegio, y él, cabeza baja concentrado en el examen en cuestión; y yo, con la seguridad de quien sabe las respuestas como si hubiera nacido con ellas en la mano, me apresuré a responder mi prueba.

En menos de 5 minutos había terminado mis ejercicios y salté de mi pupitre para entregarlo a la maestra, casi sentía que iba sobre unos zancos y veía a todos pequeños desde mi altura de gigante (aún no había drones, de lo contrario un dron humano me hubiera sentido así, como un águila, un Dios que miraba a la minúscula humanidad). Entregué mi hoja ante la mirada atónita de maestros y alumnos y fui a tomar mi lugar en espera mi reconocimiento y trofeo. Ver a los otros dos compañeros terminar su trabajo me daba una infinita lástima pues sabía que era un desperdicio de neuronas y de tiempo para esas pobres criaturas que nada tenían que hacer ante este ser que estaba a punto de entrar al terreno de los inmortales. Al cabo de unos minutos, que parecieron tristemente eternos, mis compañeritos se pararon a entregar sus ejercicios. Los resultados no tardarían.

En estas semanas, inician sus trienios las administraciones municipales ganadoras de las elecciones de julio pasado, en la mayoría de los casos son relevos de Morena pues ha sido una vez el partido más ganador en los municipios.

Si bien es cierto que, en muchos de los casos, los gobiernos municipales emanados de Morena cumplieron con los cambios que la 4T ha comenzado a nivel federal de la mano del Presidente, en otros municipios quedaron a deber o de plano no se notó ninguna diferencia con gobiernos anteriores. Incluso así, en esos municipios la población volvió a dar un voto de confianza al partido, de manera que es la segunda oportunidad que tendrá el partido y sus representantes para responder a la confianza que la gente a depositado en ellos.

En la primera oportunidad en 2018, el tsunami electoral que fue la figura de Andrés Manuel López Obrador ayudó a muchos candidatos de Morena a encabezar sus municipios que resultaron ser claros traidores a los principios que ha promovido el nuevo régimen.

En el municipio cuna del Presidente, este lunes 4 de octubre rendirá protesta Julio Ernesto Gutiérrez Bocanegra, miembro fundador de Morena, político con más de 30 años de experiencia en la administración pública con un historial político en Tabasco que le permitió aventajar a sus contrincantes de campaña hasta por el doble de los votos. Él tiene un diagnóstico completo de las necesidades de su municipio y, a diferencia de anteriores funcionarios, no llega a improvisar ni inventar el hilo negro, sino a trabajar en las necesidades básicas de Macuspana porque, aunque pareciera inverosímil en estos tiempos, son las que más trabajo requieren: agua potable, obras públicas, ordenamiento urbano y seguridad. Los índices de pobreza en el municipio están por encima del 50% y tiene más de 200 comunidades rurales de las cuales la mayoría tienen pobreza extrema.

Ante un silencio absoluto en el patio general de la escuela, y con el micrófono, la maestra daba el nombre de quien obtenía el tercer lugar, quien obtuvo aplausos y recibió su diploma por el lugar obtenido. Ahí estábamos, él y yo en la final, uno de nosotros se sentaría a un lado de Einstein, mientras el otro pasaría al olvido de los segundos lugares. Pobre muchacho, pensaba yo, tan acostumbrado a los triunfos y ahora tener esta amarga derrota frente a todos; la maestra dio el nombre del segundo lugar y mis oídos se taparon, sentí como un chiflido agudo que no me dejaba escuchar, ese no es su nombre, pensé. Ese nombre es de alguien más, mis decepción ni siquiera me permitía notar que el nombre que acababan de decir era el mío, en mis prisas y exceso de confianza corrí un punto decimal de más y ese simple error fue la diferencia entre mi examen y el perfecto de él. Una vez más ganaba él, siempre él, Julio Ernesto Gutiérrez Bocanegra, el alumno al que todos querían vencer, el estudiante que nunca fallaba, el tipo de persona que te motiva a ser mejor, el ejemplo de que no basta estar preparado una vez, hay que estar preparado siempre para obtener la disciplina necesaria para triunfar.

Mi padre mandó enmarcar mi reconocimiento de segundo lugar, le enorgullecia mi esfuerzo, fue de los pocos que obtuve; el del primer lugar de Julio debió ser uno más en su pared de reconocimientos.

Enhorabuena para Macuspana, en la presidencia tienen a alguien que siempre quiere lograr lo mejor.

Y a los extraterrestres, primero investiguen, después opinan.

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