Nacer en medio de una pandemia

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Nacer en medio de una pandemia

Por Yoalli Palma | jueves, 13 de agosto del 2020.

Al inicio del año, el subsecretario de Salud tenía poca audiencia durante sus conferencias porque aún no dimensionábamos cómo iba a cambiar un virus la manera de vivir. Tuve la esperanza de que se repitiera la historia de la pandemia del 2009: unas semanas en aislamiento, población contagiada,  hospitales curando enfermos y poco a poco lograr la vuelta a la normalidad. Con la llegada de marzo, esta ingenua idea se disipó al ver las noticias internacionales y el golpe de realidad finalmente llegó al país. Al avanzar los días sucedió lo que ya temíamos los obstetras por la experiencia en décadas previas gracias a estudios de casos y controles: en embarazadas infectadas con coronavirus los resutados adversos y complicaciones son más severos. Es decir, existe más riesgo de que puedan tener mayor estancia hospitalria, mayor falla renal, mayor riesgo sepsis o admisión a terapia intensiva. 

Son muchos los factores involucrados por los cuales las embarazadas son un grupo vulnerable. Para empezar, el sistema inmune debe tolerar a un feto con el 50% de información ajena y, al mismo tiempo, mantener las defensas lo suficientemente activas para conservar al cuerpo libre de agentes extraños. Adicionalmente, durante el embarazo el tracto respiratorio  superior tiende a expandirse por la elevada cantidad de hormonas pero  la capacidad pulmonar se restringe, creando mayor susceptibilidad a patógenos respiratorios. Cuando la mujer ya está infectada, la enfermedad se disemina a todos los órganos afectándolos con diferente severidad, y desgraciadamente el tiempo nos demostró que la placenta no es capaz de proteger al feto y por ende el viurs puede cruzarla e infectarlo. Aquí existen dos situaciones: el virus provoca que se liberen sustancias llamadas citocinas que pueden afectar el desarrollo cerebral del feto  y causar una disfunción en las neuronas del mismo que no será posible reconocer hasta tiempo después del nacimiento. Por otro lado ya se demostró que el feto se puede infectar y afectar su sistema nervioso central. Aunque haya una aparente recuperación en el recién nacido, no sabemos cuál sea el resultado a largo plazo.

Desde hace varias semanas el coronavirus es la principal causa de muerte materna en nuestro país, superando a la preclampsia y a la hemorragia obstétrica que por años se habían llevado los primeros lugares. Todos quienes nos dedicamos al cuidado prenatal hemos visto un aumento en la angustia y en el estrés de las familias que esperan un bebé. No saben si es mejor que nazca en casa, con el riesgo que conlleva la atención extra hospitalaria, o que nazca en un hospital con las consecuencias que puede traer el coronavirus si adquieren la infección. Riesgos y probabilidades; riesgos y beneficios. Se acabaron las citas al médico con toda la familia; ya no puede ir el hermanito a la cita del ultrasonido para conocer al bebé antes de nacer. Se cancelaron las fiestas de bienvenida al nuevo integrante y se complica la elección de un hospital, porque por más medidas de seguridad que se tengan, con la existencia de casos asintomáticos, la afirmación de libres de Covid-19 puede no ser real.  

Ante este panorama desolador pareciera difícil contar algo bueno que causó la pandemia, pero una caricia de alegría me tocó vivir hace unos días, cuando una colega me pidió cubrirla en un hospital privado que tenía convenio con el IMSS para atender un embarazo de bajo riesgo. Me presenté ante los futuros padres, revisé a la paciente y les confirmé que la bebé seguía sentada por lo que el plan de cesárea seguía en pie. Previo a ir a quirófano, le dije al papá donde debía dirijirse para pedir su uniforme quirúrgico y poder presenciar el nacimiento de su segunda hija, haciéndole la típica broma de no desmayarse al ver la sangre. No esperaba que se voltearan a ver sorprendidos y me dijeran que si era en serio lo que les estaba diciendo. Asentí con alegría y ojalá pudiera haberlos grabado durante la ciurgía. Fue un nacimiento lleno de alegría y amor en un mundo que actualmente nos tiende a mostrar desolación y desesperanza. Al final, Covid-19 le permitió a esta joven familia tener un nacimiento que quisiéramos para todas las familias, a pesar de estar llegando al mundo en una época que desearíamos nunca haber vivido. 
 

Por Yoalli Palma | jueves, 13 de agosto del 2020.

Yoalli Palma

Yoalli Palma. Cursó la carrera de Medicina en la UNAM y la Especialidad de Gineco-obstetricia y subespecialidad de Medicina Materno Fetal en el Instituto Nacional de Perinatología. Apasionada del yoga y enemiga de planchar batas blancas.

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