Ciudad de México a 23 enero, 2026, 17: 31 hora del centro.
Ciudad de México a 23 enero, 2026, 17: 31 hora del centro.

Mexicanos y mexicanas en EE. UU.: gente honesta y trabajadora

postal PP horizontal Marcela Huerta (1)

En Estados Unidos, la comunidad mexicana es una de las más numerosas y vibrantes. Millones de connacionales han cruzado la frontera en busca de oportunidades, llevando consigo su cultura, su trabajo y sus valores. Dejan atrás a sus familias, sus lugares de origen y todo lo que conocen, como un gesto de amor y sacrificio por sus seres queridos. Existen incontables historias de hombres y mujeres honestos que, día a día, contribuyen al desarrollo de EE. UU. con esfuerzo, integridad y dignidad.

Los y las mexicanas que entregan su fuerza de trabajo al país vecino lo hacen arduamente en empleos esenciales: desde el campo agrícola hasta la construcción, desde restaurantes hasta el cuidado de niños, niñas y personas adultas mayores. Son gente comprometida, que madruga, que no le huye al esfuerzo y que cumple con su palabra. Muchos han levantado pequeños negocios, creando empleos no solo para sus familias, sino para otras comunidades. Su honestidad se refleja en el sudor de su frente y en su compromiso con el trabajo bien hecho.

Las familias mexicanas en EE. UU. son un ejemplo de unidad y respeto. Padres y madres se esfuerzan por inculcar a sus hijos e hijas el valor de la honestidad, el respeto hacia los demás y la importancia de la educación. Jóvenes mexicanos o de origen mexicano han logrado destacar en universidades y profesiones gracias a esos principios. Estos padres y madres no quieren que sus hijos repitan las dificultades que ellos vivieron, pero sí que conserven la humildad y la honradez que los define. Así lo expresó entre lágrimas un padre de familia que acompañaba a su hijo a graduarse: “Estamos aquí, Mr. Trump; no queremos destruir América, estamos tratando de construirla desde abajo”.

En los últimos días, hemos visto con indignación cómo se han llevado a cabo redadas contra nuestros hermanos y hermanas migrantes. Se les intenta estigmatizar con estereotipos negativos, retratarlos como criminales y someterlos a discriminación. Nada más falso: la gran mayoría de los y las mexicanas en EE. UU. son personas que respetan las leyes, pagan impuestos y contribuyen a la economía. Muchos han servido en las fuerzas armadas, defendiendo a ese país como si fuera el propio. Otros participan activamente en sus comunidades, ayudando en iglesias, escuelas y organizaciones civiles. Su honestidad no solo se mide en su trabajo, sino en su disposición a ayudar al prójimo, como bien decimos en México.

Hay casos emblemáticos de mexicanos y mexicanas que, a pesar de las adversidades, han demostrado una integridad inquebrantable. Como el jornalero que encontró una gran cantidad de dinero y lo devolvió, o la empleada doméstica que crio a sus hijos con lo justo, pero siempre enseñándoles a ser rectos. Estas historias merecen ser contadas: los y las mexicanas somos gente honesta y de bien.

Nuestros hermanos y hermanas migrantes son un orgullo para México. Demuestran que la migración no se trata solo de buscar una mejor vida, sino de hacerlo con honor. Son un recordatorio de que, aunque lejos de casa, siguen llevando en alto el nombre de México. Su ejemplo merece respeto y admiración.

Sobre el autor

Comparte en:

Comentarios