Mentirosos al acecho

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Mentirosos al acecho

Por Mercurio Cadena | jueves, 14 de enero del 2021.

Analizar el discurso conservador es no solo interesante sino necesario para mantenerlos a raya. El Presidente lo ha hecho muy bien hasta ahora. A cada intento por construir un nuevo sentido que oriente la opinión pública a sus viejos deseos elitistas, Andrés Manuel y su equipo responden con una nueva frase, un nuevo gesto, una nueva intuición, que termina articulando al conservadurismo en nuestros términos: sus diferencias son las diferencias que el Presidente marca; no las que ellos y ellas quisieran comunicar. Éste es un gran éxito, porque ese discurso tiene efectos materiales que marcan la dirección de lo público; el nuevo sentido hacia el que se dirige el país. Un sentido en el que nadie se puede quedar atrás. Un sentido en el que no basta con formar parte de élites históricas para tomar decisiones públicas; ahora hay que conocer el deseo de las mayorías. Este discurso los mantiene donde deben estar: en el pasado. 

Podemos verlo claramente en el tema de las vacunas. Como bien ha dicho López-Gatell, México es de los primeros 10 países del mundo en empezar la vacunación contra covid-19, y el décimo tercero en cuanto a número absoluto de vacunas administradas. Éste es un gran logro que, cuando se es sensato, se entiende a la luz del contexto: una enorme demanda global con un claro déficit de producción en el que el poder de negociación de los países juega un papel fundamental. Esto puede confirmarse únicamente con leer quiénes ocupan los lugares más cuantiosos de vacunas administradas: Estados Unidos, China, Israel, Reino Unido, Rusia, Alemania, Italia, Canadá, España, Baréin, Polonia, Dinamarca, y luego, México.

Nuestro país ha logrado conseguir más vacunas que las que han conseguido países como Argentina, Portugal, Chile, Francia, Luxemburgo, Austria o Finlandia. Por supuesto que cuando se controla con población, es claro que la cantidad pendiente de vacunas es todavía muy importante. Sin embargo, eso no desluce el evidente logro de negociación representado por la cantidad absoluta que hoy tenemos y que sienta un buen precedente para las cantidades futuras que podremos obtener para cubrir al 100% de la población. 

A pesar de lo anterior, sectores con un estilo politiquero se esfuerzan sin éxito por imponer su discurso. Confunden seguidores en Twitter con impacto mediático nacional, y creen que sus mentiras alcanzan a alguien más que a sus amigos y amigas de siempre. Sin embargo, y a pesar de su corto alcance, vale la pena revelarlos como los farsantes que son. 

Hay quien, por ejemplo, insiste en que mientras el índice de cobertura porcentual sobre población total no aumente con la velocidad de cobertura de países como Israel (país infinitamente más pequeño y con claras tendencias al autoritarismo criminal por excluir de la distribución de vacunas a la comunidad palestina), nada será un logro. Una visión no sólo deliberadamente pobre (y en ese sentido, mezquina), sino también falsa, pues miente sobre la importancia del poder de negociación para este problema específico. Es una posición que reduce convenientemente su alcance para ver exclusivamente lo que ellos quieren ver, independientemente del contexto global. Por supuesto que ese índice debe crecer; señalarlo es fundamental. La falsedad se presenta cuando se dice que, sin él, nada es valioso. 

En resumidas cuentas: esta gente diseña perspectivas para el golpeteo, como buenos mercenarios, y no para enriquecer el debate público. Ése ha sido su modus operandi: acotar deliberadamente la vista y esperar que la gente les compre su miopía autoinducida. Afortunadamente, ya casi nadie les compra ese humo que transformaron en sustento durante la larga noche neoliberal. 

Por Mercurio Cadena | jueves, 14 de enero del 2021.

Mercurio Cadena

Mercurio Cadena. Abogado que codea. Socialista obradorista especializado en gestión pública y ética de la tecnología.

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