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Más allá del voto en la elección judicial

postal PP horizontal Carlos Rea

La elección al poder judicial nos deja muchas lecciones. La más importante, en mi opinión, es la falta de debate sobre el proceso y la necesidad de exponer la diversidad de perspectivas. Gobernar, en palabras del escritor Carlos Fuentes, es educar. No hay desarrollo sin educación y no hay educación sin información.

El esfuerzo más significativo por informar a la población fue el de la presidenta de la república Claudia Sheinbaum al utilizar las redes sociales y el espacio de la conferencia mañanera para enseñar a votar con la ayuda de la Consejería Jurídica y la Secretaría de Gobernación.

También es justo reconocer el esfuerzo de difusión del coordinador de la Jucopo de la cámara de diputados Ricardo Monreal, para incentivar la participación con su artículo de opinión denominado “10 razones para sí ir a votar el 1 de junio en la elección judicial” publicado por El País México el pasado 25 de mayo.

Los representantes populares tanto del ejecutivo como del legislativo fueron, desde las siempre injustas generalidades, ajenos a la batalla de las ideas. Salvo los casos anteriormente mencionados, la información que compartieron, si es que la hay, fue insuficiente. No se les vio en mesas de análisis, no se les leyó en columnas de opinión, mucho menos en reuniones vecinales para escuchar las inquietudes y tampoco, o muy poco, en tribuna.

La autopromoción de imagen y los temas superficiales continúan dominando la agenda. La imaginación política se limita a los suspiros por la renovación de las gubernaturas y demás cargos de representación. Ya no se piensa en los espacios como trincheras para transformar realidades. El pragmatismo estéril las convirtió en agencias de colocación para la representación de grupos.

Los partidos políticos tienen que retomar la tradición del debate y de impulsar cuadros que asuman el principio de la educación continua como eje rector del ejercicio del poder para fortalecer la cultura democrática e ir más allá del voto.

El concepto de poder no debe ser la dominación de los otros, sí la herramienta para trabajar en conjunto con las instituciones educativas, organismos empresariales y sectores sociales en aras de proponer soluciones creativas a los grandes problemas que nos aquejan.

¿Quiénes tuvieron la responsabilidad cívica de invitar a las universidades estatales, los sindicatos, las cámaras empresariales y las asociaciones civiles a promover la elección del poder judicial este 1º de junio? No hay un monopolio de la iniciativa, pero creo que los recintos legislativos debieron convertirse en esa caja de resonancia para estar a la altura del proceso histórico.

También se evidenció la necesidad de contar con una sociedad civil a la vanguardia de los procesos de transición por los que pasa nuestro país. No desde los institutos partidistas sino desde la calle, desde los medios alternativos, desde el activismo militante, desde la conciencia cívica y desde el sentido de la responsabilidad histórica.

Estamos tarde y a tiempo. No puede haber democracia participativa sin la educación continua.

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