Ocho cosas que (tal vez) no sabías de morena

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Ocho cosas que (tal vez) no sabías de morena

Por Diego Del Bosque | lunes, 21 de septiembre del 2020.

1.    morena se llama morena. Es decir, no son siglas ni una abreviación, no se llama “Movimiento Regeneración Nacional”

2.    El nombre de morena oficialmente se escribe todo en minúsculas, lo que según nuestro Estatuto representa “la igualdad sin jerarquías”

3.    El estatuto de morena prohíbe la existencia de facciones, corrientes o grupos que vulneren la capacidad exclusiva de dirección general del propio partido. Durante un buen tiempo esa prohibición sí se tomó más o menos en serio. Digo, sabíamos que había varios grupos de compañeros con afinidad entre sí y que compartían una visión del partido, y quizá tenían recelo respecto a otros grupos. Sin embargo, nadie fuera del partido o de los medios especializados podría saber bien a bien, por ejemplo, que el compañero Martí Batres no era exactamente del “grupo de” la compañera Bertha, porque su trato era cordial, de compañeros, y de búsqueda genuina de la unidad. En algún momento eso cambió y ahora ya cualquiera conoce los grupos, muchos militantes sienten la necesidad de preguntarte: “¿Y tú con quién andas?” como si tal cosa no hubiera sido casi un insulto hace algunos pocos años. Bueno, existen ya grupos abiertamente constituidos (¡hasta con nombre!).

4.    Aunque ahora suena como algo muy extraño a morena (como un principio vigente quizá en otro partido de un país muy lejano), aquí también está prohibida la “práctica de la denostación o calumnia pública entre miembros o dirigentes de nuestro partido”. Hubo un tiempo en que el asunto se tomó razonablemente en serio. Como es normal en cualquier partido, en morena se fue avanzando entre contradicciones y conflictos. Desde provincia, en la -digamos- retaguardia del movimiento en la ciudad más priísta de México (en ese entonces), y desde el pequeño colectivo que intentaba construir primero al Gobierno Legítimo y luego a morena en Saltillo, tuvimos (spoiler: seguimos teniendo) a lo largo de los años, muchos conflictos entre los militantes de la ciudad y también con dirigentes que venían del centro del país. Algunos de esos conflictos fueron muy duros; en algunos teníamos razón, en otros no tanta y, finalmente, en algunos casos estábamos totalmente equivocados. Pienso en compañeros que juzgamos de oportunistas y de acercarse solo “buscando algún interés personal”, que luego de diez años no han recibido ni un peso de nadie y siguen participando, y concluyo que, evidentemente, erramos. No pocas veces nos sentimos en una encrucijada entre los “verdaderos valores del partido” representados exclusivamente, como no, por nuestro propio colectivo, y alguna perversa corriente que amenazaba con dar al traste con todo. Pero incluso en esas circunstancias a nadie se le ocurriría ir a los medios -ya no digamos a denostar a algún compañero-, ni siquiera “filtrar” información o responder con malicia alguna entrevista, porque sabíamos que estaba prohibido y que, además, daña al partido. A quienes sí lo hacían se les ponía denuncia ante la Comisión Estatal de Honestidad y Justicia (cuando existía) y luego ante la Nacional (cuando dejaron de existir las estatales).Más importante, existía una reprobación general de todos contra quien cometía esa indisciplina. Ese principio se estableció y sigue, aunque parezca que no, vigente para intentar evitar esa práctica tan perredista (y ahora, tristemente, tendríamos que decir que también de morena) de dirimir con brutalidad las diferencias internas en los medios de comunicación, sin ningún límite verbal y olvidando por completo el más mínimo compañerismo. Para ser justos, no todo es así. En este proceso de renovación de la Secretaría General, por mencionar dos ejemplos, la compañera Citlali Hernández y el compañero Antonio Attolini no solo han resistido a la tentación de sumarse a las descalificaciones, sino han explícitamente llamado a elevar el debate y reconocernos como camaradas. Igualmente, de los contendientes por la Presidencia, ni el compañero Mario Delgado ni la compañera Yeidckol han recurrido a denostar a otros como parte de su campaña.

5.    Se leerá extraño, pero durante mucho tiempo (antes de que casi cada militante trajera un expediente del algún tribunal bajo el brazo -perdón por la exageración-), se consideró como una vergüenza ir a los tribunales electorales a apelar decisiones de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido. ¿Cómo reconocer más autoridad de un órgano externo y controlado, en buena medida, por la mafia del poder que en nosotros mismos? La pregunta sigue vigente y alcanza a casi todos.

6.    Aunque quizá pueda parecer que quien preside morena tendrá un enorme poder dentro del partido, la realidad es que “solo” (no es poca cosa tampoco) presidirá un órgano colegiado de 21 miembros: el Comité Ejecutivo Nacional. Las atribuciones exclusivas formales de la presidenta o presidente, que se pueden realizar sin el acuerdo de ese órgano, son en realidad muy pocas. De las 21 personas que forman el CEN, sólo se renovarán dos en este proceso. El CEN, a su vez, está acotado por el Consejo Nacional y el Congreso Nacional (máxima autoridad). Hay una gran expectativa respecto a quién dirigirá el CEN luego de la encuesta, pero objetivamente, cabe la posibilidad (que sería la peor de todas) de que, llegue quien llegue, nada cambie si no se logran acuerdos al interior de estos órganos.

7.    Si bien oficialmente morena no menciona ni una sola vez en sus documentos fundacionales el nombre del compañero presidente Andrés Manuel López Obrador, es claro para propios y extraños que el nuestro es el partido del obradorismo. Una de las cosas en que se nota es que todas las propuestas que ha hecho el compañero presidente han sido aprobadas por amplia mayoría o por unanimidad. La última de sus propuestas formales, cuando ya era presidente electo y asistió al Consejo General de Morena, fue que se formara el Instituto Nacional de Formación Política, que lo presidiera nuestro querido compañero El Fisgón y que recibiera nada menos que el 50% de los recursos que se quedaría el partido. Desafortunadamente, aunque esa propuesta se aprobó con gran entusiasmo, no se implementó por falta de voluntad política en el CEN. El conflicto que vivimos, en parte, viene de esa indisciplina. El compañero presidente ha dejado de involucrarse en el partido, congruente con su planteamiento de no meterse en morena desde la presidencia. No obstante, realizó una excepción a esa política para sugerir un método de elección de dirigente que recurriera en algún momento del proceso a una encuesta, con el fin explícito de evitar la confrontación. En esa ocasión la propuesta no fue atendida con seriedad y se rechazó de entrada por diversos órganos partidistas. Eso también explica el problema que se vive, donde se terminó llegando igual a la elección por encuesta, pero sin intervención del partido, sin ningún proceso previo, sin filtros propios.

8.    El antecedente directo de morena es el Gobierno Legítimo. El 20 de noviembre de 2006, se nombró al compañero Andrés Manuel López Obrador como Presidente Legítimo, para organizar desde esa figura la resistencia frente al desastroso gobierno fraudulento. Estoy convencido de que sin esa lucha, los daños brutales al país que trajo el sexenio de Calderón habrían sido aún peores. En esa ceremonia, donde Rosario Ibarra de Piedra colocó simbólicamente la banda presidencial al compañero presidente, se presentó un Silvio Rodríguez que viajó desoyendo a los médicos, muy constipado, por lo que solo pudo tocar dos canciones: una, por decisión propia (“Rabo de nube”) que dijo haber compuesto en México 30 años atrás, justo para ser cantada ese día y otra a petición del compañero presidente, “Ese hombre”. La letra de esa canción luego fue incluida en el libro del compañero presidente “La mafia que se adueñó de México…” Invito quienes no la conozcan a escucharla. Es obvio que “ese hombre” es Andrés Manuel, pero no es tan evidente que somos muchos otros. Miles de militantes pueden (podemos) decir que “casi íbamos solos” en algún momento de la lucha, que se dejaron muchas cosas atrás, que renunciamos a diversas comodidades, a proyectos. Pero, como en ese momento quiso Andrés Manuel tener bien presente, no debemos olvidar nunca que eso que vivimos, eso en lo que íbamos en mayor o menor grado solos, ahora ya no nos pertenece y es de todos. Olvidemos, compañeros, cuando íbamos solos.
 

Por Diego Del Bosque | lunes, 21 de septiembre del 2020.

Diego Del Bosque

Diputado Federal por MORENA. Ingeniero Agrónomo en Desarrollo Rural. Trabajaba de multiusos en un bar de Saltillo.

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