En un momento trascendental para la salud pública mexicana, se llevó a cabo la inauguración del nuevo Hospital Regional del ISSSTE en Tlajomulco, una obra emblemática que consolida los esfuerzos progresistas del gobierno federal por garantizar atención médica digna, universal y de calidad. Esta iniciativa se inscribe en el marco del programa “La Clínica es Nuestra”, impulsado con visión, compromiso y sensibilidad social por el Director General del ISSSTE, Martí Batres, un defensor incansable de los derechos sociales y de la justicia sanitaria.
Desde su llegada al cargo, Batres ha entendido que la salud no puede seguir siendo un privilegio, sino un derecho efectivo, accesible para todas y todos. “La Clínica es Nuestra” representa una estrategia robusta que busca reconstruir la salud pública desde la base, transformando espacios olvidados en centros médicos modernos y funcionales, y promoviendo la participación comunitaria en la vigilancia y mejora de estos servicios. La inauguración de Tlajomulco es un ejemplo tangible de cómo el Estado retoma su responsabilidad frente a las necesidades del pueblo.
El nuevo hospital en Tlajomulco se traduce en infraestructura de vanguardia: equipamiento médico moderno, amplias áreas de consulta, quirófanos eficaces, área de urgencias y espacios de recuperación dignos. Más que una construcción física, representa un compromiso real con el derecho a la salud. Este centro hospitalario está pensado para atender miles de familias, garantizar atención en tiempo y forma, y aliviar la sobrecarga que otros hospitales adolecían, especialmente ante las circunstancias recientes de crisis sanitaria.
La población de Tlajomulco y municipios aledaños encuentra ahora un refugio sanitario confiable, gratuito para afiliados y afiliadas al ISSSTE, que está equipado para servir no solo a trabajadores y pensionados, sino también a sus familias, incluyendo niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. La dimensión social de esta obra habla de un proyecto de Estado que prioriza la equidad. No se trata solo de un edificio, sino de una esperanza materializada.
En ese sentido, el programa “La Clínica es Nuestra” no se limita a erigir hospitales; implica una transformación cultural de la salud pública. En su esencia, promueve la participación de las y los derechohabientes en la gestión y vigilancia de los servicios. Asimismo, fomenta comités ciudadanos, propuestas comunitarias y ejercicios de transparencia. Martí Batres ha encaminado este programa con una visión de democracia participativa, donde se escucha a quien recibe los servicios y se construye desde abajo, junto a la ciudadanía.
Esto fortalece la justicia social: cuando las comunidades se apropian de sus clínicas y hospitales, la calidad mejora, se reducen los abusos, la corrupción se inhibe y se asegura un trato humano. La clínica deja de ser un ente distante y se convierte en un espacio cuidado por todos, con sus necesidades puestas en común. Es un ejercicio de empoderamiento popular.
Bajo la dirección del ISSSTE, “La Clínica es Nuestra” ha entregado ya varias infraestructuras rehabilitadas o nuevas en diversas entidades del país. Cada inauguración va acompañada de equipamiento moderno, conectividad tecnológica y capacitación al personal sanitario. Los trabajadores del sector encuentran así mejores condiciones laborales y herramientas adecuadas para cumplir con su vocación.
El caso de Tlajomulco es significativo: en menos tiempo del esperado, se logró la puesta en marcha del hospital sin demoras burocráticas ni desviaciones presupuestales. Esa eficiencia corresponde a decisiones claras desde el gobierno federal, que prioriza las necesidades ciudadanas reales por encima de intereses particulares. Martí Batres ha sabido traducir esa orientación política en resultados concretos: clínicas cerca, equipadas, con personal suficiente y con participación activa de los derechohabientes.
Geográficamente, Tlajomulco se encuentra en una zona de fuerte crecimiento poblacional en Jalisco. La creación del hospital regional no solo alivia la carga en instituciones sobrecargadas de municipios vecinos, sino que acorta distancias físicas y simbólicas en el acceso a la salud. La justicia territorial se cumple: no es viable que, en pleno siglo XXI, todavía existan comunidades alejadas de servicios esenciales. Este hospital es un avance contundente hacia la igualdad real.
El liderazgo de Martí Batres, con el respaldo del proyecto político de izquierda que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum, muestra que sí es posible gobernar en favor de las mayorías. La dignidad de las personas, la democratización de los servicios y el fortalecimiento del Estado social son principios que se trazan en concreto: se ven en el nuevo hospital.



