Pluma Patriótica

Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email
#OpiniónChinaca:Las raíces vis

#OpiniónChinaca:Las raíces visibles de la oposición

El cambio de régimen del 2018 provocó un auténtico terremoto en el sistema político mexicano. La nueva correlación de fuerzas se conforma por un bloque, el que simpatiza con la 4T, que mantiene constantemente el apoyo de 7 de cada 10 mexicanxs; y por otro que no termina de constituirse.

Este 70% es heterogéneo, pero se aglutina alrededor de la esperanza de transformar a la nación y ven al proyecto obradorista como el vehículo para hacerlo. En cambio, a pesar de que el bloque opositor no encuentra una clara representación, los actores que comienzan a constituirse sí presentan valores comunes que permiten vislumbrar ciertas tendencias autoritarias e incluso fascistoides. Dicha aseveración se fundamenta en el avance de México Libre y en la reciente polémica con el INE. Ambos escenarios muestran a dos grupos que seguramente tomarán caminos separados; no obstante, se constituyen de manera antagónica a los valores de la 4T. 

Mientras que ésta es el desenlace de una larga lucha por la democracia (desafuero, fraude, defensa del voto) y ya como gobierno impulsa la democratización de la toma de decisiones (revocación de mandato, consulta popular), quienes por años presumieron abanderar el triunfo de la democracia, en los hechos buscan separar las decisiones de los asuntos públicos de los ciudadanos (léase la serie de artículos de Gibrán Ramírez sobre el páramo), cuando no tomarse atribuciones auténticamente autoritarias.

Adelantar la elección del Secretario Ejecutivo del INE para evitar la participación de los representantes populares, al tiempo que se justifica esta decisión por el inminente peligro de la “autonomía” del INE, exhibe que bajo el manto de la defensa de la autonomía hacen política claramente antidemocrática.

De la misma manera, el partido de Felipe Calderón no sólo consiguió el número de afiliados de manera sospechosa, sino que además es a todas luces releccionista. Pero más aún, la premisa es “liberar” a México. ¿Liberarlo de qué? Es decir, no se combate programáticamente a la 4T, sino que se le atribuye el secuestro del país. Toda avanzada fascista se esconde bajo la promesa de liberar.

Así, las raíces de la oposición al gobierno del presidente López Obrador muestran tendencias autoritarias, cuando no fascistas. Esto no es casualidad, sino que surgen como exterior constitutivo a un proyecto democratizador. Así como todo golpe autoritario se justifica frente a una inminente amenaza, todo proyecto fascistoide se presume liberalizador. La medida en que el bloque opositor se sume a estas apuestas determinará el carácter democrático (o no) de sus componentes. En tanto se profundice la distinción 4T democrática – oposición antidemocrática, seguramente muchos se distanciarán de ésta, cuando no se sumen a aquélla.

 

Óscar González Ramírez. Licenciado en Relaciones Internacionales. La Chinaca Jalisco.

Twitter: @OscarGR93

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp

Relacionado