Pluma Patriótica

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Opacidad: el mal de la policía en el mando coordinado

Por: Flor Ibarra

La muerte de Beatriz nos confirma la necesidad de que cada muerte violenta y bajo circunstancias extrañas sea investigada como posible feminicidio. De ahí surge la necesidad de analizar con perspectiva de géneros los hechos que su citaron el desenlace fatídico, porque ya no existen verdades históricas ni oficiales, nunca más nos quedaremos calladas ante una muerte de una de nosotras. No obstante, esa consigna también nos lleva a la responsabilidad de analizar ampliamente el caso y solicitar lo que por derecho nos corresponde: el esclarecimiento de los hechos, el redireccionamiento del cuerpo policiaco en todos los niveles en su actuación con perspectiva de género y respeto a los derechos humanos, así como la responsabilidad del Poder Judicial en las carpetas penales abiertas por posibles feminicidios.

El hecho es un accidente automovilístico que ocasionaría una carambola de cuatro carros, catalogado de grado no severo, supuestamente provocado por Beatriz H. R., que derivaría en la detención irregular de la joven.

La tarde del jueves 10 de julio se viralizó un vídeo donde se muestra a Beatriz, doctora egresada del Instituto Politécnico Nacional (IPN), de 29 años y de quien sus familiares en redes sociales más tarde informarían que ella estuvo en la primera línea de combate de la pandemia por el SARS-CoV-2, originaria del municipio de Progreso de Obregón y quien, al momento de la detención, se logra observar sin daños al menos, “aparentes”. Dicho video muestra como es forzada a subir a una patrulla por una oficial, quien entabla una conversación escueta con la detenida: “debes de tener conocimiento ya por favor… no importa yo estoy haciendo mi trabajo” …. Lo que comenta Beatriz es inaudilble, pero sí se muestra en un momento que se quería sostener del hombro de la oficial.

¿Por qué analizar estos hechos? Porque es importante el momento que definirán los desenlaces siguientes.

El video muestra a un par de oficiales sin la capacitación adecuada para atender con perspectiva de género lo que se vislumbra como un accidente vial —si la victima venía sola, si venía en un estado donde no podía valerse por sí misma—. Todas y todos sabemos que, tras un accidente, por muy ligero que haya sido, lo primero es atender a las y los accidentados. Se logra mirar una ambulancia que cruza, la cual no sabemos si brindó o no la atención medica necesaria y si Beatriz no se podía sostener como quedo registrado en este video, porque no se le brindo la atención necesaria.

¿Qué es lo que nos dice esta observación de hechos?

Los cuerpos policiacos no están capacitados para atender a víctimas y victimarios (de cualquier tipo de infracción o delito) con perspectiva de género, pero es mucho más preocupante que no estén si quiera capacitados en detenciones con perspectiva del respeto a los derechos humanos.

Los cuerpos policiacos infringen cada protocolo de protección a los derechos humanos de las y los detenidos; hemos visto cómo en las represiones a manifestaciones frecuentemente es usado con exceso el uso de la fuerza policial antidisturbios y antimotines, pareciera que los manuales y protocolos se imprimieron para dejarse en el olvido, haciendo caso omiso de las reglas y normas internacionales aplicables a la función policial.

Es momento de traer a la discusión pública, institucional y de gobernanza la capacidad de los cuerpos policiacos en su actuación. ¿Dónde y cuánto tiempo los capacitan? ¿Quién los capacita? ¿Quién avala su certificación? ¿Existen procesos de evaluación continua y permanente? ¿Los anteriores procesos son transparentes a la ciudadanía? La respuesta a cada interrogante planteada es la Secretaría de Seguridad Pública Estatal.

Nos queda claro que vivimos en sociedad y que existen reglas que se deben respetar, así como que los cuerpos policiacos son los encargados de la aplicación de las leyes que nos permiten una sana y armoniosa convivencia entre humanos.

Sin embargo, cada vez más frecuentemente, en Hidalgo hemos visto capítulos deshonrosos para esta institución. Falta solo traer a la mente el más reciente hecho de violencia generada la semana pasada, cuando queda de manifiesto el uso excesivo de la fuerza antidisturbios de la policía estatal contra pobladores de la Comunidad de Xuchitlan, municipio de San Salvador. Hubo una persona gravemente lesionada, algo que en cualquier momento puede ocasionar su muerte: un joven de 29 años que acudió al llamado para gestionar infraestructura social y educativa para su comunidad y hoy se encuentra en estado vegetativo.

Escenarios como el descrito son más frecuentes de lo que pareciera. Sin duda la percepción social de confianza en la Guardia Nacional ha ido creciendo entre la población mexicana, no así, sucede con los cuerpos policiacos estatales, del que mucho deja que desear. Es una verdad a todas voces la falta de valores con la que se conducen: mordidas, excesos en las multas y nula respuesta rápida. Este cuerpo policial ha estado plagado desde sus inicios de opacidad y falta de transparencia en sus procesos de exámenes de control y confianza; carecen de perspectiva de respeto a los derechos humanos y de género.

Es bien sabido que en Hidalgo, como en gran parte del país, el gobierno de Calderón estableció un mando coordinado que, entre otras cosas, realiza la valoración de los cuerpos policiacos municipales. Es decir: la Secretaría de Seguridad Pública Estatal define qué elementos postulados son aptos para servir como policías estatales y municipales, bajo el procedimiento de exámenes. Por ellos, se debe analizar todo el contexto del agravio y posible delito de feminicidio de la Dra. Beatriz Hernández; de lo contrario, nuevamente el gobierno y el Poder Judicial se encontrarán en deuda con todas las mujeres hidalguenses.

La ciudadanía de Hidalgo esperamos una respuesta clara y contundente ante los lamentables hechos que permean y opacan a la policía estatal. Una de las demandas desde los grupos feministas locales es la renuncia del Director de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, pero como bien lo ha dicho el Presidente del Republica, el mal de todo el gobierno es la corrupción. En consecuencia, la consigna aquí planteada es el combate a la opacidad en los grises procesos de capacitación de los cuerpos policiacos, que se transparenten los procedimientos de selección e integración de este, y no se nos olvide que para garantizar el acceso a una vida libre de violencia protege los derechos de las mujeres y el acceso a la justicia. El Poder Judicial aún tiene mucho que hacer, pero eso lo estaremos platicando en otro capítulo.


@FlorIbarraHg
Feminista, socióloga, activista de izquierda, Mtra. en estudios de población. Actualmente regidora en el municipio de Actopan.

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