Pluma Patriótica

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Marcelino Gómez Brenes

Transparencia Popular

Es difícil, prácticamente imposible, recordar y tener conocimiento amplio del actuar diario de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Su actividad como representantes del ejecutivo federal se encontraba blindada principalmente por toda la fuerza de la Policía Federal, el Ejército y el Estado Mayor Presidencial.

La figura presidencial se manejaba en actos públicos a modo en los que era imposible el acceso a opositores o críticos: hermetismo en torno a sus entrevistas, reuniones de trabajo y sobre todo protegido por ruedas de prensa y medios de comunicación incondicionales –que con tal de garantizar los enormes contratos de publicidad que se les brindaban– les cubrían la espalda mañana, tarde y noche. En fin, se hacía imposible poder conocer realmente su opinión sobre los diversos temas que acontecían en el país al igual que era imposible cuestionarlos sobre las diferentes situaciones en las que estaban involucrados. 

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, la ciudadanía accedió a la posibilidad de conocer prácticamente qué hace nuestro Presidente cada minuto, a lo que se le suma el gran ejercicio democrático y de transparencia que representa las mañaneras al permitir a todos los medios de comunicación el espacio para poder cuestionar absolutamente cualquier tema al jefe del ejecutivo. 

Esta actividad informativa, constante y continua, es positiva para la democracia pero a la vez obliga al Presidente a intervenir directamente en todos los temas y sucesos de México exponiéndolo a la crítica que genera el expresar una opinión de cada hecho. Es claro que si Peña Nieto o Calderón hubieran tenido el grado de exposición mediática de AMLO no hubieran resistido ni siquiera un año el calentamiento social. Recordemos que no solo no tenían exposición frente a los medios de comunicación, sino que huían  a cualquier contacto directo con la gente. 

La estrategia de comunicación implementada por la 4T ha dado un giro al tema central de la discusión política en nuestro país. Hemos pasado de la constante que representaban los casos de corrupción en las más altas esferas del gobierno a establecer una discusión centrada en la utilidad y eficiencia de las políticas públicas propuestas.

Mucho se habla mes con mes en los medios de comunicación sobre las encuestas encargadas de medir la popularidad del Presidente, misma que se ha mantenido elevada, sobre todo si lo comparamos con los índices registrados por los expresidentes de las últimas décadas. A pesar de contar con una alta popularidad los últimos meses han registrado una disminución considerable producto no de escándalos de corrupción o saqueo como ocurría en el pasado, sino por una campaña permanente en contra de cada acción implementada por el Gobierno de México.

Esta campaña de desprestigio es orquestada por aquellos que han dejado de tener al gobierno como botín y como base de sus negocios. Aquellos que ya no trafican con las instituciones públicas e incluso por aquellos que desde el inicio de la 4ta Transformación han sido obligados a comenzar a pagar impuestos como toda la ciudadanía. 

Es por esto que se hace fundamental continuar con la organización y concientización popular. La 4T requiere no solamente de funcionarios honestos y capaces, requiere además de que el partido-movimiento que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia trabaje en este sentido: informar, concientizar y organizar al pueblo para evitar su manipulación a gran escala y defender en el territorio acciones que se hacen necesarias en un país que apenas sale de un proceso de mas de 30 años de neoliberalismo. 

Hagamos la verdad popular, que la transparencia sea una virtud reconocida y apreciada.  El ser “políticamente correcto”, el mentir o dar verdades a medias para quedar bien con la “opinión pública” y la hipocresía son características de los conservadores, afortunadamente, aunque a veces la verdad duele, por fin tenemos un presidente honesto que dice lo que piensa y hace lo que dice. 

 

Marcelino Gómez Brenes. Licenciado en Administración Gubernamental por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Activista, fundador e integrante del Consejo Nacional de Morena. Delegado Regional del Gobierno de México en Chihuahua. Precursor de los Comités de Defensa de la 4ta Transformación.

 Twitter: @Gomez_Brenes

 

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