En octubre pasado llegó a la Cámara de Diputados la iniciativa del Presidente López Obrador para reformar la Constitución en materia energética.
Desde entonces a la fecha, las y los legisladores de la oposición se han dedicado a distorsionar el contenido de la propuesta, a confundir y difundir en distintos espacios medias verdades y mentiras completas.
Las y los diputados de la transformación creemos que, por encima de esa vieja práctica política de atacar o descartar reformas por el solo hecho de ser ajenas a sus partidos e ideas, está el interés público. Nosotros sí tenemos la convicción de que la patria es primero.
De ahí que por la relevancia del tema, en Morena nos hemos dedicado a analizar, estudiar y entender la iniciativa de la denominada #ReformaEléctrica para explicarla a la gente, porque la 4T significa cambio en las formas de hacer política.
Antes bastaba con que desde presidencia se pagaran contratos de publicidad a periodistas de gran mayor audiencia para hablar a favor de los cambios y sobornar legisladores para que las grandes reformas fueran aprobadas sin mayor debate ni cuestionamiento público en los medios de comunicación tradicionales; todo sin importarles que las reformas a la ley favorecían el despojo de nuestras riquezas, Afortunadamente ya no es así.
Amigo lector, seguramente ya te habrás dado cuenta de que en varias ciudades del país se han organizado grandes foros informativos sobre causas, contenido y consecuencias de la Reforma Eléctrica. Esa es nuestra estrategia: explicar el tema directamente a la gente en cada una de las entidades. La prioridad es que la sociedad esté bien documentada de los temas trascendentales para la nación, porque un Pueblo informado, no es manipulado.
En próximos días seguiremos realizando espacios de diálogo cada ciudad: asiste, cuestiona y acciona. Además, vamos a programar un parlamento abierto en el Congreso. No le tenemos miedo al debate con la oposición porque nos asiste la razón.
En este sentido, recuerdo que hace casi 10 años, dos profesores de Harvard se preguntaron por qué fracasaban las naciones. Se dieron cuenta de que los líderes políticos determinan con sus decisiones la prosperidad o pobreza de su territorio. Para Daron Acemoglu y James A. Robinso, esas determinaciones crean instituciones políticas y económicas inclusivas o extractivas: las primeras generan riqueza y prosperidad en tanto que las segundas producen estancamiento y pobreza.
Básicamente, la institución extractiva es aquella que tiende a la concentración de la riqueza y el poder en manos de una reducida élite ¿le suena familiar? ¿Los monopolios de nuestro país creen que son casualidad? ¿La riqueza de nuestras minas ha quedado en México o en empresas extranjeras? ¿Por qué un partido nos gobernó por décadas?
Por eso no exageramos cuando afirmamos que en la Cuarta Transformación estamos recuperando la soberanía energética y estamos regenerando la república a través de un gobierno fuerte y franco que le habla a la gente de frente.
Nuestro proyecto de transformación tiene el deber de crear instituciones económicas y políticas inclusivas que favorezcan la desconcentración de riqueza y poder propiciando un desarrollo nacional y bienestar social para la mayoría; el petróleo, el litio y la electricidad son áreas estratégicas para ese fin, por ello hay que tener claro que si ya se tomaron decisiones erróneas y regresivas por gobiernos del pasado en donde el despojo y los beneficios económicos quedaron en privados, como país hoy ya no podemos permitirnos volvernos a equivocar.



