junio 12, 2021

Pluma Patriótica

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martes, 28 enero, 2020

De rojos, azules y verdes: dos miradas de la sustentabilidad (parte I)

«Dani el rojo” (Daniel Cohn-Benditf) fue un activista francés en el agitado 1968 del siglo pasado (recién retirado de la vida parlamentaría europea): año de revueltas estudiantiles en el sur de los Estados Unidos, Francia y México, así como otras partes del mundo. Ese momento evidenció el hartazgo juvenil ante el modelo patriarcal e hipócrita que imperaba en nuestras sociedades occidentales y se materializaba en la injusta y salvaje intervención yanqui en Vietnam.

Así como Dani, miles de jóvenes urbanos del mundo nos volcamos de regreso al campo buscando una vida colectiva, social y política; y algunos, más tarde, una espiritual (Carlos Castaneda), de cara a las luchas rurales de campesinos de esos tiempos. Con sus matices culturales, en América Latina algunos jóvenes post 68, pasamos de ser comunistas (rojos) a ecologistas (verdes). Muchos inscritos en la lucha agraria, fuimos poco a poco incorporando una perspectiva ambiental a las luchas campesinas por la tierra, a una batalla por la (re)apropiación social de los recursos naturales y por un manejo perdurable, reconociendo prácticas ancestrales ocultas o perdidas, e integrando nuevas aportaciones de la agroecología.

En muchos países del mundo, entre los que resalta Alemania, los movimientos fueron creciendo hasta convertirse en opción política partidista y en muchas ocasiones llegaron a ser tan fuertes entre los votantes que definieron alianzas y la agenda ambiental empezó a tomar realce; Francia y Dinamarca tuvieron historias parecidas, pero no con el mismo éxito.

En América Latina el presidente Lula, de Brasil, buscó el acercamiento con los movimientos ecologistas herederos de la lucha de Chico Méndez, principalmente en defensa de la selva del Amazonas, aunque luego hubo rupturas que por motivos de espacio no narraré ahora. En México, este movimiento socioambiental —que, entre otros, Víctor Toledo y Benjamín Ortiz han documentado— fue el origen de cientos de organizaciones que a lo largo y ancho del país se han recuperado, construido y consolidado, como la Tosepan-Titataniske en la sierra Norte de Puebla, San Juan Nuevo, Michoacán o los pueblos mancomunados en la Sierra Juárez, Oaxaca, el Ejido Emiliano Zapata en Durango, así como organizaciones de cadenas productivas de café, como CEPCO, y forestales, como la UCIRI, o las organizaciones forestales mayas de Quintana Roo. Todas ellas y muchas más que a su visión colectiva del manejo de su riqueza natural han agregado una visión ambiental en su planes y proyectos y han consolidado empresas sociales formidables.

Hoy existe una coyuntura no presentada nunca antes que permite crear una agenda común agroambiental para reforzar estos esfuerzos enumerados arriba y muchos otros desde dos secretarías de Estado, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader). Junto con el Instituto Nacional de la Economía Social (INAES), Financiera Nacional de Desarrollo (FND) y Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), pueden dar un soporte crediticio con base ambiental a estos esfuerzos y consolidar muchas experiencias alrededor del país.

En prácticamente en cualquier lugar del mundo —y México no es la excepción— hay lugares, por pequeños que sean, donde existen brotes de insurgencia ambiental, que o bien se oponen a una obra ilegal, o bien encabezan una lucha por la separación de la basura en su localidad. La vía mundial no electoral partidista tiene su mejor expresión en Greenpeace, pero las visiones conservadoras del medio ambiente también se han multiplicado y reforzado igualmente por la opción partidista: en México su principal representante es el partido Verde Ecologista de México (PVEM).

La línea que separa a una visión ambiental campesina progresista de la de un partido que se opone a un aprovechamiento forestal puede establecer grandes diferencias, simplificadas en la cromática política del nombre de este artículo.

Abundaré sobre ello en mi siguiente contribución.

Pedro Álvarez Icaza. Experto en política ambiental y en gestión
y manejo de recursos de cooperación multilateral internacional.
Forma parte del programa de líderes ambientales de El Colegio de México.

@alvarezicazapc

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