Muchos hablan del señor López, se quejan a diario de las ocurrencias que dice, de las propuestas que hace, de lo lento que habla, e incluso de cómo se viste. Además, no hay palabra que él diga que no esté en el error; una gestión política que es llevada con ocurrencias, por decir lo menos. Son muchos quienes buscan en los fracasos del pasado proyectar en el presente de López Obrador una imagen de incompetencia, buscan quien la pague, pero no quieren reconocer quien la hizo.
Ahora bien, esto de criticar al Presidente se ha convertido en cosa de todos los días, no importa a qué costo, ya sea por medio de supuestos análisis de expertos o todólogos sobre lo que se plantea en las conferencias matutinas, o mejor aún, con mentiras que, aunque sean descalificadas con posterioridad, ensucian la percepción del gobierno… Como dice el propio Presidente “la calumnia, cuando no mancha, tizna”. Se trata de atacar y desprestigiar las intenciones de gobernanza. Probablemente esto no sea raro en la política de cualquier país ya que los partidos tratan de llegar al poder por medio de los errores, la crítica y el desgaste del poder por el poder; aunque cabe decirlo, esto ya rebasó el límite de cualquier democracia. Se está haciendo uso de una guerra sucia y facciosa que a nada está de ser golpista en contra del propio gobierno, como ejemplo tenemos la utilización de los medios de comunicación y las “fake news” que salen todos los días en radio y televisión.
Por otro lado, López Obrador ha sido un estratega en llamar la atención de los medios por todo lo que dice y hace, y no solo se da esto porque es el Presidente de México. Es decir: juega el ajedrez que este puesto le proporciona, le cuestionan su calidad de estadista sin reconocer que, si fuera por la vía legítima, ha ganado 3 elecciones en condiciones diferentes donde las dos anteriores le arrebataron el triunfo mediante fraudes electorales. Pero, volviendo al presente, ¿en verdad juega un papel de víctima todos los días el Presidente, o solo es parte de una jugada maestra más con la que ha aprendido a convivir y sacar provecho? Yo creo que es parte de las dos cosas, algo a lo que ha sabido adaptarse y manejar a su favor la situación en la medida de lo posible.
Para centrarnos en el tema que les quiero transmitir, esas críticas al Presidente se han convertido en materia de provecho para todas y todos sus adversarios, hay críticos que son muy conocidos ahora y que nadie sabía de su existencia. Permanecían prácticamente en el anonimato, tal es el caso de varios de sus más acérrimos rivales del sector empresarial y político, o periodístico por qué no decirlo. A partir de que critican al Presidente, lo que en realidad están buscando es ganar reflectores de audiencia, ellos saben bien que su rating no va ser el mismo cuando él haya dejado de gobernar después del 2024. Pongo como ejemplo al periodista Loret de Mola, que, si bien era famoso por estar en la televisora más poderosa de México, ahora como independiente ha ganado mucho revuelo cada que saca una nota donde golpea la investidura de López Obrador, o el periódico Reforma y el Universal que compiten por el primer lugar por quien es el que más golpea al Presidente.
Tenemos también los casos de políticos que la misma gente tampoco sabía que existían, pero a partir de la crítica a López Obrador, incluso podrían visualizarse como posibles candidatos o contendientes a la misma presidencia o puestos claves en el próximo gobierno, tal es el caso de la Senadora Lilly Téllez, que llegó con el apoyo de él y de Morena y se cambió de bando, no se conoce a ciencia cierta el desempeño que ha tenido como legisladora. Sin embargo, sí sale en todos los medios y redes sociales cada que critica directamente a algún miembro del gabinete como es el caso del Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, y ahora en las últimas semanas al propio Presidente de México. Otro caso de esta clase de oportunistas es Ricardo Anaya, que casi a diario saca un video antes de la conferencia matutina criticando las decisiones de López Obrador, intentado hacer creer a la opinión pública que él era la mejor opción, pero a la vez queriendo seguir sus pasos, ¿qué ironía no? Lo único que está haciendo es darse publicidad a través de López Obrador.
Por último, tenemos a los mismos periodistas que aparecen en las conferencias diarias de Palacio Nacional, ya han sido protagonistas de algunas críticas o por lo menos mucha gente los conoce por cuestionar al presidente, el caso más conocido pero que ya incluso se ha convertido en show mediático es cuando Jorge Ramos, periodista de CNN visita al presidente en las conferencias mañaneras cuestionando el tema de seguridad en el país. A todo esto, pregunto ¿qué va a pasar cuando acabe la gestión de López Obrador? ¿Seguirán teniendo estos críticos tanto trabajo como ahora? O, ¿simplemente desaparecerán de los reflectores de la sociedad? Todos se alimentan de él, para bien o para mal, pero al final de todo les guste o no, la Cuarta Transformación, en lugar de criticar a “López” como le llaman algunos de Frente Nacional Anti-AMLO (FRENAA), deberían darle las gracias.
@emmanuel_moya_
Licencia en Derecho y Maestro en Políticas Anticorrupción. Constitucionalista y penalista. Especialista en seguridad.




