Pluma Patriótica

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Jorge Barrientos Vivas

Silvano Aureoles contra las cuerdas

Hace unas semanas escribí sobre el crecimiento de la Guardia Nacional y el efecto que esto tenía en el golpe al gobernador de Tamaulipas, Cabeza de Vaca; pues ahora vemos el mismo efecto en Michoacán agregando el ingrediente de la victoria de Morena en la elección de gobernador de dicho estado.

Y es que en los últimos días hemos sido testigos de un patético espectáculo que genera el aún gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles: diariamente aparece en un espacio al que es auto invitado gracias a los recursos públicos estatales, pagando chayoteros para que lo arropen y le den cabida a sus amenazas y patadas de ahogado.

Como gato boca arriba está el gobernador sabedor de que una vez entregado el poder el 1 de octubre próximo estará a disposición de las autoridades judiciales que ya le tienen listo su expediente. Los saqueos y excesos en Michoacán han sido mayúsculos; el gobernador Silvano, al igual que el de Tamaulipas, basó su administración en el dispendio, la violencia y el miedo asociándose con lo peor de todos los niveles de la sociedad, desde periodistas sin escrúpulos hasta mafias huachicoleros y narcos.

Ha sido noticia el financiamiento que el gobernador da al canal Latinus por medio de prestanombres; dinero que seguramente sale de las finanzas estatales y que solo ha servido para golpear al gobierno federal sin ningún beneficio pues la finalidad obvia era ganar las elecciones del estado lo cual no prosperó.

Ayer amenazó con que iría al tribunal electoral, luego a la ONU y por último que hasta iría a besar el anillo del Presidente Biden para que le quitara la elección al candidato de Morena, amenazas que sabe no prosperarán pero, víctima de su poca capacidad intelectual, la única opción que encuentra es la del golpeador y gandalla, la amenaza y el descontón, como lo hizo con aquel maestro que se manifestaba pacíficamente con una cartulina.

Silvano Aureoles pertenece a esa peste de políticos de la vieja usanza que hicieron su carrera no por su trabajo social o cualidades académicas, sino por su capacidad para golpear y amenazar a los contrincantes incómodos. Claro todo esto oculto tras trajes de 200 mil pesos y autos y accesorios de las mejores marcas, pero el hábito no hace al monje…

Y a los extraterrestres, primero investiguen, después opinan.

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