El domingo pasado el Consejo Nacional de Morena se reunió para aprobar cambios dentro de la institución, entre los que se destaca la agenda para los gobiernos locales. Lastimosamente, la atención mediática estuvo centrada en la polémica de seguridad de Tabasco y las ausencias de liderazgos al Consejo.
El fortalecimiento de un plan de gobierno para los ayuntamientos es un asunto importante, ya que son la instancia más cercana a la gente. La primera demanda de un ciudadano hacia la autoridad está relacionada a la atención, al trato que se le da para escuchar sus planteamientos y la ruta para las soluciones.
Los gobiernos de la 4T, en esta segunda etapa, están convocados a integrarse por una columna vertebral de perfiles con ideas frescas, vocación de servicio, creatividad, identidad con los principios y capacidad técnica para trascender las agendas burocráticas.
Para ello, el partido sugiere un plan integral con tres ejes:
- Asignar presupuestos anuales a programas transformadores relacionados al agua, drenaje, pavimentación, alumbrado público, manejo de basura, recuperación de espacios públicos y seguridad.
- Destinar, al menos un día de la semana, a la atención ciudadana directa.
- Capacitar a funcionarios en la Escuela Municipalista de Morena.
Los planteamientos llegan en un momento de reflexión, ya que la oposición ha ganado terreno en los ayuntamientos. Esto sugiere que la ciudadanía no se siente identificada con perfiles que resultan ganadores en las encuestas, pues vienen de militar en otros partidos y, de vencer, insisten en implementar las viejas ideas de un modelo de desarrollo caduco y con perfiles anticuados, muchas veces impresentables.
En ese sentido el partido integró, en el paquete de propuestas aprobadas en el consejo, la conformación de una Comisión de Evaluación para reservarse el derecho de admisión con perfiles polémicos que, con oportunismo, estructuras corporativas, engaños y alianzas perversas, conquistan espacios.
La agenda municipalista es una oportunidad para el reencuentro y la antesala a los planes municipales de desarrollo, que deben estar alineados a los planes estatales y al nacional. La presidenta fue clara al establecer sus líneas de acción en los 100 compromisos de campaña. El documento es una referencia directa a los problemas más sensibles para la gente.
Desde la llegada de la 4T, la planeación está orientada a la participación de la gente en los diagnósticos y en los procesos de implementación de soluciones. El modelo de desarrollo posneoliberal está sostenido en la prosperidad compartida y en la educación continua de los funcionarios.
Los primeros gobiernos de Morena —ya sean en los estados o en los municipios— fueron una transición lenta marcada por los acuerdos políticos que permitieron cimentar el proyecto. Ahora, en el segundo piso de la transformación, debe fortalecerse las 3E que consolidarán el proyecto: ética, eficiencia y eficacia.
Aprendamos de las buenas prácticas que marcaron la historia política del país. Primero el programa, después las encuestas y sus candidat@s.





