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Tel-Aviv tiene frontera directa con Pionyang

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Toda mi vida he sentido un interés particular por los videos de intrépidos viajeros que se adentran a Corea del Norte y graban cómo todos los tours son controlados, incluso siempre con guardias alrededor vigilando hasta cuando duermen. Lo sucedido el pasado 21 de mayo en Cisjordania me hizo recordar la dinámica que viven los extranjeros en Corea del Norte. Una misión diplomática en Jenin recibió disparos de advertencia por «salirse de la ruta establecida», justo como lo hubiera hecho el camarada Kim Jong-un.

El incidente involucró a una delegación internacional conformada por diplomáticos de diversos países, incluyendo México, Francia, España, Italia, China y Japón, quienes realizaban una visita oficial organizada por la Autoridad Palestina para evaluar la grave situación humanitaria en el campamento de refugiados de Jenin, afectado por recientes acciones militares israelíes. De acuerdo con información de agencias como AP y France24, los diplomáticos estaban en las inmediaciones del campamento cuando soldados israelíes dispararon «tiros de advertencia» argumentando que la delegación «se desvió de la ruta autorizada».

Este hecho constituye una violación flagrante del derecho internacional. Según la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, específicamente en su artículo 29, «La persona del agente diplomático es inviolable. No podrá ser objeto de ninguna forma de arresto o detención» y, por extensión, tampoco debe ser objeto de amenaza o agresión alguna. Por lo tanto, al disparar cerca de representantes diplomáticos, Israel violó claramente esta normativa internacional básica.

La reacción inmediata de los países afectados no se hizo esperar. Francia e Italia convocaron inmediatamente a los embajadores israelíes para exigir explicaciones, calificando el incidente de «inaceptable». España, Alemania, Irlanda, Turquía y Egipto también condenaron enérgicamente los disparos, exigiendo investigaciones inmediatas y explicaciones convincentes por parte de Israel. Este tipo de reacción coordinada resalta la gravedad del incidente, dejando claro que se trata de un asunto internacional delicado y crítico.

La justificación israelí, alegando un «desvío de ruta», recuerda demasiado a los controles estrictos impuestos por regímenes autoritarios como el norcoreano. En Corea del Norte, cualquier desviación de la ruta aprobada resulta en castigos severos, incluyendo detenciones o la muerte. Aunque afortunadamente no hubo víctimas en Jenin, la similitud del método y la mentalidad de control es alarmante. Israel, que se promociona como una democracia moderna, recurre a tácticas propias de los peores regímenes autoritarios para intimidar y controlar a quienes intentan documentar las condiciones en territorios ocupados.

Desde enero, las operaciones militares israelíes en Jenin han desplazado a más de 16 mil personas, según la ONU. El incidente con los diplomáticos es solo el último ejemplo de cómo Israel busca limitar la visibilidad internacional sobre estas acciones. Es una señal alarmante que justifica una revisión profunda y seria de las relaciones diplomáticas por parte de países como México. El respeto a la integridad física y moral de los diplomáticos es esencial para la paz internacional y la cooperación entre naciones.

México, por su parte, no puede pasar por alto esta agresión. De acuerdo al derecho internacional, específicamente al artículo 9 de la Convención de Viena, un Estado puede declarar «persona non grata» a cualquier diplomático cuya presencia sea considerada perjudicial, y esto puede extenderse simbólicamente a la reevaluación de relaciones diplomáticas completas. Un ataque directo o indirecto contra diplomáticos mexicanos justifica plenamente considerar, al menos, la suspensión temporal de relaciones diplomáticas con Israel hasta que se aseguren garantías claras de seguridad y respeto a la ley internacional.

La comunidad internacional debe tomar acciones firmes y decisivas ante este incidente. No se puede permitir que Israel utilice tácticas autoritarias similares a las del régimen norcoreano contra misiones diplomáticas internacionales. Es momento de exigir responsabilidad y respeto absoluto al derecho internacional. De lo contrario, corremos el riesgo de normalizar actos que pertenecen a la lógica de los regímenes autoritarios, algo que ninguna democracia genuina debería tolerar jamás. Así como en 2017 se expulsó al Embajador de Corea del Norte, hoy, México debe hacerlo con el Embajador de Israel en México por violentar a sus diplomáticos.

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