Pluma Patriótica

Share on facebook
Share on twitter
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email

Racismo, clasismo, conservadurismo y posverdad

Hoy vamos a hablar de muchos temas que se entrelazan. De cómo la prensa o la comentocracia neoliberal reaccionaria ha abordado tantos discursos que simplemente no pueden sustentarlos y del ambiente sociopolítico que han querido instaurar desde su último coto de poder.

Son tiempos diferentes, tecnológicos y a veces tumultuosos. No siempre se puede controlar la información, a veces hay mucha, a veces es poca y muchas veces es confusa o simplemente falsa. Así se ha construido ese lugar entre feliz y depresivo llamado internet, con sus redes sociales.

En el caso de México, el vórtice de información en internet y los medios, donde prolifera el conservadurismo, se tiene que leer de manera detenida y cuidadosa para entender por qué en el contexto actual hay tanta información, tan poca ética informativa y tanta confusión provocada.

El desarrollo de ciertos medios tiempo atrás se había logrado gracias a gobiernos corruptos y neoliberales que, a descaro, decidieron financiarlos para acomodar la información a su gusto. No es noticia nueva, y es necesario darle sus debidos matices, lo sabemos. Como antes hemos debatido, los cambios del nuevo gobierno a muchos medios les han generado una amplia molestia, pues no sólo defendían su espacio de poder sino también los intereses de unos cuantos: los que les permitían mantener sus posiciones.

La posverdad ha dado margen de acción a ese sector que está más interesado en atacar cualquier cuestionamiento o cambio sistemático, utilizando cualquier recurso para generar noticias falsas, información a medias o hasta debates sin sentido. Algo de esto ocurrió la semana pasada, cuando cierto sector de la comentocracia y sus opinadores decidieron aglutinarse y desarrollar un debate sobre el racismo y el clasismo en nuestro país. No para darle vigencia o replantearlo en el contexto actual, sino que se trivializó y se redujo a la exposición de percepciones individuales, más allá de cualquier evidencia histórica, empírica o de cualquier índole. Al mejor estilo de  la posverdad moderna, sin interés en nutrir en algo el debate público.

No es la primera vez. Ha pasado con muchos otros temas antes, pero el fenómeno se ha acrecentado durante este cambio de régimen. Las noticias falsas y el poco compromiso por rectificar ante ellas han dejado de lado cualquier responsabilidad con la verdad y con sus audiencias, aunque deberían ser las motivaciones principales de cualquier medio informativo o de cualquier periodista.

Bien ha dicho Andrés Manuel que la doctrina de los conservadores es la hipocresía, y yo me atrevería a agregar que, en el contexto actual, su herramienta principal es la mentira. Sin un proyecto político viable, se han enfocado en generar noticias falsas que perduren más que la realidad sobre lo que acontece en el país y a apostarle a la posverdad más que al debate de ciertas ideas, discursos y contextos.

Afortunadamente tenemos un pueblo —que durante mucho tiempo fue asediado de la misma manera— algo blindado frente a esas viejas artimañas. Sin embargo, no deja de ser preocupante que, con el avance de la tecnología y los constantes y crecientes flujos de información, este sector dominante aún en los medios de información mantenga su nulo compromiso informativo. Yo creo que poco a poco estos medios caducarán, pero las consecuencias de sus desinformaciones pueden agravar las dinámicas de discusión de los temas relevantes para una vida pública sana.

Sofía Lameiro. Licenciada en Ciencias Políticas y Gestión Pública
por la Universidad de Guadalajara, militante de Morena,
participó en la organización de la estructura de defensa del voto,
colaboró en la Red por la Paridad y la Igualdad en el estado de Jalisco
y ahora es Servidora de la Nación en Guadalajara, Jalisco. 

@sofianosabia

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on telegram
Telegram
Share on whatsapp
WhatsApp

Relacionado