Hoy en México, más de 16 millones de niñas, niños y adolescentes (de entre 5 y 19 años) viven con sobrepeso u obesidad. Eso significa que casi 4 de cada 10 menores en nuestro país enfrentan un riesgo real de desarrollar enfermedades graves desde muy temprana edad.
No es exageración: México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil, y la causa principal es el consumo cotidiano de alimentos ultraprocesados —ricos en azúcar, grasas y sal— como dulces, refrescos, papitas y pan dulce empaquetado.
Frente a este problema urgente, el gobierno federal lanzó la estrategia «Vive Saludable, Vive Feliz», y una de sus primeras acciones visibles ha sido cambiar lo que se vende en las escuelas: a partir de este año, ya no se pueden vender productos que dañen la salud si se consumen en exceso.
Ahora, las tienditas escolares ofrecen opciones como frutas frescas, verduras, palomitas naturales, aguas frescas sin azúcar, y otros alimentos que ayudan a fortalecer el cuerpo.
La Presidenta Claudia Sheinbaum ha explicado que la idea no es prohibir los dulces para siempre, sino enseñar a consumirlos de manera responsable. “Un dulce de vez en cuando no hace daño” ha dicho, “pero estar comiendo permanentemente tanta azúcar no es bueno para la salud. Hay una responsabilidad del gobierno de informar y evitar que los niños consuman muchos de los alimentos que pueden dañarla.”
Este cambio es sumamente importante porque la obesidad infantil no es solo una cuestión de apariencia. Quienes padecen obesidad en la infancia tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión arterial, problemas del corazón y otras enfermedades crónicas en la vida adulta. Y algo todavía más preocupante: estos problemas de salud muchas veces empiezan en silencio, sin síntomas, y cuando se manifiestan ya es más difícil revertirlos.
Cuidar lo que se come en las escuelas es, por tanto, un paso clave para darles a niñas y niños un mejor futuro. No se trata de quitar alegría ni de imponer reglas estrictas sin sentido. Se trata de algo mucho más profundo: cuidar la vida. Desde pequeños, aprender a comer mejor es también aprender a quererse, a respetar su propio cuerpo y a construir una comunidad más fuerte. Porque el bienestar no es un lujo: es un derecho. Y construir una vida más saludable desde la infancia es sembrar esperanza para todo México.
Finalmente, apreciada persona lectora, le recomiendo la lectura del Manual para personas que preparan, distribuyen y venden alimentos en las escuelas. Esta es una herramienta esencial para transformar las cooperativas escolares en espacios que promuevan la salud y el bienestar de niñas, niños y adolescentes. Publicado por la Secretaría de Educación Pública en abril de 2025, este documento ofrece lineamientos claros y prácticos para garantizar que los alimentos ofrecidos en las escuelas sean nutritivos, seguros e higiénicos. Incluye ejemplos de menús saludables, recetas accesibles y consejos sobre el manejo adecuado de alimentos, todo con el objetivo de fomentar hábitos alimenticios positivos desde la infancia. Disponible aquí.
Además, el manual destaca la importancia de la corresponsabilidad institucional y la vigilancia para asegurar el cumplimiento de los lineamientos establecidos. Con un enfoque integral, busca no solo mejorar la calidad de los alimentos en las escuelas, sino también educar y empoderar a quienes están al frente de las cooperativas escolares. Es, sin duda, una guía valiosa para construir entornos escolares más saludables y conscientes.




