Pluma Patriótica

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No entiendo la pregunta

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal para emprender acciones de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminada a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”

Es la pregunta que se hará este primero de agosto en la consulta ciudadana “sobre expresidentes”.

Mucho y al mismo tiempo poco se ha dicho sobre este ejercicio ciudadano. Pero los últimos días ha habido un grupo de opinólogos cuyo mayor argumento en contra de la consulta es que “no se entiende la pregunta”. Se podrá no estar de acuerdo con el ejercicio, pero lo que me parece incomprensible es que “no se entienda”. Quien no entiende es porque no quiere entender, sobre todo cuando el argumento viene de aquellos politólogos, abogados y sociólogos estudiosos en las mejores universidades del mundo. Es claro que han sido formados en la tecnocracia, en donde lo único que importa es la ‘técnica de la pregunta’, como si el contexto, los actores que la han promovido, la magnitud de lo que significa, etc., no importaran.

Algunos apuntes al respecto:

1. El ejercicio de la consulta es, principalmente, una apuesta por la legitimación del proceso judicial que podría detonarse. Juzgar las administraciones pasadas, en concreto a 5 expresidentes, no es cosa menor. Por supuesto que no serían juicios ordinarios y se necesita respaldo popular para poder hacerlo.
2. Erróneamente se ha dicho que la justicia no se consulta. Por favor. Todos sabemos que el inicio de las carpetas de investigación no atraviesan por la aprobación de la población, pero sí sabemos el papelón que se echaría encima Andrés Manuel al consultar a sus predecesores y, por supuesto, necesita de respaldo popular para tener legitimidad para hacerlo y llegar a buen puerto.
3. La consulta nada tiene que ver con el retroceso en la justicia transicional en el sentido de que no esto tampoco se está poniendo a consulta. Quienes hemos seguido de cerca esta administración federal sabemos lo mucho que ha avanzado este gobierno en la materia. Desde el día uno de la posesión de mandato se creó la Comisión de la Verdad de Ayotzinapa, se han llevado a cabo diversos actos públicos de disculpa por parte del Estado hacia las víctimas y más. Aunque falta mucho por hacer, contrario a lo que dice, la consulta le daría fuerza a terminar y continuar con este proceso transicional.
4. Los derechos de las víctimas no se consultan. Aunque creí que el tema de “los derechos no se consultan” ya que estaba superado, al parecer no. Los derechos humanos se conquistan, o se “reconocen” para algunos. Pero en cualquier caso son una ganancia social que se pelea en la calles, en las tribunas, en los votos de los congresos, en las sentencias de los tribunales. Y las víctimas de las administraciones pasadas dirigidas por expresidentes por supuesto que tienen derecho a saber la verdad, a que se les repare y a que se les garantice la no repetición. Por ello sería importantísimo que fueran los primeros en pedir salir a votar masivamente por la legitimación de las acciones jurisdiccionales y no jurisdicciones que podrían derivar de este proceso.
5. Por último, nunca antes se nos había tomado tan en serio a la ciudadanía. Nunca antes habíamos estado tan politizados -participar de la vida pública- y eso en cualquier caso es muy sano y muy acorde con una democracia sustantiva y participativa.

¡Este primero de agosto, todos a votar!

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