Pluma Patriótica

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Jalisco, la excepción

El gobernador Enrique Alfaro no es lo que los jaliscienses esperaban. Durante mucho tiempo fue identificado como opositor a los gobiernos panistas y priistas del estado, y durante campaña se lanzó duro contra esas malas mañas. Hoy, en el poder estatal, se demuestra como un gobernante mentiroso y escuálido, sin poder de base ni principios o vocación, y renovando las viejas prácticas del PRI y del PAN.

Lo sucedido este fin de semana en Guadalajara respecto a las protestas contra el alza del transporte es una muestra emblemática del retroceso que vive el estado en materia política. Alfaro siempre se había pronunciado en contra del alza de los precios del transporte, o al menos así lo presumía en su tiempo de opositor. Una causa emblemática para los jaliscienses, quienes siempre hemos padecido la amenaza del aumento sin mejoras en la calidad del transporte.

Ahora en el gobierno, aún sin mejorar el servicio, se ha anunciado que subirá el precio de manera considerable (de $7.00 a $9.50), argumentando que es una medida que se aprobó desde la administración pasada y culpando al precio de la gasolina y la luz, en un intento por excusar su falta de capacidad y voluntad política para invertir en las causas importantes entre la gente.

Era de esperarse que, ante la situación, la población saliera a manifestarse. Lo que no se esperaba nadie era la respuesta desmedida y abusiva por parte de los policías que reprimieron a estudiantes, quienes liberaron torniquetes de la estación del metro de la ciudad. Después de estas acciones, en las manifestaciones del resto del fin de semana hubo gran presencia de policías y antimotines.

No deja de causar ruido que el gobernador haya salido en sus redes con actitud confrontativa e intransigente, culpando al gobierno federal, a la gente por estar insatisfecha, a la oposición, y amenazando a quienes decidan volver a contradecirle. Después, en medios nacionales llegó a descalificar las protestas, a decir que el caso del joven a quien golpearon y dieron descargas eléctricas era un “pequeño caso”, que todo fue un montaje y que era parte de mero golpeteo político.

A pesar del cambio histórico que hemos presenciado a nivel federal  y a la política de transformación que se ha impulsado en el país, a nivel  local y entre sus gobiernos las cosas suceden bastante diferente. Jalisco se ha convertido en el caso más emblemático para hablar de ello.

Alfaro ha demostrado muy poca capacidad para resolver los problemas de la gente, además de poco interés. No ha logrado entender que para ser un buen gobernante se necesita de simpatía y apertura, de saber navegar entre las controversias que estar en el poder acarrea; y, sobre todo, de saber invertir en beneficio de la gente.

 

Sofía Lameiro. Licenciada en Ciencias Políticas y Gestión Pública
por la Universidad de Guadalajara, militante de Morena,
participó en la organización de la estructura de defensa del voto,
colaboró en la Red por la Paridad y la Igualdad en el estado de Jalisco
y ahora es Servidora de la Nación en Guadalajara.

@sofianosabia

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