Salud: responsabilidad de todos y sin desidia

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Salud: responsabilidad de todos y sin desidia

Por Aarón Fuentes | miércoles, 25 de noviembre del 2020.

La salud es uno de los temas que frecuentemente incluimos en nuestras conversaciones. Sin embargo, a pesar de la asiduidad con que usamos el término, es muy poca o nula la capacidad de reflexión sobre su significado o cuando menos, su importancia.

Como cualquier otro concepto, la salud es una construcción mental que muchas veces ejecutamos para acercar(nos) al mundo que nos rodea y es válida mientras nos permita o nos impulse para encontrar una explicación a lo que percibimos o nos enfrentamos.

Había escuchado a muchas personas -incluso puede comprobarse-decir que la clase media paró de intentar atenderse en hospitales públicos y que la clase baja los usa pensando que ahí solo van a morirse. ¿Esto debe cambiar? En efecto, ante eso cito unas palabras que deben poner a más de uno a reflexionar y llegar a la conclusión que la salud debe ser tomada imperativamente de manera individual para poder diseminar a nivel colectivo su importancia. Mayor debe ser el respeto hacia uno mismo y a los demás para conformar una sociedad disciplinada y responsable. La cita es: "La salud y la enfermedad no son acontecimientos que ocurran exclusivamente en el espacio privado de nuestra vida personal. La calidad de la vida, el cuidado y la promoción de la salud, la prevención, la rehabilitación, los problemas de salud, y la muerte misma, acontecen en el denso tejido social y ecológico en el que transcurre la historia personal” (Costa, M. y López, E., 1986).

Desde luego, existen los contextos donde, de igual forma, deben conducirse hacia un mismo camino sobre todo si de una sociedad equilibrada y disciplinada se trata. Sin embargo, está el contexto sociológico configurado por la sociedad como un todo integrado y que busca la comprensión y el actuar de la sociedad en conjunto. En este escenario, se inclina a entender la salud de los individuos como un estado en el que puedan funcionar eficazmente para desarrollar su “rol” social. La salud será una condición necesaria para el cumplimiento de las expectativas sociales y se buscan las condiciones necesarias para ello. Por otro lado, el contexto político dicta que  la salud debe ser concebida como el fundamento de la libertad, la democracia, la igualdad, la seguridad, las relaciones internacionales o la estabilidad política. Dicho todo lo anterior, vemos que hay cierta similitud. Lo cierto es que existimos y nos envuelve a todos desde diferentes contextos como sociedad, sin importar etnia, religión, ideologías políticas, sexo, etc.

Entonces, para poder ser una sociedad disciplinada, responsable, respetuosa y unida -pero sobre todo empática- se parte desde la salud como responsabilidad individual.

El estado de salud que posee cada individuo dependerá en gran medida de su comportamiento. Este se define como la descripción de la interacción con las personas y el ambiente. En este caso, nos referimos a las acciones o formas de actuar y reaccionar que afectan a la salud personal y comunitaria. El único responsable y que puede modificar los comportamientos de riesgo (cualquier acción que incrementa le incidencia de enfermedades y accidentes, que amenaza la salud personal y la de otros, y que ayuda a destruir el ambiente) hacia unos saludables, de bienestar o positivos (cualquier acción previene la enfermedad y accidente, promueve la salud individual y colectiva o mejora la calidad del ambiente) es el propio individuo y nadie más. Este es quien decide como cuidarse y si desea mantener una buena salud. La motivación en última instancia es constitutiva, es decir, deriva del mismo individuo. De esta explicación, la salud como responsabilidad individual deriva los siguientes principios: 

- Cada uno de nosotros determina en gran manera la calidad de nuestra salud.
- Nadie más puede regular nuestros hábitos personales de vida.
- La buena salud no es un asunto de buena suerte o destino, sino de hábitos.
- El comportamiento individual que afecta nuestra salud es el factor más importante para el desarrollo de enfermedades principales y menores.

La responsabilidad ante nuestra salud implica escoger y decidir sobre alternativas saludables o correctas en vez de aquellas que envuelven un riesgo para la salud. Significa reconocer que tenemos la habilidad para modificar los riesgos inherentes en nuestra herencia y ambiente social y que podemos modificar nuestros riesgos mediante cambios en nuestro comportamiento. Para poder estar consciente de los efectos potenciales peligrosos de hábitos o dependencias de riesgo se requiere una reflexión para examinar nuestras vidas desde la perspectiva de la salud y luego un esfuerzo concertado dirigido a cambiar/modificar nuestros hábitos negativos arraigados.

No solo es poseer el conocimiento sobre comportamientos saludables, sino aplicarlos. Lo más importante es implementar una acción positiva de prevención. Este proceso incluye la determinación de hacer las prácticas correctas de salud parte integral de nuestra vida. Requiere que se esté consciente y que se vea el problema real involucrado en los comportamientos de riesgo.

En definitiva, la responsabilidad es de cada uno -tanto gobernados como gobierno-. Si todos entendemos y asumimos la responsabilidad de manera individual, finalmente seriamos una sociedad más justa, libre y disciplinada, pero sobre todo mejoraríamos y apuntalaríamos aún más la cultura de higiene y salud en nuestro país.

Ya es hora de crecer y madurar, a responsabilizarnos.
 

Por Aarón Fuentes | miércoles, 25 de noviembre del 2020.

Aarón Fuentes

Médico obradorista por convicción e inamovible. Análisis, justicia y honestidad.

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