La crónica en esta Ciudad de México es tan antigua como su fundación misma. De las crónicas de los anales de Culhuacán, la de Mexicayotl de Hernando de Alvarado Tezozómoc, y la Tira de la peregrinación, se desprende que en el año 2 Calli se dio por finalizada la peregrinación o migración de las tribus de Aztlán, al llegar a la tierra donde se formaría el nuevo imperio; la señal prometida, un águila parada sobre un nopal, sosteniendo en el pico el atl tlachinolli (agua sagrada o agua quemada). De acuerdo al actual calendario, esa fecha mencionada –dos casa- correspondería al año 1325; lo cual implica que en este 2025 se cumplen 700 años de ese histórico suceso, por lo que la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, declaró que esta Ciudad se vestiría de fiesta, conmemorando siete siglos de su fundación.
Como parte de estos festejos, entre muchas otras actividades, desde el 11 de julio se presenta en la Plaza de la Constitución el videomapping Memoria Luminosa, con el que, mediante proyecciones, se iluminan las fachadas de Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana, mostrando la historia de la Ciudad de México, partiendo de México-Tenochtitlan, la ciudad y sus dioses; la resistencia de la misma frente a Hernán Cortés; la reconstrucción para transformarla en la sede del poder Colonial y el sincretismo, donde lo mismo convive la poesía de Sor Juana, con las rebeliones de las repúblicas de indias por comida, mientras el lago donde se fundó la ciudad parece querer resurgir, llegando hasta esta época, mostrando la constante relación entre la ciudad y el agua.
La proyección muestra también las rebeliones y conspiraciones vividas en la lucha de independencia, dimensionando el papel de la ciudad en los movimientos de transformación nacional; esto sin dejar de hablar de la vida cotidiana, de personajes como los “serenos” y los “aguadores”: todos son protagonistas en esta Ciudad; este recorrido muestra además la importancia que tuvo la Ciudad en la resistencia ante las intervenciones extranjeras del siglo XIX y el periodo de vida constitucional. Un siglo de cambios, de costumbres y modas, de transformaciones urbanas.
Este recorrido va de la mano con las réplicas de la Piedra del Sol, de Coatlicue, de Coyolxauhqui, del Teocalli de la Guerra Sagrada y de Tlaltecuhtli; se forma un diálogo donde se destaca la construcción y reconstrucción de las distintas etapas de esta Ciudad. De todo este recorrido, quizá el último siglo es el que más ha forjado los cimientos de la sociedad chilanga actual, desde el paso de las huestes zapatistas en la capital en 1914, hasta la explosión demográfica, pasando por los movimientos estudiantiles y sociales, destacando el inquilinario, así como el sismo de 1985; también destacan los años del Regente de Hierro y su moral contra la vida nocturna; sin dejar de mencionar la democratización de la vida pública de la Ciudad y el respaldo innegable de los chilangos al movimiento del Licenciado López Obrador.
No cabe duda la Ciudad es resiliente; cuando veamos a la derecha queriendo montarse en inconformidades de la ciudadanía, debemos mostrar a la gente nuestra historia, con toda la profundidad de las causas y la esencia de la ciudad.
Para el 26 de julio se prepara, además, por parte de la Presidencia de la República, una Conmemoración de Estado, con el objetivo de que al paso cenital del sol se conmemoren los siete siglos de la fundación de nuestra majestuosa urbe; ciudad pluricultural y diversa que día a día comprueba que nació bajo un designio sagrado: “in quexquichcauh maniz cemanahuatl ayc pollihuiz yn itenyo yn itauhcain mexico-tenochtitla” o “En tanto permanezca el mundo, no acabará la fama y la gloria de México-Tenochtitlan”.



