junio 12, 2021

Pluma Patriótica

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sábado, 15 febrero, 2020
Sobre la corrupción y los corr

Sobre la corrupción y los corruptos

La reflexión sobre corrupción no es novedosa en el análisis político, por el contrario: puede rastrearse por lo menos hasta la Antigua Grecia  aunque a partir de los años 90’ ha cobrado un carácter multidimensional cada vez más acentuado. Un texto que da cuenta de la variedad de perspectivas desde las que ha sido abordado el tema en los últimos años es Estévez (2005).

La corrupción en México ha sido un fenómeno vergonzoso: en 2018 llegamos a ocupar el último lugar de la OCDE en el Índice de Percepción de Corrupción que elabora Transparencia Internacional. Peor aún, en un gesto de descaro absoluto, el expresidente Peña Nieto afirmó que era un rasgo cultural del pueblo de México. En contraste, el Presidente López Obrador ha decidido, como eje rector de su gobierno combatir la corrupción. 

Parte fundamental de gobernar es comunicar. Y como desde la perspectiva del Presidente es importante visibilizar el estado crítico de corrupción en el que recibió el país, como dijo en Milpa Alta, habla de corrupción todos los días. Su aseveración no es exagerada. Solamente en 20 de las Conferencias Matutinas no ha reflexionado sobre el tema. Además, si se descuentan las “palabras vacías de contenido” (stopwords), la palabra corrupción es la undécima más repetida por el Presidente en las Conferencias Matutinas: la ha repetido 2,269 veces. Solamente superada en cuanto a su frecuencia por los verbos va, vamos, son, estamos, están; el adverbio ahora; los pronombres yo y nosotros; y los sustantivos México y Gobierno. 

Pero ¿por qué el Presidente habla tanto de corrupción? Porque es, según sus propias palabras, “la causa principal de la desigualdad”, “una enfermedad”, “el principal problema de México”, “un cáncer”. Así, ha logrado dar un explicación del origen de todos los males que aquejan a nuestra nación; trasmitir una idea de corrupción multidimensional que permea en toda la vida pública de México. La corrupción es, según su visión, causa de la desigualdad, de la inseguridad, del desabasto de medicinas, del rezago educativo, del desmantelamiento de PEMEX y de Comisión Federal de Electricidad, entre una larga lista de etcéteras que abarcan prácticamente todo el espectro de los males del país. Cuenta de esto puede dar un análisis al que llamamos de importancia relativa (keyness), con el que medimos la relevancia de una palabra en un día dado.  Los días en los que, según este análisis, la palabra corrupción tiene más relevancia (15 de febrero; 14 de marzo; 23 de mayo y 27 diciembre, todas en el año 2019), los dedicó a Pemex, presentar tres propuestas de reforma que combaten la corrupción, el plan para sacar adelante al IMSS, y la labor que ha realizado la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), respectivamente. Al concentrar la atención en un solo objetivo común, el Presidente puede unir fuerzas, energías y sobre todo comunicar con mayor claridad y contundencia.

Pero si según el Presidente la corrupción es el mal, ¿quiénes son sus partidarios? Para responder esta pregunta se aplicó un método común para medir la asociación entre palabras: el coeficiente de phi. De ese análisis resultó que las palabras más a asociados a la palabra corruptos, son: tecnócratas, conservadores, neoliberales, y políticos. Este hecho redondea la comunicación del Presidente, le pone nombre y apellidos a los perpetradores, los materializa y los señala sin necesidad de nombrarlos explícitamente. Véase el caso de Emilio Lozoya que encarna la imagen del corrupto, finalmente un político tecnócrata, conservador y neoliberal.

El combate a la corrupción será la vara con la que será medido el gobierno de López Obrador, así lo ha propuesto él mismo. En esa dirección, se han dado algunas victorias tempranas de parte del Gobierno: detenciones importantes de exfuncionarios, la ley que considera a la corrupción y al fraude electoral como delitos graves, la ley de Extensión de Dominio, los esfuerzos de la UIF, el combate al outsourcing, el combate al huachicol, entre otros ejemplos. 

Queda mucho por hacer en este país en el que la corrupción se ha incrustado en lo más profundo de sus instituciones, sin embargo, las acciones tomadas en este primer año de gobierno se han visto reflejadas en la opinión pública. En mediciones como el Barómetro Global de Corrupción, y el Índice de Percepción de Corrupción indican que se rompió la tendencia a la alza en la percepción de corrupción e incluso se redujo. No extraña la aprobación del Presidente (71% según Oraculus) cuando presenta tanta evidencia de ir en la ruta a cumplir con su principal compromiso: combatir la corrupción.

Gerardo Orantes Jordán. Chiapaneco. Actuario y Matemático del ITAM. Estudiante de la Mestría en Análisis de Datos Sociales en Essex. Director de Ciencia de Datos en Gerencia del Poder.

Twitter: @gorantesj

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