junio 12, 2021

Pluma Patriótica

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miércoles, 12 febrero, 2020
Que me apunten en la lista a m

Que me apunten en la lista a mí también

En México, las poblaciones indígenas han sido históricamente vulneradas en su acceso a bienes, servicios y oportunidades laborales como lo son comprar una vivienda, tener seguro social o un contrato laboral. De acuerdo con un estudio realizado por el Coneval en 2017, ocho de cada diez personas que hablan una lengua indígena se encuentran en situación de pobreza, y la proporción de pobreza extrema es de más de un tercio (34.8%). Esto en contraste al porcentaje de personas no hablantes de lengua indígena en pobreza extrema que es sólo de 5.8% nos habla de la exclusión del bienestar que ha tenido un grupo en específico. Además, a nivel nacional, el 42% de los hablantes de lengua indígena no son derechohabientes de servicios de salud.

Para confrontar estas desigualdades raciales y generar programas de igualdad efectiva que compensen a los grupos vulnerados, es necesario hablar de razas, que son, en realidad, categorías políticas fundamentales para comprender la distribución de los privilegios en nuestro país y la dominación sobre los pueblos indígenas.

Quienes no somos indígenas tenemos el deber moral de mínimamente no ser mezquinos, porque además en nada nos afecta que las poblaciones indígenas que, por cierto, debido a su situación de pobreza y marginación envejecen más pronto, cobren su pensión a los 65 años.

Necesitamos recordar la historia que comenzó con una invasión que ha despojado de sus tierras y sus recursos a las comunidades indígenas, que las ha explotado y ha generado un sistema social donde económicamente han sido los grupos más jodidos; porque este sistema complejo de opresión que conforma una violencia estructural en términos tanto políticos, económicos, sociales y simbólicos, siempre ha sido – y resulta ridículo tener que remarcar que no es casualidad- controlado por el grupo dominante en contra de los indígenas. Por lo tanto, no existe el racismo a la inversa pues el racismo es mucho más complejo que un programa social de acciones afirmativas.

Más importante que esto, para generar políticas públicas que impulsen una verdadera igualdad es necesario tener en cuenta que no hay una uniformidad cultural entre los pueblos indígenas, sino que se trata de una multiplicidad de naciones que se organizan y actúan políticamente de forma independiente y diversa, y que hay que consultarles e incluirles en las decisiones porque son quienes mejor conocen las particularidades de qué es lo que necesitan. Si creer que estás políticas y acciones focalizadas hacia una población segregada es racista, como dijo el presidente, que me apunten en la lista a mí también.

Camila Martínez Gutiérrez. Estudiante de Comunicación Política en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y tiene estudios en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca. Fue integrante del Primer Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México.

@CamMttz

Otros textos de la autora:

-Con las trabajadoras del hogar

-Cómo construir un feminismo legítimo

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