Salud, respeto y empatía

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Salud, respeto y empatía

Por Yoalli Palma | jueves, 14 de enero del 2021.

Por mi profesión estoy en grupos en redes sociales de profesionales de la salud en los que muchas veces se comparten temas relacionados con nuestra labor. Otras tantas, se emiten quejas contra el sistema de salud, contra el sistema de enseñanza, contra la oferta de trabajo e incluso contra los pacientes. Uno de los temas que más indignación genera es cuando la gente solicita una consulta médica sin pago de honorarios en las páginas donde promovemos nuestro trabajo. En lugar de simplemente no contestar o emitir la recomendación de que solo atiende en el consultorio, una gran parte saca capturas de pantallas y se desahoga en estos grupos, bajo el argumento de que la gente no está educada. Sin embargo, he visto a estos mismos quejosos arremeter de manera pública (no de manera privada como cuando solicitan una consulta) y de forma violenta contra extraños que muestran fotos de sus cuerpos o incluso tratamientos en los que creen. Siento que la incongruencia se va al tope, porque no les gusta que los consulten de manera privada en sus redes sociales, pero sí les gusta emitir opiniones no solicitadas de manera pública. 

Tengo muchos ejemplos, quizás unos más tolerables que otros. El más común es cuando comentan una foto sobre el cuerpo de alguien: que la obesidad mata, que le traerá consecuencias a su salud, que tiene que bajar de peso... ¿Y la educación que tanto predican después de más de 7 años de estudio para emitir indicaciones fuera de consulta? ¿Con qué derecho van a ‘dar consulta’ a personas que no conocen, emitiendo recomendaciones que nadie les pidió y suponiendo que eso va a traer algo positivo? ¿No dicen que para dar indicaciones como profesionales de la salud es necesario valorar de manera integral al paciente? Obviamente hay casos peores: quienes se burlan y hieren a conocidos o desconocidos por alguna característica física, demostrando su nula educación a pesar de sus cédulas profesionales. 

Este escenario de total despersonalización no es el único ni el más alarmante. Hace unas semanas me topé con una historia en la red social de la paloma en la que un residente de ginecología narraba cómo una embarazada fue baleada en el abdomen y, aunque sobrevivió, el proyectil se insertó en el cerebro del feto. Al terminar el hilo mostraba la imagen del feto de 18 semanas con el cráneo destrozado. Así de ruin y sin escrúpulos fue su postura sobre la privacidad de la paciente. Encima de todo, se compartía esta historia romantizando la tragedia bajo el argumento de que la misión del feto en este mundo fue salvar a la madre. Completa deshumanización hacia una mujer que estaba viviendo una situación dolorosa, y que no fue suficiente para evitar difundir estas imágenes y mantener un poco de respeto ante el dolor ajeno. Se creen con el derecho de compartir este contenido porque están en hospitales públicos y las políticas sobre confidencialidad, que es obligatoria, parecerían no ser tan estrictas como en un hospital. Por contar una historia de su labor profesional se olvidan de que no son números de expedientes, son personas. 

La última situación que me viene a la mente fue la exposición de un mensaje privado (con todo y datos del usuario) en el que se preguntaba a un médico con muchos seguidores el nombre de un medicamento para curar la diarrea de su hijo. Esto desató una ola de insultos y la mayoría de quienes contestaban argumentaban que todo el acoso en redes era culpa de la mujer por exponerse, que así se educaba a los pacientes. Porque claro, los médicos en nuestros súper poderes somos maestros y pedagogos… La educación de una población jamás va a lograrse con este tipo de medidas basadas en la deshumanización y en la humillación. 

Las y los médicos tenemos que ser reeducados, casi como cuando asistimos a cursos o congresos para mantenernos actualizados. Antes de ir por la vida intentando enseñar, debemos replantearnos si nuestras formas son las correctas. La medicina es un constante aprendizaje de conocimientos científicos y sentimientos humanos. No se puede olvidar que acompañamos a personas en situaciones graves, o al menos vulnerables, y que parte sustancial de nuestra labor es contener, explicar y arropar, nunca regañar juzgar ni castigar. Cambiar la manera en la que nos acercamos al paciente es el primer paso para construir un mejor una mejor relación con la saludad: una más cercana, más humana… más saludable. 
 

Por Yoalli Palma | jueves, 14 de enero del 2021.

Yoalli Palma

Yoalli Palma. Cursó la carrera de Medicina en la UNAM y la Especialidad de Gineco-obstetricia y subespecialidad de Medicina Materno Fetal en el Instituto Nacional de Perinatología. Apasionada del yoga y enemiga de planchar batas blancas.

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