junio 14, 2021

Pluma Patriótica

Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email
jueves, 13 febrero, 2020
Salud y justicia social

Salud y justicia social

Hace poco escuchaba a un periodista, que se ostentaba como persona seria en un programa de televisión, que aseguraba que la apuesta por los servicios de salud gratuitos para toda la población son una “utopía”. El argumento que una y otra vez nos han dicho es el mismo: “es ideal, pero no es posible”. Las y los mexicanos lo hemos escuchado durante muchos años; se nos ha dicho una y otra vez que, aquello que es más justicia, es en realidad un “ideal”, pero que no es una posibilidad.

Parte de esta argumentación ha sido perpetuada por la derecha y por mucho tiempo difundida para legitimar que las políticas sociales y de justicia social no eran posibles para realizarse en nuestro país. Lo podíamos ver en otros países, pero en México era simplemente imposible, al menos eso nos hicieron creer.

Andrés Manuel llegó a romper con ese discurso que durante la larga noche neoliberal había logrado permear en la sociedad mexicana. Lo hizo con el objetivo de retomar que la justicia social no solo era algo posible, sino una obligación moral y legal del Estado. La administración pública requería ese tipo de compromisos de aquellos que decidían desempeñarse en cargos públicos.

Justamente, la apuesta al INSABI es un compromiso moral, pero sobre todo, un ejercicio para saldar una deuda histórica con la población mexicana: la salud es un derecho y una necesidad, y como tal no debe ser negocio de nadie. Es por ello que los esfuerzos que ha llevado a cabo toda la secretaria de Salud se han pensado para mejorar la atención y garantizar el acceso de lo que es un derecho humano.

El día 16 de enero, el Presidente comunicó en la mañanera las aclaraciones pertinentes respecto al tema de Salud y en específico mencionó cómo se manejaría el nuevo servicio del INSABI. Parte importante de los representantes públicos del sector salud se dieron cita para aclarar las dudas de los periodistas y para rendir cuentas de la estrategia que se llevará a cabo.

Y el debate volvió a renacer con la misma argumentación por parte de la derecha sobre cómo los servicios de salud no pueden ser garantizados completamente a la población mexicana. El argumento recurrente sigue siendo el mismo: en México no podemos garantizar el derecho a la salud. Pareciera que ni la mejor administración, ni la mejor planeación podrían garantizar dicho derecho.

Curiosamente, dichos actores poco hablaron de la gran corrupción que había en este sector. Medicamentos, influyentismo, hospitales fantasma, incluso la corrupción que hay en las universidades públicas no fue un tema que pudiera marcar la agenda de los grandes opositores al INSABI.

Y es que, parte de la oposición a la política de salud que se está llevando a cabo, es una cuestión que también abarca lo ideológico. La conciencia de lo que es un derecho para los mexicanos se ha vuelto difuso en el periodo neoliberal, los hemos perdido, pero sobre se nos ha arrancado la noción de que el Estado tiene la obligación de cumplir y garantizar nuestros derechos. Significa que de lograrse toda la política de salud, se haría evidente que durante años se nos ha negado un derecho, pero sobre todo que quienes estaban obligados a garantizarlo, han traficado con nuestras necesidades básicas de supervivencia.

En cada una de las casas que he visitado siendo brigadista, la más grande preocupación es la salud de alguno de los miembros de esa casa. En mi hogar pasa igual y en la de mis conocidos también. No imagino el poder que debe tener que por primera vez nos apropiemos de un derecho tan importante y nos volvamos sujetos de derecho. Si esto sucede en cada hogar mexicano, no hay político, líder o tecnócrata que pueda volver a quitárnoslo. El negocio turbio de muchos vería su fin.

Sentar las bases para garantizar que el acceso a la salud sea una realidad es una tarea dura, es  parte de las soluciones a largo plazo que se deben de hacer, pero sobre todo es un acto de justicia histórica.

 

Sofía Lameiro. Licenciada en Ciencias Políticas y Gestión Pública por la Universidad de Guadalajara, militante de Morena, participó en la organización de la estructura de defensa del voto, colaboró en la Red por la Paridad y la Igualdad en el estado de Jalisco y ahora es Servidora de la Nación en Guadalajara, Jalisco.

@sofianosabia

 

© 2021 El Soberano. Todos los derechos reservados. Sitio Diseñado y Desarrollado por XXSTUDIO