Pluma Patriótica

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sebastian

Oposición sin corcholatas

Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), y Ricardo Monreal, coordinador del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el Senado de la República, ya anunciaron su interés por ser candidatos a la presidencia en 2024.

Por otro lado, los simpatizantes de la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum también se han manifestado a favor de que la Doctora participe en la contienda interna; sin embargo, ella aún no ha dado declaraciones al respecto y se ha limitado a ser respetuosa con los demás interesados.

Desde un punto de vista personal, no me parece que, a casi tres años de que sea electo el próximo Presidente, ya haya pronunciamientos sobre aspiraciones y ambiciones personales porque, aunque legítimas, sólo añaden a la narrativa de disputa al interior del movimiento que favorece a la oposición. Además, estamos viviendo un momento histórico con la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, lo suficientemente importante en sí mismo como para que sus posibles sucesores se adelanten algunos años en levantar la mano.

Ahora bien, una vez dicho lo anterior y aclarar que lo único con lo que estoy en contra es en el pronunciamiento público sobre el interés en participar en el proceso electoral del 2024, me llama la atención la gran cantidad de relevos con los que cuenta el Obradorismo en comparación con los perfiles que podría presentar el conservadurismo.

Como el propio Presidente de México lo ha dicho, hay una enorme baraja de hombres y mujeres que tienen posibilidad de representar al movimiento de Transformación: miembros del gabinete, gobernadores, líderes parlamentarios, etc.

Desde luego que destacan el Canciller y la Jefa de Gobierno, quienes son relevos naturales por los cargos que ocupan y el papel que tienen en este primera administración de la Cuarta Transformación, pero el Presidente también añadió a la lista a Tatiana Clouthier, Secretaria de Economía; Esteban Moctezuma, Embajador de México en EE.UU.; Rocío Nahle, Secretaria de Energía; y Juan Ramón de la Fuente, represente de México en la ONU. Aunque, claro está, que no son todos los que tienen alguna posibilidad, pues existen más gobernadores o legisladores con buena aceptación dentro del partido.

“Ahora sí que no hay tapados, yo soy el destapador y mi corcholata favorita será la del Pueblo, esa es la regla, la gente va a decidir en su momento en forma libre, democrática quién debe representarnos”, explicó el Presidente la semana pasada.

En este sentido, ¿cuántas corcholatas tiene la oposición?, y ¿de dónde las van a sacar?, si es que hay alguna. El perfil más claro del PRI es su dirigente actual y exgobernador de Campeche, “Alito” Moreno a quien los propios militantes del partido quieren fuera por sus malos resultados. 

En el PAN la situación no es mucho mejor, pues aunque cuentan con uno que otro gobernador con buena aceptación a nivel local, a nivel federal sus máximos representantes siguen siendo los ya derrotados Marko Cortés y Ricardo Anaya, dirigente actual y excandidato presidencial. Por parte de Movimiento Ciudadano, supuestamente progresista, son los gobernadores conservadores Enrique Alfaro y Samuel García sus caras más visibles. 

Es probable que si la coalición PRIANRD se mantiene, apuesten por alguna alternativa en el sector empresarial como Gustavo de Hoyos, expresidente de la patronal mexicana o Claudio X. González, hijo del presidente de Kimberly-Clark. Ambos estuvieron muy activos en la coalición opositora en las pasadas elecciones.

Tiene razón el Presidente al sentirse tranquilo de que su sucesor será alguien proveniente del Obradorismo, pues la diferencia entre opciones de ambos bandos es abismal, como hace mucho tiempo no se veía.

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