Pluma Patriótica

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Por qué estamos tan enojados

Hay un ambientito muy pesado en el país. Unos estamos muy enojados, ya medio enfermos de tanto coraje. Mi marido ya es un caso. Lo he descubierto hablando solo en el baño, con discursos tipo Gilberto Lozano, muy agresivos y tontos, con mucha rabia contra Este Señor. Nuestros amigos también, cada cena acaba en una especie de aquelarre, todos con el ceño fruncido, con cara de estreñimiento, criticando cada uno de los movimientos de Este Señor, su esposa y toda la descendencia que puedan tener por los dos lados. En fin, es muy frecuente que todos acaben borrachos, cantando “El Rey” al menos en 10 ocasiones, con una enjundia nunca vista. Y no es para menos. Traemos una nostalgia tamaño caguama de los tiempos en que éramos muy felices y respetados por todos. Tiempos en que le dábamos mucha envidia a la gente que leía el Hola o el Quién, tan padrísimas revistas en donde podíamos mostrar el lujo en el que vivíamos sin preocuparnos de nada.

Hoy ya todo cambió. Nosotros, los que generamos la riqueza de este país, ya no importamos. Ahora nomás importan los pobres. Cosa que se hace, es para esa gente que quién sabe de dónde la sacaron. De verdad nunca la habíamos visto tanto pobre. Jamás. Yo creo que los están metiendo al país dizque como migrantes, para que voten por Este Señor cada vez que se reelija.  Nomás de pensar en eso se me paraliza el corazón. ¿Qué va a ser de nosotros si tenemos que seguir pagando impuestos de por vida? Yo veo a mi marido y a sus amigos muy desesperados. Todas sus fuentes de ingreso están desapareciendo como si nada: fideicomisos, contratos leoninos, Conacyt, farmacéuticas, huachicol; o sea, por todos lados atacan su libertad como empresarios. ¿Se imaginan cómo está la autoestima de estas personas? Y es que en todo les lleva la contra Este Señor. Son totalmente incompatibles: El no quiere endeudarse, nosotros sí. ¡Así le hicimos y nos fue muy bien! El quiere salarios altos, nosotros no. ¡Cómo se le ocurre esoooo! El quiere producir gasolina, nosotros queremos importarla, por supuesto. ¡De ahí ganamos mucho!  El quiere educación y salud gratuitas y nosotros obvio no. ¿En dónde ganamos con eso? Él quiere precios bajos para los combustibles y nosotros por supuesto que no. ¡Nos tiene podridos! ¡Él quiere soberanía alimentaria y nosotros queremos importarlo todo! O sea, todo mal, todo mal. El colmo: ¡él quiere la unidad latinoamericana y nosotros no vamos a desobedecer a Estados Unidos, sabiendo cómo se pone!

¿Ven por qué estamos tan enojados? Todo lo está haciendo al revés y nosotros le importamos un rábano. Y siento que para colmo ya no somos bien vistos. Como que algo se rompió. En las noches me pregunto: ¿qué fue lo que cambió? ¿Qué hicimos mal? Pero no me respondo nada. No encuentro en dónde fallamos. ¡Y no podemos hacer ya nada! A lo más que llegamos es a traer a Vargas Llosa para que diga que el comunismo no existe en ninguna parte del mundo. Imagínense: ¡ni eso nos dejaron para espantar a la gente! Supongo que es porque ya está muy viejito. En fin… Ya me desahogué.

 

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