El segundo piso de la Cuarta Transformación sólo podrá consolidarse con cuadros y operadores políticos que compartan la visión de la Presidenta Claudia Sheinbaum, capaces, capacitados y congruentes.
No soy yo el más idóneo para hablar de la Cuarta Transformación desde una perspectiva idealista, aún arrastro atavios de mis otroras experiencias en este escenario caótico que promete la política, pero me gusta razonarlo desde un concepto filosófico, llevar el debate como diría Platón al “mundo de las ideas” para descubrir que albergan los conceptos y la esencia de este movimiento.
A propósito del título de esta columna y de este debate de ideas, surge de una lectura a Jorge Zepeda Patterson en “Pensándolo Bien” donde ilustra perfectamente elementos que requiere hoy este concepto del Segundo Piso de la Cuarta Transformación, ¿Transformar requiere transformados? un juego de palabras que sentencia la obligación de quienes aspiran a la continuidad del proyecto que inició “El Soberano” Andrés Manuel López Obrador.
Por muchos años y de manera peyorativa, se decía que la Administración Pública era ocupada por perfiles que demostraban el 90% de lealtad y el 10% de capacidad, y recalco, de manera peyorativa porque la lealtad, no es para nada el atributo ideal para alguien que administra presupuesto público o que aplica políticas públicas, premisa que la oposición no tardó en tomar como bandera mediatica.
Aunque ojo, en términos de poder, esa es la única vía cuando se requiere soldados en batalla dispuestos a cuidar los flancos, que con su 10% de capacidad, para bien o para mal, atendían a una máxima que sustituía títulos académicos y curriculums nobiliarios: “No mentir, no robar y no traicionar”.
Con eso bastaba y con eso bastó.
Pero hoy, ya pasó el momento de recuperar el territorio, ya la Cuarta Transformación ocupa el país, es momento de mantener este control político y además de la lealtad, la capacidad es preponderante para este momento que vive este movimiento político, la Presidenta está dando muestra de ello que si bien, no es el animal político que sí lo fué Andrés Manuel López Obrador, ella es una operadora eficaz, una administradora pública tenaz, capacitada, con visión de mundo y empoderada.
Se terminó la curva de aprendizaje y cuadros con gran capacidad están dando ya dotes de cualidades administrativas a nivel nacional bien lo mencionaba Patterson, Luz Elena González y Raquel Buenrostro en los números, Julio Berdegué en materia Agrícola, Omar García Harfuch como operador político y en materia seguridad nato, Marina Bespalova y a Noemí Pérez en las artes, los que más llaman mi atención.
Y en los estados por supuesto que ya se vislumbran también cuadros políticos que han superado la prueba de fuego para sostener el segundo piso del régimen, jóvenes que se han profesionalizado y hoy dan la cara con dotes académicos y operaciones de territorio quirúrgicas.
En Sinaloa, por ejemplo Enrique Ramírez, en materia de Justicia Fiscal y jurídica, Juan de Dios Gámez, como un fuerte operador territorial, Ana Chiquete, una feminista de vocación y convicciones muy sólidas, Joaquín Landeros en los números, cauteloso y discreto, Ricardo Madrid, operador político nato, Ricardo Velarde Cárdenas en materia económica.
Una nueva generación que tanto a nivel nacional como a nivel local, sostienen el Segundo Piso de la Cuarta Transformación en esta nueva era donde se necesita, primero la convicción de continuar un movimiento con principios muy firmes y segundo, demostrar con resultados más que con discurso que están listas y listos para esta siguiente etapa.




