La oposición finca todas las esperanzas y su futuro en Ovidio Guzmán quien recientemente se declaró culpable de narcotráfico en una Corte de los Estados Unidos, con ello llegó a un acuerdo con el gobierno de aquel país para recibir el carácter y beneficio de testigo protegido a cambio de brindar información sobre las organizaciones criminales que operan en México y Norteamérica para el trasiego de droga al vecino país del norte, aunado a ello, las provocadoras declaraciones del abogado del capo todo ello se convierte en el perfecto insumo para la narrativa de la oposición para su campaña permanente.
En una estrategia de marketing político, al analizar que es lo que más le aqueja al ciudadano de unos años para acá, arroja como resultado en diferentes partes de la republica el tema de la inseguridad, la predecible oposición al ubicar este elemento como la exigencia más generalizada la sociedad se construye esa narrativa de vincular inicialmente a Andrés Manuel y ahora a la Presidenta Claudia Sheinbaum como si tuviesen vínculos con el crimen organizado, derrochando dinero en campañas publicitarias y los medios de comunicación que siguen al servicio de quienes fueran la oligarquía de este país.
En esa ocurrencia la oposición cree que por una campaña convencerán a millones de mexicanos que el crimen organizado está auspiciado y protegido desde el actual gobierno, con un derroche de cinismo como si la población no supiera que quienes siempre estuvieron siendo parte del crimen organizados fueron precisamente los gobiernos del PRI y PAN, el más escandaloso caso fue el de García Luna y más cercanos colaboradores que están algunos confesos de haber participado directamente con organizaciones criminales siendo altos funcionarios del gobierno federal en el ámbito de la seguridad pública.
Ese estigma es prácticamente imposible de quitarse, de cómo los encargados de la seguridad pública del país, de proteger a la ciudadanía eran parte de una cártel de la droga; pero hoy, con cinismo y descaro inculpan de sus propias conductas al adversario como parte de una estrategia que en su guion establece que aprovechándose de ese reclamo ciudadano se puede incentivar el odio en el electorado contra el actual régimen a partir de esas difamaciones de vincular a la presidenta con el crimen organizado, como si el electorado no tuviera razonamiento y careciera de memoria, y como si la presidenta no tuviera el ochenta porciento de aprobación y respaldo.
Será ingenuidad o desesperación esa ruta de la oposición, lo que sí es que ya son varios años con la misma estrategia en una narrativa de calumnia que se desmorona al no acreditar lo que se denuncia, hoy frente a lo sucedido con Ovidio y su abogado la oposición se emociona y le surge una esperanza dentro de sus fantasías, como si el gobierno de los Estados Unidos enviara un grupo de elite a detener al expresidente y a derrocar al gobierno que encabeza Claudia y así reinstalar a esa clase política desplazada que por la vía democrática no tienen ya ninguna posibilidad de regresar al poder.
Cae en el absurdo el disparate del abogado del narcotraficante confeso Ovidio, que más allá de opinar sobre un tema estrictamente jurídico sobre su defendido, se pone a insultar y difamar a la presidenta y a su gobierno, haciendo señalamientos en sincronía con las líneas discursivas de la oposición para nutrir su campaña de ofensas y calumnias, es realmente un posicionamiento político lanzado con toda intención de favorecer a la oposición que implora más insumos de estos como si con dichos fueran a revestir de verdad su calumnia.
Hay una sociedad mexicana cada vez más apropiada del proyecto de transformación que se está implementando en México, es muy difícil que a la mayoría de las personas les cambien el concepto de que las cosas deben de ir por el rumbo que actualmente se tiene, así que en lugar de lograr el propósito de provocar en la gente un odio hacía el gobierno y su presidenta, les provoca más una sensación de pertenencia y defensa al proyecto que encabeza Claudia Sheinbaum, el efecto es inverso, entre más ofendan a la presidenta la gente más la quiere y al defiende.





