junio 12, 2021

Pluma Patriótica

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jueves, 13 febrero, 2020
México: tan lejos de Dios y ta

México: tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos

A partir de la llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos se ha dado un importante retroceso en materia de Derechos Humanos para la población migrante. Desde Washington, el mandatario republicano ha hecho lo posible por capitalizar narrativas humillantes e inhumanas que reproducen y perpetúan la xenofobia y el racismo entre los habitantes del país hegemónico a nivel global. Conforme se acercan las votaciones presidenciales de noviembre es probable que fortalezca su chauvinismo electorero.

México se encuentra en una situación muy complicada porque la potencia que tiene de vecina al norte, actualmente pugna por cerrar la llave al flujo migratorio y hará lo que sea posible para lograrlo. En los últimos años, Trump ha entorpecido el entramado burocrático para atender las solicitudes de asilo migrante y que estas nunca lleguen a las cortes. A partir de amenazas económicas logró, desde 2018, la imposición de un programa donde regresan a los desplazados –la mayoría de ellos mexicanos, aunque no todos– hacia territorio nacional donde aguardan respuesta a sus solicitudes.

Entre las ciudades fronterizas a las que comúnmente son regresados los migrantes se encuentran Tijuana, Ciudad Juárez, Matamoros, Nuevo Laredo y algunas del estado de Tamaulipas, que también son, por desgracia, ciudades de las más inseguras del país. Se trata de territorios aún controlados por el narcotráfico y grupos de la delincuencia organizada que aprovechan la compleja situación que tienen los indocumentados para cometer delitos de extorsión, secuestro, trata, violación, tráfico de drogas y asesinato. Personas exiliadas y en situación de pobreza resultan presas fáciles.

Termina por ser desconcertante cuando cierta gente desde sus twitters y columnas fífís han pedido al gobierno mexicano no involucrarse en el recorrido de quienes han sido obligados a dejar su país por cuestiones de violencia y de paupérrimas oportunidades laborales. Claman por un mundo sin fronteras desde uno de los países del mundo con la posición geográfica e histórica más comprometedora. Además, de acuerdo al Centro de Análisis de Datos de la OIM, las condiciones en las que los migrantes atraviesan de forma clandestina nuestro país, significan un verdadero peligro para sus vidas: en 2019 hubo al menos 630 muertes de desplazados que buscaban atravesar territorio nacional. 

Resulta fundamental que este gobierno se haya comprometido y se vea involucrado en la regulación de la migración. La profesionalización de la Guardia Nacional en temas de Derechos Humanos debe ser la pieza básica en la que construya este gobierno su política migratoria. Es necesaria para brindarles una identidad legal y que estos puedan ser protegidos por las leyes de nuestro país. De igual forma, se ha instaurado que el INSABI atenderá a la población migrante sin costo, por lo que es necesario contar con un documento oficial para poder atenderse. 

Actualmente, el Instituto Nacional de Migración se encuentra trabajando en la investigación de más de 20 presuntos grupos de trata. En nuestro país se han realizado esfuerzos fundamentales como la implementación de los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro para generar oportunidades a quienes residen temporal o permanentemente aquí, pero también estos se han exportado al extranjero con el fin de suscitar prosperidad en países de centroamérica y atacar las causas de la miseria. Otra medida, ha sido la apertura de albergues como el de Matamoros o Ciudad Juárez, este último con capacidad para alojar hasta 3,500 personas con comida y atención médica.

Hace falta mucho para perfeccionar estos primeros esfuerzos que ha realizado este gobierno y brindar a esta población seguridad, salud, educación y oportunidades de empleo con apego a sus Derechos Humanos. Otra deuda es poder brindar representación jurídica para las y los migrantes de nuestro país y de latinoamérica que necesiten asilo aquí o en Estados Unidos. La agenda de tránsito para extranjeros por nuestra nación no se podrá lograr del todo sin la solución de problemas domésticos fundamentales como la seguridad y las oportunidades de empleo. El reto de nuestro país es aprender a malabarear entre las presiones de Estados Unidos, sus propias limitaciones económicas y la responsabilidad que tiene por su posición estratégica con el continente al sur del Suchiate.

 

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