Tercer aniversario de la Constitución de la Ciudad de México

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Tercer aniversario de la Constitución de la Ciudad de México

Por Alberto Vanegas Arenas | martes, 04 de febrero del 2020.

La Ciudad de México no solo es la capital de la República en donde se asienta la sede de los tres poderes de la Unión, también concentra una gran diversidad de expresiones artísticas y culturales, oficinas de las firmas financieras más relevantes del país, universidades públicas y privadas, asociaciones religiosas, pueblos y barrios con usos y costumbres bien establecidos y un gran mosaico que expresa la riqueza de todos los campos de la vida social del país. Su historia se remonta 700 años atrás, cuando pisaron su territorio los primeros aztecas que poco a poco fueron asentándose y dominando el gran lago hasta fundar Tenochtitlan, a darle forma y sentido a la ciudad, a consolidar una visión que formó a decenas de generaciones hasta la llegada de los españoles en 1519 y su colapso dos años después. El México virreinal vino a consolidar a la Ciudad de México como  el centro del país en donde se decidía la política de la Colonia a partir de las directrices de la Corona. Era en la Ciudad en donde se recolectaban los impuestos, los productos y los metales extraídos desde San Luis Potosí, Zacatecas y Guanajuato. En la Ciudad vivían los Virreyes y sus familias y en ella se constituía el poder eclesiástico y se consolidaba un incipiente poder económico. Durante 300 años la Ciudad de México fue la fortaleza de La Nueva España y la colonia más importante de las Américas. Ya en el México independiente la capital fue testigo de las principales luchas y disputas políticas entre liberales y conservadores; fue sede de los imperios de Agustín de Iturbide y de Maximiliano de Habsburgo y acogió en su seno la Restauración de la República liderada por Benito Juárez y la consolidación de un nuevo Estado-nación. Aunque alejada de las luchas armadas que se daban en el norte y en el sur del país en la etapa revolucionaria, en la Ciudad de México se vino a consolidar el nuevo régimen triunfante. Se constituyó un Partido único y se institucionalizó la vida pública del país. Durante todo el siglo XX la Ciudad volvió a ser el epicentro del desarrollo nacional y vivió durante los años cuarenta, cincuenta y sesenta un fenómeno migratorio interno muy importante. Llegaron a la capital mexicanas y mexicanos provenientes de las 31 entidades federativas, trayendo consigo su vasta cultura: sus comidas y bebidas, su música, sus lenguas, sus vestidos, sus colores, sabores y olores. No obstante, a pesar de su fuerza política, económica y cultural, durante el régimen de partido único la Ciudad de México se vio relegada políticamente y tratada con desigualdad jurídica frente a los 31 estados del país. Los habitantes de la Ciudad no podían elegir a sus autoridades estatales ni municipales por voto universal, directo y secreto. Era el Presidente de la República el que nombraba por decreto al Regente del Departamento del Distrito Federal, y éste, a su vez, elegía a los delegados políticos en las demarcaciones territoriales de la Ciudad. Fue así que después del movimiento estudiantil de 1968, de los movimientos magisteriales y obreros surgidos en la capital y de los sismos de 1985, surgió un movimiento civil que exigió una serie de derechos, entre ellos los políticos. Y a partir de 1997 los habitantes de la Ciudad eligieron por primera vez en las urnas a su Jefe de Gobierno y tres años después a sus 16 jefes delegacionales. A pesar de los avances evidentes, entrábamos al siglo XXI sin tener una Constitución local. En 2016 los capitalinos elegíamos a 60 diputadas y diputados constituyentes en las urnas y 40 fueron designados por la Presidencia de la República, por la Jefatura de Gobierno y por las Cámaras del Congreso de la Unión. La Asamblea Constituyente, presidida por el diputado Alejandro Encinas, se reunió el 15 de septiembre y tras acalorados debates y discusiones, aprobó la primera Constitución Política de la Ciudad de México y se publicó en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el día 5 de febrero de 2017. Cabe destacar que la Constitución Política de la Ciudad de México es un texto de avanzada en todo el continente, reconocida por su carácter progresista e inviolable aun rompiéndose el orden constitucional. En sus ocho títulos se consagran los derechos de sus habitantes, de los pueblos y barrios originarios, de las comunidades indígenas residentes, y de todas las personas que transitan por la Ciudad, sean nacionales o extranjeros; pues  se reconoce la esencia cosmopolita de la capital, nutrida por la cultura de los habitantes de las 31 entidades federativas del país y de los habitantes de los 5 continentes. Fiel a su larga y rica historia libertaria y progresista, la Constitución de la capital del país pone en el centro de atención a las personas que históricamente han sido excluidas: mujeres, niñas, niños y adolescentes, personas jóvenes, personas mayores, personas con algún tipo de discapacidad, personas de la comunidad LGBTI, personas migrantes, personas en situación de calle, indígenas, afrodescendientes, y minorías religiosas. Se busca que la Ciudad vaya consolidando los derechos humanos, que se promuevan, se cumplan y se garanticen. Se destacan y se protegen a todas las manifestaciones culturales que cohabitan en la Ciudad, e promueve el desarrollo científico y tecnológico y se resalta la importancia histórica del estado laico. Se reconoce a la ciudadanía como el motor del cambio en la Ciudad y se promueve su participación activa permanente. La Constitución de la Ciudad de México le rinde un homenaje a todas las personas que han trabajado incansablemente por la construcción de nuestra gran Ciudad. Se exalta la pluralidad de su sistema político que se le define como democrático y se reconocen todas las tendencias ideológicas. En sus Títulos cuarto, quinto y sexto se consagra el espíritu democrático que guía a la Ciudad, se reconoce el derecho a la participación política de todos sus ciudadanos, la distribución del poder así como las reglas para que haya un buen gobierno y una buena administración pública. La mejor manera de conmemorar el tercer aniversario de su publicación es seguir trabajando incansablemente para garantizar todos los derechos de sus habitantes y de quienes la transitan. La Ciudad de México avanza con paso firme para convertirse una vez más en la Ciudad de la Esperanza.

Alberto Vanegas Arenas. Licenciado en Sociología por la UNAM. Titular del Instituto de Investigaciones Legislativas del Congreso de la Ciudad de México.

@Alberto_Vanegas

Por Alberto Vanegas Arenas | martes, 04 de febrero del 2020.

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