junio 14, 2021

Pluma Patriótica

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jueves, 13 febrero, 2020
“¡No estoy enojado, así hablo!

“¡No estoy enojado, así hablo!”

Con base en un estudio realizado en 86 ciudades mexicanas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Sonora se encuentra por encima de la media nacional en materia de conflictos domésticos, vecinales y laborales pues siete de cada diez habitantes así lo han manifestado (la media es tres de cada diez), señala Guillermo Ornelas, Director Regional Noroeste del INEGI.

Así las cosas: claramente, los sonorenses dejaron de hablar golpeado por costumbre para comenzar a manifestar en su decir y en su hacer el conflicto que viven en todos los ámbitos que se desarrollan. La gran pregunta es ¿cuál es la solución?

Como todo problema público, en las ciudades confluyen las estrategias políticas y de la administración pública (a pesar de los teóricos y los científicos, la ideología tiende a orientar a las acciones gubernamentales). Lo que se queda del antiguo régimen y lo que viene con base en la cuarta transformación, son instituciones obligadas a capacitar a la ciudadanía en materia de solución y manejo de conflictos.

Por ejemplo, los partidos políticos, los organismos electorales, algunas organizaciones de la sociedad civil, las escuelas y empresas con responsabilidad social llevan a cabo acciones aisladas para mitigar el hartazgo social y el desapego de la población hacia sus instituciones. Sin embargo, hace falta una articulación más fuerte y compromiso por parte de los involucrados para lograrlo.

Existen dos polos opuestos para dar solución a los problemas públicos: el de dominio o violencia y el de cooperación o consenso. Los desacuerdos son naturales, pero los acuerdos se construyen, de tal manera que, para romper la espiral de conflicto en que se ha sumido la población sonorense, o bien se toma la vía del autoritarismo o se aprende a tolerar la diversidad que le rodea.

Con base en los problemas que se enfrentan paulatinamente en Sonora, el resurgimiento de una sociedad civil organizada (en términos distintos a los activistas de la década de los 60 y 70 del siglo pasado), en la agenda están los temas LGBTTIQ+, la guardería ABC, el aborto, el desarrollo urbano, la contaminación, la minería y el desarrollo energético, así como el impulso de un mercado local, además de la pesca y los asuntos agropecuarios, por los que se ha caracterizado. 

El tiempo apremia, los problemas, tan añejos como el asentamiento de los pueblos originarios y la llegada de las primeras misiones a la entidad, demandan soluciones expeditas que únicamente con un objetivo claro en común y funciones bien definidas, podrían solucionarse sin comprometer a las generaciones más jóvenes.

La gran prueba de fuego se encuentra en cambiar los valores: que el ensanchamiento del pecho y el tono de voz golpeada sirvan para defender causas que se encuentran a la altura de los países desarrollados. Todo problema público tiene puntos de coincidencia y es ahí donde las batallas de las ideas van triunfando y sentando las bases de las transformaciones culturales profundas. 

 

Lizbeth Gutiérrez Obeso es secretaria de la Mujer en el Partido Verde Sonora, construye una 4T sustantiva.

@LaPoli_V

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