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Tenemos un orgullo de PresidentA

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El 2 de junio de 2024 se celebraron las elecciones más grandes en la historia de México. Las personas con credencial para votar, en las 32 entidades federativas, acudieron a las urnas. Los cargos para los que compitieron candidatas y candidatos fueron: la presidencia de la república; 128 senadoras y senadores; 500 diputaciones federales; 8 gubernaturas (de los estados de Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán); así como la jefatura de Ciudad de México. Además, en 31 entidades federativas eligieron a 1,098 diputaciones locales y 12,278 presidencias municipales y el mismo número de sindicaturas, incluyendo la jefatura de gobierno y las alcaldías de la Ciudad de México.

Han transcurrido quince meses desde aquella elección histórica en la que se eligió a la primera PresidentA de México, la doctora Claudia Sheinbaum. Según los conteos finales del INE, obtuvo 35,924,519 votos y contó con el 59.7594 % de la preferencia electoral. Prácticamente en todas las encuestas ella figuró como ganadora, y así se demostró en el resultado final. El partido Morena obtuvo 27,364,649 de votos, mientras que los demás partidos de la coalición, Verde y del Trabajo, sumaron el resto. La Dra. Sheinbaum ganó 31 entidades federativas y solo en Aguascalientes obtuvo 21,556 votos menos que la otra candidata, de tal manera que podemos decir que “arrasó”.

Esta elección también representó un hito importante para la llegada de mujeres a las gubernaturas. Desde 2018, su número se ha incrementado de manera sustancial: actualmente trece mujeres gobiernan en sus estados, cuatro de ellas electas en 2024. Las entidades que encabezan son: Baja California, Ciudad de México, Chihuahua, Colima, Guanajuato, Guerrero, Estado de México, Campeche, Tlaxcala, Aguascalientes, Morelos, Quintana Roo y Veracruz. 10 Gobernadoras pertenecen a Morena y 3 al PAN. Esto constituye un parteaguas en la participación política de las mujeres, ya que además de las gubernaturas, las diputaciones federales y locales, así como las presidencias municipales y sindicaturas, se eligieron bajo el principio de paridad.

En Jalisco, la Dra. Sheinbaum obtuvo 1,720,921 votos, la cifra más alta alcanzada por un presidente en los últimos cinco sexenios. En este estado, la Cámara de Diputadas y Diputados está compuesta por 38 integrantes, de los cuales el 50% son mujeres. En cuanto a las presidencias municipales, de los 125 municipios, 43 están encabezados por una mujer, lo que equivale al 34.4%, ese espacio sigue siendo un reto para alcanzar la paridad.

Sin embargo, las mujeres no llegan a un escenario que les haya favorecido por ser mujeres; ocurre, de hecho, lo contrario. Su incursión en la política se da en condiciones adversas, en un ámbito que sigue teniendo rostro masculino y donde, aun con trayectorias sólidas, muchas enfrentan la resistencia de hombres que todavía se niegan a aceptar que una mujer gobierne.

El caso de la doctora Sheinbaum, a once meses de su mandato y con un 70% de aprobación, muestra su capacidad para gobernar, avalada tanto por la ciudadanía como por su compromiso en la construcción de un México más justo. La PresidentA ha demostrado sus habilidades y virtudes personales, así como su experiencia política en la resolución de los problemas de este país, que no son pocos, pero que solo mediante una política humanista y de justicia social podrán resolverse.

Esta política humanista se expresa en los programas sociales y su acceso universal; en una tendencia a la baja en homicidios; en una estrategia de seguridad que ha mostrado su eficiencia en el combate al narcotráfico y al tráfico de armas; y también en su firme postura de defensa de la patria y la soberanía ante embates extranjeros, ámbito en el que ha demostrado su audacia en política internacional.

Es una mujer orgullosa de serlo, y así lo expresa siempre en sus discursos: al hablar de su maternidad y de su rol como abuela, de sus tareas en el hogar y de su labor como gobernante, dejando claro que unas actividades no están peleadas con las otras y que ambas deben tener valor social, cultural y político. La PresidentA se aleja cada día más de los estereotipos machistas encriptados en los roles impuestos a las mujeres, y se convierte en ejemplo de los desafíos y retos que enfrentamos. Por supuesto, en ella nos reflejamos quienes hemos luchado durante años por las cuotas y la paridad. Un sueño hecho realidad para millones de mujeres.

También en materia de igualdad, no son menores los retos que enfrenta la doctora Sheinbaum, pues durante décadas hemos padecido las violencias y las injusticias. Sin embargo, su política para confrontar el machismo se nota en las mañaneras, donde cada semana se habla de una mujer en la historia; en la Cartilla de los Derechos de las Mujeres; en el reconocimiento de las distintas formas de violencias y en su compromiso con la erradicación de toda huella de racismo, clasismo y misoginia. Por eso, que este año haya sido nombrado como “de la mujer indígena” reivindica sus presencias, sus saberes y sus manos tejedoras, que la visten y engalanan todos los días con esos hilados maravillosos.

Vanesa Romero Rocha, es su artículo del sábado 30 recién pasado escribió: nuestro tren va conducido por una elegante maquinista. Le agrego, inteligente, valiente y audaz. Así es la PresidentA, con “A”. ¡Orgullo de Presidenta!

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