Pluma Patriótica

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Del feminismo al feminismo

Del feminismo al feminismo

Mal haríamos si no volteáramos atrás antes de trazar el camino hacia adelante. Hacerlo nos ayuda a recordar lo mucho que le debemos a las compañeras que persiguieron, lucharon y se apropiaron de los derechos de los que nosotras gozamos hoy. Al mismo tiempo, es indispensable que aprendamos a descifrar las lecciones que nos han dejado para no caer en las trampas del sistema que perpetúan nuestra opresión. 

La feminista y filósofa Nancy Fraser argumenta que el feminismo de la segunda ola contribuyó con tres aportaciones al auge del neoliberalismo, en gran parte por la ambivalencia con la que se plantearon sus demandas. Por un lado, el salario familiar —que buscaba que las mujeres entraran al mercado laboral—, involuntariamente y a través del discurso del empoderamiento de la mujer, ayudó a justificar la explotación laboral. Dicha explotación constituyó nuevas dinámicas familiares donde se trabajan más horas asalariadas por hogar y donde abundan las dobles jornadas para las mujeres que, además, se encargan del trabajo no remunerado. Por otro lado, la politización de cuestiones antes vistas como personales —la violencia sexual o doméstica, por ejemplo— ayudó a visibilizar problemas graves, pero, al sólo enfocarse en la política de identidad, se olvidó de la lucha de clases. Y, por último, la crítica del feminismo al Estado paternalista, que acreditó de manera parcial la contracción del Estado y sus responsabilidades.

Esta supremacía del individualismo sobre el colectivismo, sin duda, benefició a las mujeres, pero sólo a las más privilegiadas. A las mujeres empresarias que, a pesar de todo, tuvieron que trabajar el doble o el triple que la mayoría de sus contrapartes hombres para llegar a puestos similares, pero que, a su vez, el neoliberalismo usa como “historias de éxito meritocrático” para reforzar su propaganda. El patriarcado es nuestro enemigo, pero el neoliberalismo también lo es. Y si no queremos que el feminismo se convierta en un mecanismo que habilita la opresión de otras personas, especialmente mujeres marginadas, no podemos permitir que quien nunca ha velado por nuestros intereses acabe secuestrando nuestras demandas.

En este momento de lucha es útil recordar algunos de los pilares más importantes con los que comulgamos en el feminismo la colectividad, la solidaridad, la justicia para no perdernos en el camino. Los peores peligros a los que nos enfrentamos son las consecuencias de la desarticulación, que nos llevaría a la irrelevancia política, y al resurgimiento de un proyecto neoliberal sólido que, aunque hoy se tambalea, no podemos nutrir. Llevábamos décadas esperando un gobierno con el que sintonizáramos ideológicamente, por lo que nos corresponde aprovechar este momento en que dos fuerzas políticas coinciden y exigir el espacio que nos corresponde en esta lucha conjunta. Sólo así podremos sustituir el neoliberalismo patriarcal por un modelo que busque nuestro bienestar.

Renata Turrent. Maestra en políticas públicas por UCLA con especialidad
en trabajo social y licenciada en economía por el Tecnológico de Monterrey.
Profesora de desarrollo económico y género en la UNAM y experta
en políticas públicas con enfoque feminista. Ha trabajado
en el desarrollo e implementación de programas
de reinserción para jóvenes privados de su libertad. 

Twitter: @rturrent

Lee más de Renata aquí:

-Que nos dejen de violar, que nos dejen de matar

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