Pluma Patriótica

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domingo, 7 marzo, 2021
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un-destino-llamado-equidad

A lo largo de la historia, el feminismo ha pasado por una transformación de significados dependiendo de la etapa histórica donde se le ubique: desde los tiempos cuando se buscaba que la mujer pudiera asistir a la escuela, pasando por el sufragio de la mujer, hasta llegar a la actualidad, cuando se exige el libre derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo y a poder abortar sin ninguna repercusión legal.

El feminismo ha evolucionado tanto, ha roto tantos paradigmas y nos ha dado tanto a las mujeres que ha pasado de ser una tendencia momentánea a convertirse en uno de los movimientos sociales y políticos más importantes y fuertes que ha vivido la humanidad.

El feminismo es una avalancha de ideas revolucionarias que llegaron arrasando con los arquetipos y dándonos a nosotras las mujeres voz y visibilidad. 

En México, el feminismo ha tenido muchos momentos de explosión ‒determinantes y específicos‒.Podemos mencionar algunos: uno al término de la revolución mexicana, otro en los años 50, pero ‒sin dudas y sin errar en lo que muchas historiadoras de nuestro país dicen‒ uno de los antecedentes históricos más importantes del feminismo mexicano surgió en los 70s, con un grupo de mujeres ‒mayoritariamente estudiantes‒ de la Ciudad de México, preocupadas por la falta de oportunidades de intervenir en la toma de decisiones, no solo en el ámbito político, sino en lo social y cultural, luchando por conseguir un espacio en ámbitos donde los hombres gozaban de prioridad solo por su género.

El feminismo mexicano de los 70s surgió del agotamiento colectivo e individual de las mujeres por estar encasilladas en un modelo estándar que prestablecía cómo se tenía que desarrollar el sexo femenino en todos los sectores, desde el familiar, social e intelectual, hasta el laboral.

El crecimiento en nuestro país de la izquierda política fue el punto de ebullición que le dio al movimiento feminista el empujón para salir a la escena pública totalmente libre y consciente de lo que se buscaba. A diferencia de otras partes del mundo, en México el sentido que hacía girar la rueda de este movimiento era, ni más ni menos, la igualdad de oportunidades para las mujeres. 

El feminismo ‒que antes estaba escondido, que florecía en reuniones clandestinas y donde la información se distribuía por debajo del agua‒ vio la oportunidad de salir a la esfera pública gracias al surgimiento de nuevas ideas y corrientes políticas. Fue así como se hizo del feminismo nacional un movimiento social visto, escuchado y seguido. Con la llegada del nuevo siglo, la nueva era de los 2000, llegó también la era digital y la oportunidad de comunicarnos usando las herramientas del internet y de información para poder llegar a un espectro más amplio de mujeres, en el que ya no solo se transmitían las ideas a estudiantes de niveles universitarios, sino que cualquier mujer con acceso a la información podía enterarse de la lucha del movimiento cuyo objetivo es lograr una vida más justa para todas las mujeres de nuestro país.

En los años más recientes, el feminismo se ha vuelto un recurrente y un presente en nuestro día a día, tanto así que se ha desvirtuado lo que es y lo que busca, pero esto no ha sido cosa de las feministas: el feminismo se ha visto manchado por los medios de comunicación que acomodan a sus intereses particulares lo que el movimiento es. También se ha visto dañado gracias a partidos políticos que han usado este movimiento social como un artífice de sus intereses para ganar o quitar votos.

El sentido del feminismo en el mundo, y en especial en México, debe de quedar claro y ser entendido. Esta nueva ola feminista no busca la confrontación, sino que el gobierno en turno trabaje y cumpla con sus obligaciones, la de otorgarnos a las mujeres una vida con derechos, con oportunidades iguales sin importar ninguna condición y la abolición del patriarcado como modelo opresor usado desde tiempos históricos para sobajar a la mujer en cualquier campo donde se le vea o desarrolle.

Nos guste o no, el feminismo con todas sus luchas y todos sus movimientos revolucionarios de ideas ha formado parte importante de transformación de la vida no solo de las mujeres, sino de todos los seres humanos. El feminismo es el impulsor de la abolición de la subordinación de la mujer y de su percepción como un ser invisible subyugada a el hombre. Si bien no se ha logrado en su totalidad en pleno 2021, el proceso está en marcha y esta locomotora femenina no va a detenerse hasta llegar a su destino, un destino llamado equidad.

¡Sigamos hermanas en pie de lucha!
 

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