Pluma Patriótica

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¿Qué hay detrás de las acciones del gobierno de Oaxaca frente a las protestas sociales?

La lucha de clases se manifiesta de muy diferentes maneras, a veces tan sutilmente que el proletariado no es capaz de entender esa explotación y manipulación a la que es sujeto, pero, cuando el poder de la clase dominante es evidenciado (es decir, sus abusos son desenmascarados) la lucha se realiza de manera violenta. En consecuencia,  no es raro que cuando el poder es ejercido por un representante de la clase social dominante, no dude este en hacer uso de la violencia para acallar las voces críticas que se atreven a cuestionar sus abusos.

Sin embargo, siempre que el poder usa la violencia, al final es el Pueblo quien termina ganando la batalla. Basta recordar el 2006, cuando el remedo de dictador ejerció una violencia desmedida contra el Pueblo; hoy en día ese gobernador es un muerto político, tan apestado que ni en su partido lo quieren.

El destino de los gobiernos autoritarios es el basurero de la historia, y el Pueblo está obligado a recordar a esos gobiernos, para que cuando vuelvan a presentarse (ya sea de manera sutil o directa), sea capaz de reconocerles y tomar las medidas pertinentes.

El gobierno actual de Oaxaca ha estado probando una fórmula que le ha estado dando resultado. La primera demostración de este modus operandi fue cuando la organización 14 de junio se manifestó, ante ello el gobierno en turno usó la fuerza pública para el desalojo, midiendo la reacción de la población en general y de las organizaciones. Dada la nula manifestación o fijación de posicionamiento de las organizaciones y el aplauso de la sociedad civil, entendió que podía utilizar otra vez este método, y usó otros similares para desalojar a los comerciantes ambulantes, a los aspirantes a entrar a la UABJO, y ahora desalojando y confrontando a la población civil contra los manifestantes del MULTI.

Ante esta situación es importante que las organizaciones alcen la voz y que manifiesten a la población sus motivos de lucha, que les expliquen que a este gobierno un día sí y otro también le descubren un nuevo acto de corrupción y, frente a tan evidentes pruebas de ello, busca hacer pensar que las organizaciones son las que desestabilizan la paz social, cuando es él lo que provoca estos hechos, al no transparentar los recursos asignados y, sobre todo, al no dar respuesta inmediata y contundente a los problemas sociales que enfrenta el Pueblo oaxaqueño.

Por ello es indispensable que se genere una campaña de intensa difusión de las demandas sociales y de las diferentes expresiones. Se hace urgente también la formación de un bloque de organizaciones que permita generar una fuerza lo suficientemente grande para neutralizar el embate mediático y material del estado.

Al mismo tiempo, es importante que el poder legislativo se informe sobre las justas demandas y demande al Estado transparentar su proceder y exhortarlo a inhibir el linchamiento mediático para que, en lugar de confrontar al Pueblo contra el Pueblo, atienda y resuelva las demandas sociales.

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