Ciudad de México a 16 enero, 2026, 15: 17 hora del centro.
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Rumbo al nacimiento de una nueva época en el Poder Judicial

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El próximo primero de junio, millones de mexicanos tendremos, por primera vez, la oportunidad de salir a votar y poder escoger a nuestros impartidores de justicia, esto será a nivel federal con el relevo de 881 cargos de los que tendremos:

  • 9 ministros
  • 464 magistrados de circuito
  • 386 jueces federales
  • 5 magistrados del tribunal de disciplina judicial
  • 15 magistraturas de las Salas Regionales del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación
  • 2 magistradas y magistrados de la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

A nivel local, es decir en la ciudad de México, se disputarán 137cargos:

  • 98 cargos para jueces en materia civil, familiar, laboral etc.
  • 34 magistradas y magistrados, y
  • 5 integrantes del Tribunal de Disciplina Judicial de la CDMX.

Sin duda es —y será— un gran reto para nuestra democracia. México, una vez más, irá a la vanguardia con este proceso, el mundo entero volteará a ver a México el primero de junio del 2025. Si bien lo antes mencionado es relevante, me parece que lo verdaderamente trascendental como segunda fase de este proceso rumbo a la nueva corte es el fin de una época y, con ello, el nacimiento de una nueva era para el Poder Judicial.

Esto significa que el primero de junio los mexicanos cerramos la puerta a todas aquellas prácticas del viejo poder judicial que tanto han fragmentado nuestro sistema de impartición de justicia.

Se cierra la puerta a las redes de nepotismo en el que impartidores de justicia asignaban a su antojo, con favores y complicidades a sus hijos, sobrinos, primos, parejas, suegras y compadres.

Se cierra la puerta a los sabadazos, esos que criticó en diversas ocasiones el Presidente  López Obrador; ya que entre 2018 y lo que va de 2024, algunos jueces federales han dejado en libertad en fin de semana a 192 presuntos delincuentes de alta peligrosidad.

Ese viejo poder judicial que, en diversas ocasiones se opuso a la voluntad popular, se extralimitó invadiendo facultades del poder legislativo argumentando fallas en el proceso legislativo con tal de declarar inconstitucionales diversas leyes como fueron en materia educativa, energética, de remuneraciones y desde luego, la misma reforma constitucional publicada el 15 de septiembre del 2024.

Recordemos los cientos de amparos y suspensiones concedidas en contra de la reforma al poder judicial, a pesar de que la misma ley de amparo lo prohibía —la ley reglamentaria en materia de acciones de inconstitucionalidad— incluso a pesar de que hubiese conflicto de intereses, pues los jueces resolvían amparos de los cuales se podían ellos mismos beneficiar.

El fin de una época significa también el fin de una serie de excesos que la ministra Lenia Batres ha externado, como el uso excesivo y desmedido de acciones de inconstitucionalidad —sobre todo del 2018 a la fecha—, el uso de la llamada democracia deliberativa, figura inventada e incorporada fácticamente nuestra constitución por parte de algunos ministros, invalidación por extensión entre otras ya externadas por la misma ministra del Pueblo.

Cuando digo que concluye una época, también me refiero al final de una época del Semanario Judicial de la Federación; pues actualmente México tiene once épocas jurisprudenciales, divido en dos grandes periodos, el primero que va de la primera época a la cuarta —de 1871 a 1914 (épocas que por cierto son inaplicables)— y el segundo periodo que va de la quinta época a la onceava —es decir, de 1917 a la fecha (épocas que son vigentes)— considerados como la jurisprudencia aplicable.

Cada inicio y fin de una época jurisprudencial atiende a la trascendencia jurídica por la que atraviesa el país. La quinta época, por ejemplo, nace con la constitución de 1917; la décima época nace con las reformas del 2011 en materia de amparo y derechos humanos.

Considero que el momento, la trascendencia y el nacimiento de un nuevo poder judicial ameritan el nacimiento de una nueva época del semanario judicial de la federación, porque los nuevos precedentes, criterios, interpretaciones y nuevas recopilaciones pertenezcan a esta nueva época, que representa una nueva esperanza, un sistema de impartidores de justicia más cercanos a la gente, a sus dolores y demandas, pues solo así se reconstruirá el prestigio y la legitimación de este Poder, dejar atrás la idea de que es un poder contra mayoritario, y reconocer que no hay mejor contra peso en el juego de poderes; que el contrapeso del mismo Pueblo.

 

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